lunes, 24 de julio de 2017

"Marceliano Santa María está pintando; lo que pinta Marceliano Santa María es un paisaje; el paisaje que pinta Marceliano Santa María es un paisaje de su tierra de Burgos"


1940. De cara a la ciudad. Burgos desde San Pedro y San Felices (Marceliano Santa María)

Una mujer joven, sentada sobre la tierra roja de los alfareros, con el cabello muy corto, de negro, enlutada tal vez; mira hacia la ciudad de Burgos desde el barrio extramuros de San Pedro y San Felices. Cerca, adivinamos el duro trabajo, apenas unas pinceladas, tras la montaña de dorado grano, la parva sí, en la era. En un alto, se alza la iglesia del barrio, con sus vigorosos contrafuertes, la misma que pintó el dibujante minucioso del Civitates Orbis Terrarum. Más allá, la arboleda cierra el paisaje rural y se abre el urbano: la cabeza de Castilla, con la grisácea catedral que se impone sobre el caserío y el pelado cerro. Es un cuadro de Marceliano Santa María.

Azorín escribió en La cabeza de Castilla: 

"Marceliano Santa María está pintando; lo que pinta Marceliano Santa María es un paisaje; el paisaje que pinta Marceliano Santa María es un paisaje de su tierra de Burgos. Quisiéramos dar a estas líneas el ritmo, no externo, sino interior, de un viejo romance. Y nada cuadraría mejor a la índole de nuestro pintor que este género de literatura. Al pronunciar, como un conjuro el nombre de Burgos, sentimos que se abren ante nosotros perspectivas ilimitadas: el aire de Burgos es fino, el paisaje, sobrio; las olmedas que circuyen la ciudad, umbrosas."


Marceliano Santa María

Azorín quisiera dar un ritmo de viejo romance a sus palabras, el preciso para contarnos un paisaje burgalés de este juglar de la pintura: el aire fino, el paisaje sobrio, las olmedas umbrosas...su espíritu.

"Pocos pintores como éste habrán logrado adscribir un pedazo de tierra española a su persona...El espíritu de Burgos está en sus cuadros...

Ante un paisaje de Marceliano Santa María nuestros pensamientos son varios: pensamos en toda una dilatada vida de fervor y pensamos en la continuidad del esfuerzo...¿es que el límpido cielo de Burgos, el aire sutilísimo, la tierra jocunda, el boscaje oscuro de los olmos, no habrán confortado a Marceliano Santa María para continuar en su tarea con fe en sí mismo? ¿Y esta serenidad que ahora tiene Santa María después de haber pintado tanto, ¿no se la debe también a la alta y serena tierra de Burgos?...1943"

Después de leer a Azorín, subo las empinadas escaleras del Arco de Santa María porque su Sala de Exposiciones me ofrece "Marceliano Santa María. Un paseo por la provincia", del 7 de julio al 3 de septiembre de 2017. 


Paseo y apunto impresiones:

Retales de amarillo, verde y marrón hasta alcanzar el cielo levemente rosado. Con un poco de rojo, negro y blanco traza sus labradores y labradoras. 

1949. Término de Villacienzo. (Marceliano Santa María)


Las nubes amenazan y el pueblo, a lo lejos, se confunde con la tierra. A recoger rastrojos.

1945. Rastrojos de Villayerno. (Marceliano Santa María)


El esfuerzo de hombres y animales para acrecentar la parva de los granos de oro.

1952. Villatoro. (Marceliano Santa María)

El agua, espejo bromista,  juega con los colores y las formas. En el molino de Capiscol, lo dejó escrito don Marcelino: "sólo el agua conserva su caudal".

1946. "Sólo el agua conserva su caudal". Molino de Capiscol. (Marceliano Santa María)

El voluble río Vena pasa azul, y sin protección, frente a la iglesia de San Lesmes, donde el santo francés lee su eterno libro de piedra.

1951. Alrededores de San Lesmes. Burgos. (Marceliano Santa María)

El molino de Olmosalbos se mira, coqueto, en el agua. 


Molino de Olmosalbos. (Marceliano Santa María)


Marrones y verdes, arriba y abajo. ¿Qué arboles son más de verdad, los de fuera o los de dentro del Arlanzón? 

1943. Salcedo del Arlanzón, (Marceliano Santa María)


Bien conoce el agua el esfuerzo de las lavanderas. 

1943. Lavandero de Cortes. (Marceliano Santa María)

Rincón de La Ventilla. (Marceliano Santa María)

Los toquecitos de color del plumaje de gallos y gallinas que pasean y picotean por las calles. "Ay, vecina de mi corazón, habéis visto una gallina, no". Hay que darles de comer, hay que ir a por agua con el cántaro. Y, allá arriba, las cigüeñas se asoman a los campanarios. 

1945. San Medel. (Marceliano Santa María)


"Marceliano Santa María está pintando; lo que pinta Marceliano Santa María es un paisaje; el paisaje que pinta Marceliano Santa María es un paisaje de su tierra de Burgos."

