miércoles, 21 de junio de 2017

Pasos en la piedra: "Paladeaban juntos silencio y libertad"


Comentario en torno a las páginas 42, 43 y 44 de la novela Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda. 

Hace calor y mi madre se aburre porque no puede salir. Tiene ganas de hablar.

-¿Me lees un poco de ese libro? Es el que comentaste con el profesor de literatura. ¡El que hablaba de la guerra? ¿Verdad?

-No, hace tiempo que acabamos A sangre y fuego. Mira, se titula Pasos en la piedra y a su autor le han dado hace poco el premio de la Crítica de Castilla y León.


-¡Está vivo entonces!

-Claro que está vivo. Nació en Audanzas del Valle, un pueblo de León, en 1967. Es un buen escritor.

-¡Es muy crío! ¡Qué pronto les dan los premios ahora! ¿Me lees un poco?

-Es la Semana Santa de 1977. ¿Te acuerdas? Cuando legalizaron al Partido Comunista..

-Sí, que poco después entró la Pasionaria en las Cortes y un policia de los de gris se llevó la mano a la gorra, que yo me acuerdo.


Bandera del Regimiento La Pasionaria (Museo Militar de Burgos)

-Se estaba abriendo la grieta, mamá. 



-No sé de qué hablas. Los comunistas, los habrá buenos y malos. ya te conté que el Campesino amenazó a tu abuelo aquel día en Alcalá de Henares y...

-Ya, mamá, eso ya lo contaste y muy bien contado, te felicitaron por ello. Ahora estamos en abril de 1977, poco antes de las primeras elecciones que fueron en junio de ese año. ¿Te acuerdas de cuando cantaban aquello de "Libertad sin ira"?

-Creo que sí, eso de "dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana". ¡Siempre meterse con los pobres viejos!



-Oye, mamá, que tú no eras vieja entonces. A lo que vamos. Estamos en una pequeña ciudad castellana, con dos chicos jóvenes que se llaman Germán y Peter.

-Peter será extranjero.

-Sí, es alemán y está de visita. Germán es el hijo del gobernador civil. Van montados en el coche oficial, un "dogedar". Lo conduce un soldado raso. ¿Te acuerdas?

-Sí, me parece que ahora no hay gobernadores civiles. ¿O sí? ¿El "dogedar era un coche americano de esos grandes? ¿No? El "dogedar" y el "chevrolet".  Y el soldado estaría haciendo la mili, era una suerte que te tuvieran de chófer, como señoritos, eso decían, que así se libraban de las guardias. Y los pobres que les tocaba África, a pasar calor y cosas peores.

-No, mamá, ahora no hay gobernadores civiles, ni "doges", ni mili. Vamos con la novela. Hay un atasco y no pueden pasar, el gobernador ordena:

-."..Dé marcha atrás, soldado, y con cuidado métase por las traseras de la Caja de Previsión.

-Señor, es dirección prohibida.


-Ya lo sé, ahora saco el pañuelo. Que el señor gobernador coma a su hora es razón de peso.-Y buscó apoyo-¿No os parece chicos?"


-¿El gobernador sacaba el pañuelo como si hubiera una parturienta? ¡Para ir a comer! ¡Qué exagerado el escritor ése! La autoridad tenía que dar ejemplo, delante del soldado, delante de su hijo y del huésped. 

-Aplicaban la ley del embudo, mamá. ¡En tantas cosas! Ahora también, recuerda a la Aguirre aparcando en el carril bus; pero están encima los medios de comunicación y...

-Bueno, bueno, que tú siempre atacas a los mismos. 

-"Pero Germán y Peter andaban ausentes estudiando una ciudad distinta. El alemán no dejaba de asombrarse al descubrir a cada paso un mundo intemporal que le trasladaba a un pasado no vivido, pero sí intuido en un puñado de películas tristes en blanco y negro. Aquel era un territorio mareante que le atraía con el poder de lo exótico. "

-A los extranjeros les atrae lo nuestro porque España es diferente. Es que por ahí son unos sosos. ¿Y qué sabe un alemán de películas españolas?