Hay más cuadros, seguramente Azorín no conoció tantos. Permitamos que se nos abran "perspectivas ilimitadas", en torno a la vida de los pueblecitos castellanos, en aquellos dificilísimos años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

Y desde "la altiplanicie burgalesa", Azorín completa su visión:

"...ante un paisaje de Marceliano, hago la síntesis de toda España, varia en sus elementos, paisajes clásicos y paisajes románticos, y una en su espíritu."

Un abrazo de María Ángeles Merino Moya 

Textos en rojo tomados de: La cabeza de Castilla, Azorín, editorial Espasa Calpe, colección Austral, segunda edición, 1967. Capítulo V, páginas 55, 56 y 57.

sábado, 22 de julio de 2017

llegan las aguas de mi río a ser abrazadas por el Arlanza

Pintura realizada a la espátula por Agustín Merino Moya.
Presentado a la III edición del concurso Silos Pintura Rápida (15 julio 2017)


En este estío de un peregrinar caminante en la vida,
llegan las aguas de mi río a ser abrazadas por el Arlanza,
para tintar sueños en mi paleta de colores.
El día se viste de azul inmaculado con hilvanes de un sol dorado,
sobre un menguar de luna que se resiste abandonar su reino.
A Santo Domingo de Silos llevo mi descreída fe y mi admiración por las manos que no rezaron.
Pues ocupadas en el impío golpear de la piedra intentando alcanzar un Dios y sus cielos que escapan.
El cantar de los cinceles impone su melodía.
Roto ya el monacal baldío y estéril silencio.
Vacíos como las cuencas de los ojos de un rezador de cansadas letanías.
Pero dios no se apiada ni escucha ni desciende.
Por mucho que elevemos las torres e incluso los dóciles cipreses de nuestros claustros.
Entre la sombra y a luz solo la nada habita.

(Agustín Merino)





martes, 11 de julio de 2017

"En el aire sutil de Burgos, bajo el azul límpido del cielo, ante las olmedas espesas..."


"Inposivle" (Pintura de Agustín Merino, presentada al XXII Premio AXA de Pintura Catedral de Burgos)

En la entrada anterior, de la mano de Azorín, soñaba con La cabeza de Castilla "presidida por un lector". Imaginaba al monje Adelelmo, el abad San Lesmes, paseando y leyendo junto a las orillas del Arlanzón. No sabemos del  río medieval que conoció el "Santo Patrón de la ciudad". Aunque no podamos bañarnos dos veces en el mismo río, cambian las aguas y también las riberas, su visión no sería muy distinta a la de José Martínez Ruiz, en 1948:

 "El cauce del Arlanzón es anchuroso, en Burgos, con islitas, con verde herbazal"


"En el Arlanzón, quisiéramos bajar también al cauce; contemplando el cauce, con su herbazal, con sus islitas, parece que nos exentamos, un momento, de los cuidados en la ciudad."

Ignoramos de qué cuidados precisa exentarse Azorín, durante su estancia en  "la cabeza de Castilla". 1948, un tiempo difícil en que un capítulo titulado "Pasado y futuro" ha de rematarse así:

 "No salgamos de la Catedral, la amada Catedral de Burgos, sin proponernos a nosotros mismos, seamos ilustres o humildes-el autor es de estos últimos-, poner fe en la continuación de este resurgimiento, iniciado y propulsado por el Caudillo. Fe y constancia. Constancia y tesón."


La cabeza de Castilla y el plano de Burgos de 1953 (guía Fuyma)

Adelelmo, de vez en cuando, levanta la vista de la lectura, piensa en sus "cuidados": frailes, peregrinos, pobres, enfermos, cauces y esguevas que conduzcan las aguas pestilentes y también caudillos imposibles de encauzar. 

¿Bajar al cauce? En mis años infantiles, "el verde herbazal" era de difícil acceso, salvo en algunos tramos,  y escondía sorpresas vivas y poco gratas. Solo los chavales más ágiles y atrevidos salvaban el elevado pretil. Mi hermano era uno de ellos. 

Azorín baja, bajamos con él, le acompañamos: 

"Nuestro ánimo, momentáneamente se desenvuelve libre. En el aire sutil de Burgos, bajo el azul límpido del cielo, ante las olmedas espesas, podemos afinar las percepciones; el paisaje nos invita a la concentración. Nos esforzamos en hacer que el lenguaje sea la expresión exacta, inequívoca del pensamiento; pero el lenguaje nos depara, a veces, expresiones que nos hacen , oscilar, vacilar, ondular, entre el ser y el no ser; percibimos con goce o sin goce, la fusión de los contrarios en un punto...El poeta, un poeta dominador de la forma, dice una cosa y dice otra; afirma y niega al mismo tiempo; lo que quiere decir lo dice, pero vemos que también dice su opuesto...el poeta logra la expresión. "

No sin lucha, el lenguaje encuentra su cauce, "como este cauce bello del Arlanzón, en Burgos". 