-Es que Peter estudiaba antropología y conocía películas como Calle Mayor. Recorre la ciudad desconocida y como si la conociera. ¡La realidad le parece una película!



-¡Las que nosotras, de jovencillas, no queríamos ver. No pagábamos las dos pesetas de la "entrada fémina" para ver tristezas y miserias. Nos gustaban las americanas, qué mujeres tan guapas y bien vestidas, qué casas, qué lujo. ¡Y las de Tarzán! 

-"Y Germán...Germán sentía como si nunca hubiera llegado a salir de Barrio. Como si cargara con esa ciudad como una maldición, entreverada en su persona. Y ni en Madrid, a trescientos kilómetros pudiera zafarse de ella..."

Fíjate que dice maldición y entreverada, algo incrustado en su ser. Y no puede zafarse, como si fuera algo molesto.

-Pues si tanto le molesta su pueblo, a santo de qué se trae encima a un forastero para que lo mire con lupa. 

-Bueno, a lo que íbamos, a una comida más o menos familiar, en casa del señor gobernador civil. Está claro que  "el señor gobernador coma a su hora es razón de peso". 

"La comida resultó algo más animada, con la alegría descorchada en cada intervención de la anfitriona: "Pero qué guapos han quedado estos hombrecitos...".

Porque el barbero había acabado con sus largas melenas y ahora doña Uge, la madre, se mostraba feliz y derrochaba cariño en diminutivos. ¡Aunque ellos se sentieran como dos pájaros desplumados!

-Lo que no entiendo es por qué fueron, como borreguitos, a la barbería. 

-Germán sabía que "los de pelo cortito, con el cuello bien perfilado, repeinados de raya a un lado...o fachas o de pueblo...el mejor disfraz para su vuelta a Madrid".

-¿Por qué tiene que disfrazarse de chico modosito?

-Ya lo leeremos, mamá. Andaba metido en líos políticos y le convenía pasar desapercibido en el Madrid de 1977. En cuanto al alemán, pensaba que sólo iba de acompañante pero ha sucumbido bajo las tijeras del barbero.

Volvemos a la comida "animada". Doña Uge saluda cada plato que viene desde la cocina con "sus gorgoritos incansables". Descorcha la alegría. Gorgoritea, gorjea, como un pájaro. Hasta que llegan los pichones: 



"Miren, niños, qué cosa más rica ha encontrado Teo en el mercado. ¡Pichones de paloma bravía! ¿Hacía cuánto cielo...semejante manjar. ¿Desde el weekend que pasamos en la Sierra de Madrid en una de tus cacerías de hermandad..."

Nos chirría ese "weekend" en boca de una señora tan tradicional como la madre de Germán. ¡Está aprendiendo a ser moderna!

-Es verdad hija, los pichones están muy ricos, ya te conté que, en la guerra, mi hermano Antonio preparó un palomar en una torreta y criaba palomas con trigo que respigaba. -Mamá, que eso ya me lo contaste. Estos son pichones de paloma torcaz. Déjame seguir.

Al verlos, tronó el gobernador civil, doctor Ojeda:

"¡Pero pichones, Uge! Si no ha dado tiempo a que la paloma críe. Que estamos fuera de temporada. Mañana mismo mando a investigar. ¿En qué puesto los compró? Esto no es ni siquiera caza furtiva.¡Os han timado!...¡En casa del gobernador!"

Doña Uge, toda compungida:

"Ay, hijo, cómo te pones. Si una sola vez quería agradar y mira tú, es que nunca acierto. ¿Qué va a pensar el invitado?

- ¡El gobernador no se aguantaba sin mostrar su gran autoridad! ¡Que se hubiera esperado para tronar!

-Doña Uge aguanta, toca la campanilla y aparece Teodora, la cocinera, que va a ser sometida a interrogatorio. 

Los chicos no saben dónde meterse, proceden a "una inmersión abisal", cada uno con sus profundas meditaciones submarinas. ¡Qué situación tan embarazosa! 

"Escucharon a lo lejos la regañina paterna a Teo, los aspavientos de doña Uge, alineada junto a las tesis del poder, y la soledad indiferente de Teodora, en el paredón de fusilamiento..."