El Arlanzón dibujado por Luis Sáez Díez, en la guía Fuyma, Burgos1953. 

Adelelmo sigue su lectura y aquel niño que bajaba "al verde herbazal", logra su expresión: 

Canta mi río con voz de arrullo
con voz plata de agua canta
a sus pies la ciudad sestea, el largo letargo de su historia
En el teatro la farsa se representa
En esta ciudad de malos cómicos, todos interpretan un papel de figurantes
creyendo que son estrellas
En estas butacas vacías hace tiempo que se ausentaron los sueños. 

(Agustín Merino)


Agustín pinta con la espátula un "Inposivle". El cielo ya no es azul. 



Un abrazo para los que pasan por aquí de:

María Ángeles Merino

Textos en rojo tomados de: La cabeza de Castilla, Azorín, editorial Espasa Calpe, colección Austral, segunda edición, 1967. Capítulo XXII, El Arlanzón, páginas 123, 124 y 125. 

domingo, 9 de julio de 2017

"Burgos, pues, está presidida por un lector"


Vuelvo a las palabras de Azorín, las de su libro La cabeza de Castilla, las que nos leyó Pedro Ojeda Escudero, en el homenaje del día 12, junto a las ruinas del monasterio de San Francisco, en nuestro Burgos:
No pude resistir la tentación de comprobarlo, en la iglesia de San Lesmes; como tampoco resistí la tentación de leer La cabeza de Castilla, donde Azorín nos muestra, en su magistral prosa, un Burgos muy literario y muy poco real. Me senté junto al sepulcro del santo, esquivando las miradas curiosas de las feligresas. 

Sepulcro de San Lesmes y La cabeza de Castilla.

El artista lo esculpió con un libro abierto en la mano. Curioseo y descubro que las páginas están en blanco, no importa. Imagino que Adelelmo, San Lesmes, tuvo que leer, y mucho, sabemos que no andaba escaso de conocimientos: 



Sueño al monje San Lesmes con tiempo de repartir el pan a los pobres, ayudar a los peregrinos  y planificar canales y esguevas para encauzar las pestilentes aguas estancadas, evitando fiebres malignas. 

Y Adelelmo leería mientras paseaba por las orillas del Arlanzón. Vamos a hacer como él. Venid conmigo:

Con María Ángeles Merino y Azorín.



Textos tomados de: La cabeza de Castilla, Azorín, editorial Espasa Calpe, colección Austral, segunda edición, 1967. Capítulo XI, Burgos, páginas 79, 80 y 81.

miércoles, 28 de junio de 2017

No estaba para literaturas pero...


CEPA Victoriano Crémer, vista desde el lugar donde estuvo la llamada "Puerta Margarita". 


Ya sabéis que ando de despedidas, en la antesala de los "júbilos" y hablo con la que siempre va conmigo: 

-No estoy para literaturas. Esta semana no voy a dar "pasos en la piedra". 

-Pero no escuches l"pieza musical más triste de la historia". Esa déjala para los programas sensacionalistas de la televisión. 

-Aunque, ya lo sé, he de morir ente de ficción, le cantaré las cuarenta a Unamuno, antes de desaparecer en la niebla:

 "Pues bien, mi señor creador don Miguel, ¡también usted se morirá, también usted, y se volverá a la nada de que salió...! ¡Dios dejará de soñarle! ¡Se morirá usted, sí, se morirá, aunque no lo quiera; se morirá usted y se morirán todos los que lean mi historia, todos, todos, todos sin quedar uno!..."

-Aunque, ya lo sabes, apalearon a don Quijote. Sigue su ejemplo y, si te caes, levántate. Él siempre lo hacía, el de la Mancha y el de Manhattan:

"la autoridad de la ciudad de Nueva York le recitó el derecho a guardar silencio mientras le arreaba tal paliza que ya no sabía él si estaba otra vez en las tinieblas..."



-Aunque por todo haya de pagar almojarifazgo:

-Aunque, ya lo sabes, puedes encontrar quien te diga:


(Sustituye vasca por cualquier otra palabra)

-Aunque, ya lo sé, puede caerte una bomba (hay muchas clases de bombas):


-Eso sí, evita ser como ésta:



-Que las palabras de amor no sean de yeso, de esas "que se desploman como la negra abreviatura del granizo"

-De vez en cuando, haz como el padre Alas, busca un  buen escondite y piensa en soledad: 

"Hasta un tejo sin tronco, cuyas ramas desde el suelo habían cerrado una cúpula espesa en la que Alas se escondía algún día de verano, cuando jugaba a desaparecer del mundo."

-Espero que que la Naturaleza, ya que no Alá, me conceda: "una vejez sana y alegre". ¡El deseo del joven marrueco Gazel a su maestro Ben Beley!

-No estabas para literaturas, pero los nueve libros de este curso, en el Club de Lectura, te dieron la pauta. Los libros nos sirven, incluso cuando no estamos para literaturas. Gracias a :

José Manuel de la Huerga, Luis Ángel Lobato, Care Santos, Fernando Aramburu, Miguel Ángel Santamarina, José Cadalso, Manuel Chaves Nogales, Marina Perezagua...y Cervantes. 

-Mis compañeros me ayudaron, mucho, muchísimo, nunca pensé que mi último claustro iba a ser tan hermoso y emotivo. ¡GRACIAS!

Llegué a mi casa y ya estaba para literaturas. Una tila y a escribir esta entrada.


Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

domingo, 25 de junio de 2017

CEPA Victoriano Crémer y el hierbajo que echó raíces.


Aquí tenéis mi hierbajo, la "crasulácea" que vive en una maceta, como si de un geranio se tratara. En una entrada anterior, dejé pendiente el contar su pequeña historia. A ello voy: 

Hace casi ocho años, una alumna me obsequió con una hermosa rosa, en un humilde vaso de usar y tirar con agua, arropada por hierbas de las que crecen en cualquier parte. 

La flor vivió mucho tiempo y alegró mi mesa de trabajo.Ya no parecía rosa cuando decidí tirar a la papelera aquel obsequio hecho con cariño. Iba a arrojar también las hierbas que la rodeaban pero...

...el hierbajo había desarrollado una enorme raíz que se me quedó entre los dedos. Dije en voz alta: "esto quiero yo, echar raíces aquí". Mis alumnos me miraban divertidos.

Me lo llevé  a casa y lo planté en un tiesto. Y vivió, ya lo creo que vivió. Todos los años echa flores en verano, aunque en otoño haga la poda y vuelva a crecer. Ocho cursos.

Porque yo quería echar raíces, deseaba quedarme en aquel lugar donde trabajaba feliz. Porque yo había estado...donde me habían hecho sentir como un mal hierbajo. Vencí y la humilde planta me lo recuerda cada día, en mi ventana. Ahí está, junto a las campanillas azules. 

Esta es la historia de mi hierbajo, toda una señora crasulácea. 


María Ángeles Merino


Ahora me despido del CEPA Victoriano Crémer y he querido volver a la historia del hierbajo. Es el momento de daros las gracias, a todos los de este centro para mí tan especial. 

¡GRACIAS!

miércoles, 21 de junio de 2017

Pasos en la piedra: "Paladeaban juntos silencio y libertad"


Comentario en torno a las páginas 42, 43 y 44 de la novela Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga, para la lectura colectiva de La Acequia, dirigida por Pedro Ojeda. 

Hace calor y mi madre se aburre porque no puede salir. Tiene ganas de hablar.

-¿Me lees un poco de ese libro? Es el que comentaste con el profesor de literatura. ¡El que hablaba de la guerra? ¿Verdad?

-No, hace tiempo que acabamos A sangre y fuego. Mira, se titula Pasos en la piedra y a su autor le han dado hace poco el premio de la Crítica de Castilla y León.


-¡Está vivo entonces!

-Claro que está vivo. Nació en Audanzas del Valle, un pueblo de León, en 1967. Es un buen escritor.

-¡Es muy crío! ¡Qué pronto les dan los premios ahora! ¿Me lees un poco?

-Es la Semana Santa de 1977. ¿Te acuerdas? Cuando legalizaron al Partido Comunista..

-Sí, que poco después entró la Pasionaria en las Cortes y un policia de los de gris se llevó la mano a la gorra, que yo me acuerdo.


Bandera del Regimiento La Pasionaria (Museo Militar de Burgos)

-Se estaba abriendo la grieta, mamá. 



-No sé de qué hablas. Los comunistas, los habrá buenos y malos. ya te conté que el Campesino amenazó a tu abuelo aquel día en Alcalá de Henares y...

-Ya, mamá, eso ya lo contaste y muy bien contado, te felicitaron por ello. Ahora estamos en abril de 1977, poco antes de las primeras elecciones que fueron en junio de ese año. ¿Te acuerdas de cuando cantaban aquello de "Libertad sin ira"?

-Creo que sí, eso de "dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana". ¡Siempre meterse con los pobres viejos!



-Oye, mamá, que tú no eras vieja entonces. A lo que vamos. Estamos en una pequeña ciudad castellana, con dos chicos jóvenes que se llaman Germán y Peter.

-Peter será extranjero.

-Sí, es alemán y está de visita. Germán es el hijo del gobernador civil. Van montados en el coche oficial, un "dogedar". Lo conduce un soldado raso. ¿Te acuerdas?

-Sí, me parece que ahora no hay gobernadores civiles. ¿O sí? ¿El "dogedar era un coche americano de esos grandes? ¿No? El "dogedar" y el "chevrolet".  Y el soldado estaría haciendo la mili, era una suerte que te tuvieran de chófer, como señoritos, eso decían, que así se libraban de las guardias. Y los pobres que les tocaba África, a pasar calor y cosas peores.