Teo se resguarda en su "runrún íntimo": "mira tú este, con qué me viene ahora..."

"Ella que ha desplumado torcaces, perdices y codornices cuando había y cuando no...Pero sí hasta desangré y despiecé un jabalí que cazó con sus amigotes los Generalísimos".

-La cocinera aguanta el chaparrón, qué remedio le queda.

-La señora de la casa se alinea "junto a las tesis del poder". 

-Se arrima al sol que más calienta.

-Deja sola a Teo que se refugia en su "soledad indiferente", en su "runrún íntimo". La dignidad de la cocinera es la dignidad del pueblo. Si pudiera, le cantaría las cuarenta al señorito gobernador que caza lo que le da la gana cuando va de cacería con sus amigotes del poder. La ley del embudo. 

-¿Los Generalísimos o el mismísimo Generalísimo? 

-Como en La escopeta nacional. ¡Cacerías de hermandad! 


-Germán y Peter no aguantaban más. Volverían tarde, irían a cenar y luego de fiesta. Salieron a la carrera y no se dirigieron la palabra hasta un buen trecho.

"Paladeaban juntos silencio y libertad"

"...Germán intentó excusar a sus padres, a sí mismo, a su ciudad, al mundo..."

Silencio. Germán llevó a su amigo al Museo del Arte Sacro, para que las imágenes hablaran por él. 

-Todo por unos pichones. 

"Me parece que estoy viendo el palomar de mi hermano Antonio que tenía tres o cuatro nidos con dos pollitos cada uno. Daba gusto verlos: nacen pelaos y luego van creciendo las plumitas. Abren el piquito que se matan cuando ven ver venir a los padres. Lo mismo les da el macho que la hembra, el papá o la mamá.

Era bonito, a mi madre le gustaba. Le decía cómo tenía que limpiar, poner pajitas limpias.

Aparecían los alcotanes, venían a ver si mataban a las palomas. Mi hermano mató dos o tres. Tenían plumas marrones y doraditas. Mi madre los echó al cocido. De tamaño eran como las palomas, un poco más chicos. Estamos comiendo y le digo mamá esto qué es. Es alcotán, es muy rico."



-Al final, mi madre ha tenido que contarme lo de los pichones y el alcotán.

Un abrazo a los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino


miércoles, 14 de junio de 2017

Un club de lectura, un poeta críptico, un novelista lírico y un homenaje a Azorín. Pequeña crónica de todo eso.


Pequeña crónica de nuestra reunión lectora presencial, la cual abarcó desde el comentario de Brillante de Luis Ángel Lobato, era lo que tocaba, a la iniciación en Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga, finalizando con un homenaje al maestro Azorín, en el cincuenta aniversario de su muerte.

El pasado lunes, 12 de junio, a las cinco de la tarde, nos reunimos un pequeño grupo de lectores, con el profesor Pedro Ojeda, a la cabeza. Fue al aire libre, en un lugar céntrico pero tranquilo: la terraza del Vara Café, junto al Parque del Doctor Vara. Antes de comenzar, los comentarios en torno a la dificultad de comprensión del poemario Brillante fueron la tónica general. Bueno, a ver lo que dice el profe.


Nos instalamos a la sombra de tres sombrillas y, tras las "cosas de organización", nos adelantó algunas lecturas para el curso que viene: La sirena de Gibraltar de Leandro Pérez, El hombre pez de José Antonio Abella, La noche que no paró de llover de Laura Castañón, Don Juan Tenorio de José Zorrilla y una selección de novelitas de María de Zayas. A éstas se sumaría el futuro ganador del premio de la Crítica de Castilla y León. También tiene previsto comentar, durante el mes de septiembre, Tea rooms de la "sinsombrero" Luisa Carnés, una novela poco conocida que trata el tema de la mujer obrera. 



Antes de pasar a comentar Brillante, Pedro Ojeda aconseja a los que no se hayan puesto con Pasos en la piedra, que no dejen de leerla, que no se pierdan la descripción de sus personajes, en unos ambientes que reconocemos. 