-No, mamá, ahora no hay gobernadores civiles, ni "doges", ni mili. Vamos con la novela. Hay un atasco y no pueden pasar, el gobernador ordena:

-."..Dé marcha atrás, soldado, y con cuidado métase por las traseras de la Caja de Previsión.

-Señor, es dirección prohibida.


-Ya lo sé, ahora saco el pañuelo. Que el señor gobernador coma a su hora es razón de peso.-Y buscó apoyo-¿No os parece chicos?"


-¿El gobernador sacaba el pañuelo como si hubiera una parturienta? ¡Para ir a comer! ¡Qué exagerado el escritor ése! La autoridad tenía que dar ejemplo, delante del soldado, delante de su hijo y del huésped. 

-Aplicaban la ley del embudo, mamá. ¡En tantas cosas! Ahora también, recuerda a la Aguirre aparcando en el carril bus; pero están encima los medios de comunicación y...

-Bueno, bueno, que tú siempre atacas a los mismos. 

-"Pero Germán y Peter andaban ausentes estudiando una ciudad distinta. El alemán no dejaba de asombrarse al descubrir a cada paso un mundo intemporal que le trasladaba a un pasado no vivido, pero sí intuido en un puñado de películas tristes en blanco y negro. Aquel era un territorio mareante que le atraía con el poder de lo exótico. "

-A los extranjeros les atrae lo nuestro porque España es diferente. Es que por ahí son unos sosos. ¿Y qué sabe un alemán de películas españolas?

-Es que Peter estudiaba antropología y conocía películas como Calle Mayor. Recorre la ciudad desconocida y como si la conociera. ¡La realidad le parece una película!



-¡Las que nosotras, de jovencillas, no queríamos ver. No pagábamos las dos pesetas de la "entrada fémina" para ver tristezas y miserias. Nos gustaban las americanas, qué mujeres tan guapas y bien vestidas, qué casas, qué lujo. ¡Y las de Tarzán! 

-"Y Germán...Germán sentía como si nunca hubiera llegado a salir de Barrio. Como si cargara con esa ciudad como una maldición, entreverada en su persona. Y ni en Madrid, a trescientos kilómetros pudiera zafarse de ella..."

Fíjate que dice maldición y entreverada, algo incrustado en su ser. Y no puede zafarse, como si fuera algo molesto.

-Pues si tanto le molesta su pueblo, a santo de qué se trae encima a un forastero para que lo mire con lupa. 

-Bueno, a lo que íbamos, a una comida más o menos familiar, en casa del señor gobernador civil. Está claro que  "el señor gobernador coma a su hora es razón de peso". 

"La comida resultó algo más animada, con la alegría descorchada en cada intervención de la anfitriona: "Pero qué guapos han quedado estos hombrecitos...".

Porque el barbero había acabado con sus largas melenas y ahora doña Uge, la madre, se mostraba feliz y derrochaba cariño en diminutivos. ¡Aunque ellos se sentieran como dos pájaros desplumados!

-Lo que no entiendo es por qué fueron, como borreguitos, a la barbería. 

-Germán sabía que "los de pelo cortito, con el cuello bien perfilado, repeinados de raya a un lado...o fachas o de pueblo...el mejor disfraz para su vuelta a Madrid".

-¿Por qué tiene que disfrazarse de chico modosito?

-Ya lo leeremos, mamá. Andaba metido en líos políticos y le convenía pasar desapercibido en el Madrid de 1977. En cuanto al alemán, pensaba que sólo iba de acompañante pero ha sucumbido bajo las tijeras del barbero.

Volvemos a la comida "animada". Doña Uge saluda cada plato que viene desde la cocina con "sus gorgoritos incansables". Descorcha la alegría. Gorgoritea, gorjea, como un pájaro. Hasta que llegan los pichones: 



"Miren, niños, qué cosa más rica ha encontrado Teo en el mercado. ¡Pichones de paloma bravía! ¿Hacía cuánto cielo...semejante manjar. ¿Desde el weekend que pasamos en la Sierra de Madrid en una de tus cacerías de hermandad..."

Nos chirría ese "weekend" en boca de una señora tan tradicional como la madre de Germán. ¡Está aprendiendo a ser moderna!

-Es verdad hija, los pichones están muy ricos, ya te conté que, en la guerra, mi hermano Antonio preparó un palomar en una torreta y criaba palomas con trigo que respigaba. -Mamá, que eso ya me lo contaste. Estos son pichones de paloma torcaz. Déjame seguir.

Al verlos, tronó el gobernador civil, doctor Ojeda:

"¡Pero pichones, Uge! Si no ha dado tiempo a que la paloma críe. Que estamos fuera de temporada. Mañana mismo mando a investigar. ¿En qué puesto los compró? Esto no es ni siquiera caza furtiva.¡Os han timado!...¡En casa del gobernador!"

Doña Uge, toda compungida:

"Ay, hijo, cómo te pones. Si una sola vez quería agradar y mira tú, es que nunca acierto. ¿Qué va a pensar el invitado?

- ¡El gobernador no se aguantaba sin mostrar su gran autoridad! ¡Que se hubiera esperado para tronar!

-Doña Uge aguanta, toca la campanilla y aparece Teodora, la cocinera, que va a ser sometida a interrogatorio. 

Los chicos no saben dónde meterse, proceden a "una inmersión abisal", cada uno con sus profundas meditaciones submarinas. ¡Qué situación tan embarazosa! 

"Escucharon a lo lejos la regañina paterna a Teo, los aspavientos de doña Uge, alineada junto a las tesis del poder, y la soledad indiferente de Teodora, en el paredón de fusilamiento..."

Teo se resguarda en su "runrún íntimo": "mira tú este, con qué me viene ahora..."

"Ella que ha desplumado torcaces, perdices y codornices cuando había y cuando no...Pero sí hasta desangré y despiecé un jabalí que cazó con sus amigotes los Generalísimos".

-La cocinera aguanta el chaparrón, qué remedio le queda.

-La señora de la casa se alinea "junto a las tesis del poder". 

-Se arrima al sol que más calienta.

-Deja sola a Teo que se refugia en su "soledad indiferente", en su "runrún íntimo". La dignidad de la cocinera es la dignidad del pueblo. Si pudiera, le cantaría las cuarenta al señorito gobernador que caza lo que le da la gana cuando va de cacería con sus amigotes del poder. La ley del embudo. 

-¿Los Generalísimos o el mismísimo Generalísimo? 

-Como en La escopeta nacional. ¡Cacerías de hermandad! 


-Germán y Peter no aguantaban más. Volverían tarde, irían a cenar y luego de fiesta. Salieron a la carrera y no se dirigieron la palabra hasta un buen trecho.

"Paladeaban juntos silencio y libertad"

"...Germán intentó excusar a sus padres, a sí mismo, a su ciudad, al mundo..."

Silencio. Germán llevó a su amigo al Museo del Arte Sacro, para que las imágenes hablaran por él. 

-Todo por unos pichones. 

"Me parece que estoy viendo el palomar de mi hermano Antonio que tenía tres o cuatro nidos con dos pollitos cada uno. Daba gusto verlos: nacen pelaos y luego van creciendo las plumitas. Abren el piquito que se matan cuando ven ver venir a los padres. Lo mismo les da el macho que la hembra, el papá o la mamá.

Era bonito, a mi madre le gustaba. Le decía cómo tenía que limpiar, poner pajitas limpias.

Aparecían los alcotanes, venían a ver si mataban a las palomas. Mi hermano mató dos o tres. Tenían plumas marrones y doraditas. Mi madre los echó al cocido. De tamaño eran como las palomas, un poco más chicos. Estamos comiendo y le digo mamá esto qué es. Es alcotán, es muy rico."



-Al final, mi madre ha tenido que contarme lo de los pichones y el alcotán.

Un abrazo a los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino


miércoles, 14 de junio de 2017

Un club de lectura, un poeta críptico, un novelista lírico y un homenaje a Azorín. Pequeña crónica de todo eso.


Pequeña crónica de nuestra reunión lectora presencial, la cual abarcó desde el comentario de Brillante de Luis Ángel Lobato, era lo que tocaba, a la iniciación en Pasos en la piedra de José Manuel de la Huerga, finalizando con un homenaje al maestro Azorín, en el cincuenta aniversario de su muerte.

El pasado lunes, 12 de junio, a las cinco de la tarde, nos reunimos un pequeño grupo de lectores, con el profesor Pedro Ojeda, a la cabeza. Fue al aire libre, en un lugar céntrico pero tranquilo: la terraza del Vara Café, junto al Parque del Doctor Vara. Antes de comenzar, los comentarios en torno a la dificultad de comprensión del poemario Brillante fueron la tónica general. Bueno, a ver lo que dice el profe.


Nos instalamos a la sombra de tres sombrillas y, tras las "cosas de organización", nos adelantó algunas lecturas para el curso que viene: La sirena de Gibraltar de Leandro Pérez, El hombre pez de José Antonio Abella, La noche que no paró de llover de Laura Castañón, Don Juan Tenorio de José Zorrilla y una selección de novelitas de María de Zayas. A éstas se sumaría el futuro ganador del premio de la Crítica de Castilla y León. También tiene previsto comentar, durante el mes de septiembre, Tea rooms de la "sinsombrero" Luisa Carnés, una novela poco conocida que trata el tema de la mujer obrera. 



Antes de pasar a comentar Brillante, Pedro Ojeda aconseja a los que no se hayan puesto con Pasos en la piedra, que no dejen de leerla, que no se pierdan la descripción de sus personajes, en unos ambientes que reconocemos. 