-(M.A) Gerardo el hijo "rojo" del gobernador civil y su amigo alemán y antropólogo, el pajarero, el librero, el poeta anacoreta, el escultor, el fraile, la morita y su Juan...L
as calles estrechas, el dogedar conducido por un soldadito, el gobernador civil, el cacique don Poli, la vieja barbería, las conversaciones de las amas de casa, las cofradías con sus rituales, la Semana Santa es cosa de hombres, los grupos cristianos de la nueva teología...Es un libro con muchos elementos mágicos y poéticos y, sin embargo, reconocemos perfectamente esa ciudad provinciana de los setenta.  A los que no nos gusta la Semana Santa, tal vez nos canse tanta procesión, tanta imaginería.

-(P.O) La Semana Santa sólo es el hilo conductor.

-(Austri) Pedro al quite. 

(M.A) Merece la pena seguir los pasos en la piedra. Teníais que haber visto al autor, en el Polisón, hechizándonos con el dibujo incompleto  de un pinzón y su triste historia, las palabras viejas de su abuela Viges o la lectura de un encuentro entre amantes, a la manera del Cantar de los Cantares pero con frío. El dibujo, un nidito, una estrella de mar, una pluma, un pito de esos que echas agua y parece un pájaro: el tzitzitlin.



-(L)¿Eh? 

Antes de ir con Brillante, el profe comenta que este curso ha habido cierta relajación en las lecturas-

-(Austri) Esto me suena a bronca. 

-(L) Títulos un poco pesados.

-(L) Cicatriz, el Quijote de Manhattan...


-(Austri) Creo que la Perezagua se va a dedicar ahora a los best sellers. Aquel apocalipsis del final te hacía soltar el libro que, por otro lado, comenzaba bien. Y a mí no me parecía tan mal la de Sara Mesa, la soledad de los tiempos de Internet y el consumismo que nos devora. 

-(P.O.) Tal vez ya no leéis de forma tan inocente...Un club de lectura que sólo lee cosas actuales, está sometido a las modas...Cicatriz fue una pena, me defraudó, tenía fama y me lo habían recomendado. Nos arriesgamos pero eso es bueno. 

-(Austri) Anda.amiga María Ángeles, que no presumes tú poco de no leer los best sellers de los escaparates. ¡Menuda discusión tuviste con las de otro club de lectura!

-(P.O.) Brillante es un poemario excelente.

Pido permiso y leo en voz alta la opinión del hijo adolescente de una lectora:

Dice mi hijo que es un estilo culturista porque se centra más en el estilo que en el propio tema y en el estilo se observa que lo enrevesa hasta tal punto que puede llegar a ser incomprensible.



Leo la opinión de mi hermano, autor de varias entradas sobre Brillante: 


Explicar la poesía es siempre entre baldío y absurdo
Todos tenemos nuestros poetas y nunca nos hemos preguntado por que les damos el titulo de “Nuestros”.
La poesía es daga luz de plata llegando para rasgar el alma.
O es ducha de oscuras letras que busca oscuro sumidero.
Brillante no es excepción o te mata o dormirá junto al tocho de la Espasa en la estantería de los desusos.
Regala los libros de poesía que no sean para ti puñal, solo ponemos en nuestra vida cosas por que las usamos o por que las amamos.
Pintura y poesía pertenecen a esta noble categoría.
Si un cuadro o un libro de poesía no le amamos, regálale y que siga una cadena hasta llegar a un corazón en el que encaje. (Agustín Merino)

-(P:O) Brillante tiene el problema de la editorial. El problema de la poesía son esas editoriales sibilinas que se aprovechan de los autores y su sistema es: pedido-firma y a pagar. Enfadan a los libreros que no quieren trabajar con ellas porque se arriesgan. Editoriales serias sólo hay cuatro para la poesía, Hiperión y demás. 




-(L) No me ha gustado nada.

--(L) No he entendido nada.

--(L) Está bien estructurada, aunque no se entienda (adolescente hijo de una lectora).

--(L) Exceso de comparaciones...como la del cemento. Tiene muchos dibujos, no sé lo que me está contando. Me pierdo, no llego.

--(L) Soledad. No llego a sus sentimientos.

-(Austri) Yo me quedé en ayunas. Disléxica como tú decías.

-(P.O.) La separación entre la lectura normal y los poemas es muy fuerte. Muy abstracto, con muchas elipsis. Un libro que trabaja mucho con el surrealismo. El problema: la clave de las imágenes. Un problema de comprensión: sucedía con Góngora, sucedía con la vanguardia más extrema del XX. Como cuando nos ponemos delante de un cuadro abstracto y decimos esto qué es. Son autores que no buscan la comprensión. No buscan un público masivo, como Góngora o a la parte de la generación del 27 que se decantó por la vanguardia.

La poesía no se explica, eso no es falso. Si no se explica no va a llegar al pueblo.

El autor selecciona a su público, le interesa su público. Como Góngora.

-(M.A) Góngora es mucho más fácil.

-(P.O.) Porque nos lo han explicado mucho más.

-(Austri) Aquellos comentarios de texto del Bachillerato tan culteranos. Tortas y pan pintado al lado de los del riosecano.

¿Dónde nos quedamos en nuestra capacidad para leer un cuadro? ¿Cuál es la fase? ¿Cuál es el momento? 

Lobato opta por una poesía difícil, abstracta, hermética. Hay unas claves, unos ritmos.

Este poemario forma parte de una trilogía y es el más difícil de los tres. Brillante es el que abre, el hermético, el cerrado, el planteamiento teórico del tema.

Lámparas va después, en una edición magnífica como para regalar. Nos va explicando la soledad.

Por último, ¿Dónde estabas el día del fin del mundo? Más accesible. 

-(Austri) Y va el profe y nos pone el más difícil.

Brillante es la tesis. No es imposible comprenderlo. Argumento lo tiene, cómo lo desarrolla: parte de una historia y va eliminando y se va quedando con imágenes que nos está transmitiendo.

¿El argumento? No es un libro de lectura argumental. El lector busca el argumento. Un amor platónico.

Un libro de poemas que es bueno, sabéis que es bueno y accedéis a él. Podéis atacarlo por los aspectos formales, la forma tiene mucha relación con el fondo. Su forma nos va a dar el mensaje adecuado. La nota introductoria. 




En la página 15, lee Exterior.


Brillante.
Nota manuscrita.
...

(P.O:) El trayecto del poeta, el encuentro en una habitación, interior, se va, le va a dejar traumatizado. Lo trabaja con versos cortos, con imágenes. No nos cuenta la emoción por el argumento sino por el bombardeo de imágenes.

Vive en un pueblo pequeño, leyendo esto me parece que estoy en Nueva York. Frío, aséptico, de hecho está hablando de ciudad nevada, fría, esa es la sensación que él tiene de la ruptura amorosa. Frialdad absoluta que quiere transmitir. Ansiedad que quiere transmitir.

El lector tiene que hacer un esfuerzo para sumar todas las imágenes y acceder a la historia, él conduce al lector. Brillante es ese hueco entre lo onírico y el mundo real. No nos cuenta la realidad sino lo que está entre lo real y lo soñado. Cruces, chispazos.

-(Austri) Perdidos entre chispazos.

Sombras de una realidad que está más allá, busca más allá de la realidad.



(L) ¿Hay alguien?

-(P.O) Difícil. Rafael Alberti en A cal y canto no nos da explicaciones. Aquí Lobato es generoso y da la explicación.

Una lectora lee en la página 53:


No me pidas aún
esos vocablos
de yeso
que se desploman
como la negra abreviatura 
del granizo
...
(L) Sumar imágenes y buscar una explicación. ¿Cómo se hace eso?

-(P.O) Está hablando con la amada.

-(L) Eso lo entiendo.

-(P.O) Hay sensaciones que podemos comprender por aproximación, no son universales, para cada persona es distinta, no pretender participar de ese mismo significado. Problemas de tecnología moderna agravan la imposibilidad del amor. El wolframio, nos alejamos de la realidad. Yeso. Lo que perdura también va a desaparecer. Aceras policromadas, neón, luces. Imágenes que para él son frialdad. No puede haber comunicación.