-(M.A) Gerardo el hijo "rojo" del gobernador civil y su amigo alemán y antropólogo, el pajarero, el librero, el poeta anacoreta, el escultor, el fraile, la morita y su Juan...L
as calles estrechas, el dogedar conducido por un soldadito, el gobernador civil, el cacique don Poli, la vieja barbería, las conversaciones de las amas de casa, las cofradías con sus rituales, la Semana Santa es cosa de hombres, los grupos cristianos de la nueva teología...Es un libro con muchos elementos mágicos y poéticos y, sin embargo, reconocemos perfectamente esa ciudad provinciana de los setenta.  A los que no nos gusta la Semana Santa, tal vez nos canse tanta procesión, tanta imaginería.

-(P.O) La Semana Santa sólo es el hilo conductor.

-(Austri) Pedro al quite. 

(M.A) Merece la pena seguir los pasos en la piedra. Teníais que haber visto al autor, en el Polisón, hechizándonos con el dibujo incompleto  de un pinzón y su triste historia, las palabras viejas de su abuela Viges o la lectura de un encuentro entre amantes, a la manera del Cantar de los Cantares pero con frío. El dibujo, un nidito, una estrella de mar, una pluma, un pito de esos que echas agua y parece un pájaro: el tzitzitlin.



-(L)¿Eh? 

Antes de ir con Brillante, el profe comenta que este curso ha habido cierta relajación en las lecturas-

-(Austri) Esto me suena a bronca. 

-(L) Títulos un poco pesados.

-(L) Cicatriz, el Quijote de Manhattan...


-(Austri) Creo que la Perezagua se va a dedicar ahora a los best sellers. Aquel apocalipsis del final te hacía soltar el libro que, por otro lado, comenzaba bien. Y a mí no me parecía tan mal la de Sara Mesa, la soledad de los tiempos de Internet y el consumismo que nos devora. 

-(P.O.) Tal vez ya no leéis de forma tan inocente...Un club de lectura que sólo lee cosas actuales, está sometido a las modas...Cicatriz fue una pena, me defraudó, tenía fama y me lo habían recomendado. Nos arriesgamos pero eso es bueno. 

-(Austri) Anda.amiga María Ángeles, que no presumes tú poco de no leer los best sellers de los escaparates. ¡Menuda discusión tuviste con las de otro club de lectura!

-(P.O.) Brillante es un poemario excelente.

Pido permiso y leo en voz alta la opinión del hijo adolescente de una lectora:

Dice mi hijo que es un estilo culturista porque se centra más en el estilo que en el propio tema y en el estilo se observa que lo enrevesa hasta tal punto que puede llegar a ser incomprensible.



Leo la opinión de mi hermano, autor de varias entradas sobre Brillante: 


Explicar la poesía es siempre entre baldío y absurdo
Todos tenemos nuestros poetas y nunca nos hemos preguntado por que les damos el titulo de “Nuestros”.
La poesía es daga luz de plata llegando para rasgar el alma.
O es ducha de oscuras letras que busca oscuro sumidero.
Brillante no es excepción o te mata o dormirá junto al tocho de la Espasa en la estantería de los desusos.
Regala los libros de poesía que no sean para ti puñal, solo ponemos en nuestra vida cosas por que las usamos o por que las amamos.
Pintura y poesía pertenecen a esta noble categoría.
Si un cuadro o un libro de poesía no le amamos, regálale y que siga una cadena hasta llegar a un corazón en el que encaje. (Agustín Merino)

-(P:O) Brillante tiene el problema de la editorial. El problema de la poesía son esas editoriales sibilinas que se aprovechan de los autores y su sistema es: pedido-firma y a pagar. Enfadan a los libreros que no quieren trabajar con ellas porque se arriesgan. Editoriales serias sólo hay cuatro para la poesía, Hiperión y demás. 




-(L) No me ha gustado nada.

--(L) No he entendido nada.

--(L) Está bien estructurada, aunque no se entienda (adolescente hijo de una lectora).

--(L) Exceso de comparaciones...como la del cemento. Tiene muchos dibujos, no sé lo que me está contando. Me pierdo, no llego.

--(L) Soledad. No llego a sus sentimientos.

-(Austri) Yo me quedé en ayunas. Disléxica como tú decías.

-(P.O.) La separación entre la lectura normal y los poemas es muy fuerte. Muy abstracto, con muchas elipsis. Un libro que trabaja mucho con el surrealismo. El problema: la clave de las imágenes. Un problema de comprensión: sucedía con Góngora, sucedía con la vanguardia más extrema del XX. Como cuando nos ponemos delante de un cuadro abstracto y decimos esto qué es. Son autores que no buscan la comprensión. No buscan un público masivo, como Góngora o a la parte de la generación del 27 que se decantó por la vanguardia.

La poesía no se explica, eso no es falso. Si no se explica no va a llegar al pueblo.

El autor selecciona a su público, le interesa su público. Como Góngora.

-(M.A) Góngora es mucho más fácil.

-(P.O.) Porque nos lo han explicado mucho más.

-(Austri) Aquellos comentarios de texto del Bachillerato tan culteranos. Tortas y pan pintado al lado de los del riosecano.