En la página 61, lo más erótico, una acción futura:


Porque
yo te besé mañana.

-(Austri) Le deseo al poeta que se cumplan sus sueños y cambie el wolframio y las aceras policromadas por verdes prados y arroyos cristalinos como los de Garcilaso. 

Son más de las seis y media, cerramos Brillante y nos dirigimos a la cercana calle Azorín, junto a las ruinas del convento de San Francisco. Vamos a asistir a un sencillo pero intenso homenaje a José Martínez Ruiz, Azorín, en el cincuenta aniversario de su muerte. 

-(Austri) Seguro que te acuerdas de la señorita Felicidad, la que nos hizo llorar a todas porque se había muerto Azorín. Era una maestra culta que leía los artículos del ABC.




Como escribe hoy Pedro Ojeda en su entrada, tuvimos el privilegio de que Manuel Sancho, presidente de Alumni UBU, nos contara la historia  de cómo se decidiera asignar esa calle a la memoria de Azorín.

A continuación, nuestro profesor habló brevemente sobre las relaciones entre Azorín y Burgos y leyó el artículo Burgos, de 1946, que se incluyó en el libro La Cabeza de Castilla (publicado en 1950). Eligió el texto no solo porque aludiera a Burgos. Azorín veía a Burgos, como una ciudad entre española y francesa, abierta a Europa y cuidadosa con la naturaleza, pero eligió el artículo por este fragmento:




Foto Alumni

Nos despedimos deseándonos un buen verano. Y yo, con mi camiseta verde, fui a dar mi última clase en el CEPA Victoriano Crémer. 

El magnolio había florecido en la calle Sanz Pastor.



Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de María Ángeles Merino Moya.

¿Austri? Pensaba que esta vez se había escaqueado pero ahora que reviso el texto veo que estuvo y dejó su aportación. La muy moruga. ¡Y gamberra!

miércoles, 7 de junio de 2017

Pasos en la piedra en la Sala Polisón (2)


José Manuel de la Huerga y Pedro Ojeda

Segunda parte de la crónica sobre la presentación, en la Feria del Libro de Burgos, el día 20 de junio, de la novela Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga, comentada por la que esto escribe, María Ángeles Merino, junto a su inseparable amiga de lecturas, la llamada Austringiliana, Austri para los amigos. Redactada para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda. 


-(María Ángeles) En la entrada de la semana pasada, dejé inacabada la crónica de la presentación de Pasos en la Piedra. Nos quedamos soñando con un pájaro singular que sólo canta en el plenilunio de primavera, en el amanecer y en el atardecer del jueves y del viernes santo: Lunada, Carduelis lozanía. 

Por un momento, la Sala Polisón se metamorfoseó en espesas orillas de un río mágico, y ocultos en las orillas, entre  carrizos, acompañábamos al personaje de Antonio Lozano, el Pajarero que lleva toda su vida buscándolo, a pesar de la rechifla de su colegas biólogos. El oído muy atento y los ojos clavados en la primera luna de la primavera, la de la corona de espinas. Fue un instante, créeme, Austri, cantaba un pájaro.



--(Austri) ¡Anda que no hay pájaros allí cerca! En los árboles del Espolón, en las riberas del río, todo pegadito al Teatro Principal y a la Sala Polisón.

--(María Ángeles) No, Austri, que cantaba muy cerca. ¡Y su canto es inconfundible! ¡Era el Carduelis lozania! 

"Dulcemente modulado, más quejoso que el ruiseñor bastardo, con más variedades cromáticas que el verdecillo, no tan urgido como el mirlo, pero sí preciso en el mensaje en el límite de la dejación." (página 62)

-(Austri)¿Qué entenderás tú de pájaros y sus matices musicales? Me parece que tú también has caído en el realismo mágico del escritor.

-(María Ángeles) Sí, eso debe ser. Hubo un lector que así lo manifestó y el autor lo confirmó:

-(Un lector) Esta presentación me ha llevado al realismo mágico de García Márquez.

-(J.M. de L.H.) Hay elementos, el realismo mágico empezó con Pedro Páramo que dejó una huella tan honda en todos los que van detrás como García Márquez o Vargas Llosa. En Solitarios, mi anterior novela, está más presente: una mujer que regenta un ultramarinos, vive con sus padres sordos, escucha la radio y juega a las cartas; un viajero portugués llega, tiene un hijo llamado Cachelo (Cachito) que nace sordo. Un curandero le dice que la lengua portuguesa es la mejor y se va a Portugal en busca del caballero...



Hay un espacio mágico; la presencia del pájaro en la novela. El arranque de la novela tiene algunos ingredientes simbólicos, líricos. 

--(María Ángeles) José Manuel de la Huerga nos va mostrando sus pequeños tesoros poéticos: una estrella de mar, la pluma de un jilguero, un nido y algo que nuestra amiga Carmen Ugarte, allí presente,  tradujo como "pajarito". Ya sabéis esos pitos que se llenan de agua y al soplar suenan como el canto de un pájaro. El autor lo llamó tzitzitlin, yo apunté "chichitrín", nos dijo que que se lo regalaron en Guadalajara, México.

--(Austri) Sí, como los trinos incansables de los niños, aquí, en el Espolón, cuando ponen las casetas de la Feria de la Cerámica. Los "pajaritos" son de barro y sólo tienen una caída. Los tzitzitlines aztecas aguantan más, no recuerdo de qué material dijo que eran. Echó un poco de agua de la botellita de agua mineral y nos hizo la demostración.

(J.M. de L.H.) «La primera luna llena de primavera lleva corona de espinas". 

La tradición de las golondrinas que recogieron la sangre de Cristo, el petirrojo manchado por la sangre de Cristo.

-(P.O.)  Has atrapado al público, te atrapa por la virtud del que sabe contar, perdimos la oralidad en la narrativa, el Quijote es un relato oral. Nos has vendido muy bien el libro.

-(P.O.) Torrente Ballester y su Saga Fuga de J.B..

-(J.M. d L h) Está Torrente Ballester muy presente.

-(María Ángeles) ¡El Corpo Santo y Santa Lilaila nos asistan!

(Un lector) ¿Qué pasó con el pajarito? (Se refiere al pinzón que encontró muerto y que su hija dibujó). 

(J.M. de L.H.) Enterrado bajo un tejo.

El tejo, el árbol mítico para los celtas, es un árbol muy especial para el escritor. Nos habla de su potente veneno, pero la "gominola" se come. Pedro Ojeda y nuestro amigo Paco Cuesta comparten ese amor hacia el tejo. Como Alas, personaje de la novela, fraile amigo de la Teología de la Liberación, que encuentra en el tejo un buen lugar para huir del mundo:

"Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano, cuando jugaba a desaparecer del mundo." (Página 224)


-(J.M. de L.H.) Hay mucho de mí, toda novela es autobiográfica. Una cosa tan casposa, una tradición que me gusta y me cuesta digerirla.

-(P.O.) Rechazo ante un tiempo que debía cambiar porque somos mezcla de intelecto y sentimiento. Tal y como dije, nos ha atrapado con la palabra, nos ha atrapado con el relato. Otras para un tirón, nos atrapan las pequeñas cosas, retratos y ambientes.

--(María Ángeles) José Manuel de la Huerga padece la misma contradicción que su personaje Germán Ojeda. Las tradiciones de Semana Santa de su pueblo le parecen fuera de tiempo pero no dejan de atraerlo irremediablemente. ¡Y las muestra con cierto orgullo, y un poco de rubor, a su amigo extranjero! Incluso esas barbaridades de azotarse y dejar que la sangre corra...

--(Austri) Es una novela llena de pequeñas cosas, a veces pequeñísimas. Botellas de butano que hacen guardia, sábanas infinitas que rozan melenas, compunciones de madre, silencios de adolescente, peluquerías  de caballeros de las de antes, cafeterías de nombre americano con ka a ser posible, un dogedar entre calles estrechas, un gobernador civil que saca el pañuelo ante una dirección prohibida, los lomos de bacalao de El Pez de Oro...