¿Dónde nos quedamos en nuestra capacidad para leer un cuadro? ¿Cuál es la fase? ¿Cuál es el momento? 

Lobato opta por una poesía difícil, abstracta, hermética. Hay unas claves, unos ritmos.

Este poemario forma parte de una trilogía y es el más difícil de los tres. Brillante es el que abre, el hermético, el cerrado, el planteamiento teórico del tema.

Lámparas va después, en una edición magnífica como para regalar. Nos va explicando la soledad.

Por último, ¿Dónde estabas el día del fin del mundo? Más accesible. 

-(Austri) Y va el profe y nos pone el más difícil.

Brillante es la tesis. No es imposible comprenderlo. Argumento lo tiene, cómo lo desarrolla: parte de una historia y va eliminando y se va quedando con imágenes que nos está transmitiendo.

¿El argumento? No es un libro de lectura argumental. El lector busca el argumento. Un amor platónico.

Un libro de poemas que es bueno, sabéis que es bueno y accedéis a él. Podéis atacarlo por los aspectos formales, la forma tiene mucha relación con el fondo. Su forma nos va a dar el mensaje adecuado. La nota introductoria. 




En la página 15, lee Exterior.


Brillante.
Nota manuscrita.
...

(P.O:) El trayecto del poeta, el encuentro en una habitación, interior, se va, le va a dejar traumatizado. Lo trabaja con versos cortos, con imágenes. No nos cuenta la emoción por el argumento sino por el bombardeo de imágenes.

Vive en un pueblo pequeño, leyendo esto me parece que estoy en Nueva York. Frío, aséptico, de hecho está hablando de ciudad nevada, fría, esa es la sensación que él tiene de la ruptura amorosa. Frialdad absoluta que quiere transmitir. Ansiedad que quiere transmitir.

El lector tiene que hacer un esfuerzo para sumar todas las imágenes y acceder a la historia, él conduce al lector. Brillante es ese hueco entre lo onírico y el mundo real. No nos cuenta la realidad sino lo que está entre lo real y lo soñado. Cruces, chispazos.

-(Austri) Perdidos entre chispazos.

Sombras de una realidad que está más allá, busca más allá de la realidad.



(L) ¿Hay alguien?

-(P.O) Difícil. Rafael Alberti en A cal y canto no nos da explicaciones. Aquí Lobato es generoso y da la explicación.

Una lectora lee en la página 53:


No me pidas aún
esos vocablos
de yeso
que se desploman
como la negra abreviatura 
del granizo
...
(L) Sumar imágenes y buscar una explicación. ¿Cómo se hace eso?

-(P.O) Está hablando con la amada.

-(L) Eso lo entiendo.

-(P.O) Hay sensaciones que podemos comprender por aproximación, no son universales, para cada persona es distinta, no pretender participar de ese mismo significado. Problemas de tecnología moderna agravan la imposibilidad del amor. El wolframio, nos alejamos de la realidad. Yeso. Lo que perdura también va a desaparecer. Aceras policromadas, neón, luces. Imágenes que para él son frialdad. No puede haber comunicación.

En la página 61, lo más erótico, una acción futura:


Porque
yo te besé mañana.

-(Austri) Le deseo al poeta que se cumplan sus sueños y cambie el wolframio y las aceras policromadas por verdes prados y arroyos cristalinos como los de Garcilaso. 

Son más de las seis y media, cerramos Brillante y nos dirigimos a la cercana calle Azorín, junto a las ruinas del convento de San Francisco. Vamos a asistir a un sencillo pero intenso homenaje a José Martínez Ruiz, Azorín, en el cincuenta aniversario de su muerte. 

-(Austri) Seguro que te acuerdas de la señorita Felicidad, la que nos hizo llorar a todas porque se había muerto Azorín. Era una maestra culta que leía los artículos del ABC.




Como escribe hoy Pedro Ojeda en su entrada, tuvimos el privilegio de que Manuel Sancho, presidente de Alumni UBU, nos contara la historia  de cómo se decidiera asignar esa calle a la memoria de Azorín.

A continuación, nuestro profesor habló brevemente sobre las relaciones entre Azorín y Burgos y leyó el artículo Burgos, de 1946, que se incluyó en el libro La Cabeza de Castilla (publicado en 1950). Eligió el texto no solo porque aludiera a Burgos. Azorín veía a Burgos, como una ciudad entre española y francesa, abierta a Europa y cuidadosa con la naturaleza, pero eligió el artículo por este fragmento:




Foto Alumni

Nos despedimos deseándonos un buen verano. Y yo, con mi camiseta verde, fui a dar mi última clase en el CEPA Victoriano Crémer. 

El magnolio había florecido en la calle Sanz Pastor.



Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de María Ángeles Merino Moya.

¿Austri? Pensaba que esta vez se había escaqueado pero ahora que reviso el texto veo que estuvo y dejó su aportación. La muy moruga. ¡Y gamberra!