-(María Ángeles)  Unos retratos de ambientes que reconocemos especialmente los que vivimos en aquella sociedad vieja. La mirada cinematográfica de Germán que barre toda la ciudad provinciana y la del joven alemán. Antropológía, qué cosas tan raras estudian por ahí fuera: 

"Él era el intelectual que tenía el poder de explicar su supuesta dolencia a aquella gente sencilla, atrasada del progreso de Europa más de medio siglo...pero todo tiene su explicación en las raíces antropológicas, en el atraso democrático en que estáis inmersos y que a mí me beneficia, porque estáis detenidos en el tiempo y sois puros, sois auténticos."

-(P.O.)  Animo a leer esta novela, disfrutar de las palabras, de la adjetivación, de enfrentarnos al pasado. Nos va a sorprender. Leerlo con cariño. Un premio al lector.

Para finalizar, José Manuel de la Huerga nos lee un encuentro de los amantes, a la manera del Cantar de los Cantares, como unión física y espiritual.

"La flor del rosal silvestre huele a tu cuello, cuando retozábamos en la hierba.
Trenzaré una corona con las flores menudas de la orilla y te coronaré.
Tu desnudez se esconderá en la espesura y nadie alcanzará a distinguir nuestros abrazos.
Tronco de árbol es tu talle, que cimbrea.
Y tus brazos ramas que acogen el nido de los pájaros.
Como coronas, tejidos de ramas y penachos son los nidos, donde nuestro amor pondrá su cima.
Disfrazados entre los juncos, ¿quién nos señalará?  
Túmbate amor, cubriré tus cumbres con los pétalos, corolas sean coronas en el monte del amor.
Durmamos al abrigo de las hojas, o en las cuevas del vino que me embriaga.
O no, que amor surge, salgamos al claro entre los árboles, la nieve cae.
¿Cómo se coronará el amor bajo los copos?"
(Página 184)

"No podrá el invierno con tanta primavera",  foto de Agustín Merino (Palacios de Benaver)

Con estas bellas palabras del amor en el frío acaba el acto. Saludamos al autor que dedica nuestros ejemplares con el clavel de Grandola Vila Morena. Un placer conocerlo.



Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de María Ángeles Merino.
Y Austri.

lunes, 5 de junio de 2017

Más allá era tu párpado necesario



Selenelion
(Pintura de Agustín Merino)

Se detenía en la esquina, en un cruce, y atisbaba a lo largo de las avenidas, 
iluminada por la luz de la luna en cuatro 
dimensiones.
(Ray Bradbury)

III

En esa disposición 
del anochecer
se alimentaban las fábricas,
sus rincones adosados
al temor.
En serie,
sobre cables sin esperanza,
los suburbios disueltos
de un mensaje:
interferir la inercia adelgazada
de la lluvia,
sus dioptrias de humo.
Tras la verde electricidad
de las cornisas,
buscando activos ojos
internos,
gestuales infrecuencias,
opacas realidades.
Más allá
era tu párpado necesario. 

(Página 19 de Brillante, Luis Ángel Lobato)


Agustín Merino dice:

Te acercas a mi piel de noche.
Esta que dibujo la luna.
Llegas sigilosa para descansar tu boca en ella.
Noche llena donde pesan los labios
donde el corazón ya no cabe en su coraza de sonares
Buscan una piel para ser tatuada con infinita noche.
Mis acristalados ojos buscan donde descansar mi boca
Buscan tu infinita transparencia, donde poder hacerme agua,hacerme aire
Ser diamante de tus ojos y ser por el mar llorado.
En lágrimas de caliente azabache noche.
Volver cada mañana como rocío de húmedos despertares
y volver a ser de nuevo noche.
Noche cubriendo tus caderas en un ir y venir de olas de nacarada cálida luna
Líquida en ti camina y va saciando tus adentros a ritmo de temblores
invocando a dios y sus misterios.
Mi piel es noche tejida de tu calor,lunas de tus respirares
y nácar de espumas blancas
Mi piel de noche es tu piel
cuando olvidas como se pronuncian las palabras
y tu boca muerde y desgarra.
Voz insaciable y sedienta de piel de noche.

(Agustín Merino)