lunes, 30 de diciembre de 2013

"Veinte poemas de amor y una canción desesperada": todo el Universo se encierra en ella.



Pedro Ojeda nos propone para la lectura colectiva del mes de enero los "Veinte poemas de amor y una canción desesperada", del poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973), pseudónimo de Neftalí Reyes, premio Nobel de Literatura. Para su biografía, encuentro unas líneas que añaden vida a la información de la Wikipedia:



Neruda, Neruda...¿Qué me trae a la memoria? El poema titulado "El insecto", del libro "Los versos del capitán" (1952).. Hace unos años, lo leí y comenté en clase y  recuerdo el regocijo de mis alumnos y alumnas, su sonrisilla mal disimulada. Porque el poeta viajaba a través de una peculiar geografía que comenzaba en la cadera y terminaba a los pies de una mujer amada:



Ahora leo y releo "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Aquí el amor es más complejo.  El poeta de "El insecto" es un hombre maduro  empequeñecido ante el bello cuerpo de su  amada, el de "Veinte poemas..." es casi un adolescente que funde en una sola a varias mujeres que, en diferentes momentos , le enamoraron. Doy vueltas y más vueltas a las musicales palabras del libro, hay un plan narrativo que se me escapa, una historia de amor y desamor. Busco alguna información. Veamos:



Son tres los planos: carnal, telúrico y metafísico. Desde el primer poema:


Busco una síntesis de la obra y alguien viene en mi ayuda, me pide el libro, lo lee y escribe lo siguiente:


Como yo lo veo

Descubre el cuerpo de la hembra amada,
campo fértil de deseo,
girando  hacia la palabra que rodea el silencio amado.

Porque antes fueron su vida
saben de su tristeza.

Ahora  solo pide que a ti lleguen y tú las oigas,
pues ya de amor se visten teñidas.

 Giran y retornan sombras de lejanía sobre ellas.
Ya solo es melancolía llena de tragedia y esperanza.

Cielo sobre el mar, trigo sobre el cerro.
Todo el Universo se encierra en ella.

domingo, 29 de diciembre de 2013

¡Feliz Año Nuevo 2014!



¡Feliz Año Nuevo 2014!

Recordáis que el año pasado, mi felicitación fue barojiana, tal y como correspondía a nuestras lecturas de aquel momento:

"...porque el tiempo es, según algunos graves filósofos, el cañamazo en donde bordamos las tonterías de nuestra vida..."

("La busca", Pío Baroja)
Bueno...pues este año le corresponde a Muñoz Molina que en "Todo lo que era sólido" nos dice que:

"Ya no nos queda más remedio que empeñarnos en ver las cosas tal como son, a la sobria luz de lo real"

Que sea así , pero el baño de realidad no ha de impedir al  2014 el ser también un buen cañamazo para bordar felicidad.

Un abrazo de:

María Ángeles Merino

miércoles, 25 de diciembre de 2013

"Todo lo que era sólido": de religión, escuelas, cultura y nacionalismos.



Comentario, en forma de diálogo entre personajes de ficción, a las páginas 70-91 del ensayo "Todo lo que era sólido", de Antonio Muñoz Molina, editorial Seix Barral. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

Ya las conocéis de la entrada anterior. Gracia Castro y Justina, descendientes soñadas de aquellas de "La estafeta romántica" galdosiana, con el mismo nombre. Recordamos que Gracia es la sobrina de María Tirgo, amiga de Juana Teresa de Idiáquez. Juana comentaba con María el ensayo"Todo lo que era sólido", al final el libro pasaba a Gracia que lo comenta ahora con su amiga Justina.

Justina: Déjame ver, Gracia, a ver qué lee tu tíita."Todo lo que era sólido" de Antonio Muñoz Molina, no es de su cuerda, le habrán hecho un Auto de Fe, seguro.



Gracia: Tampoco exageres, en todo caso son unas "torquemadas" de lo más inofensivo. No harían daño ni a un mosquito.Veamos, abrimos por aquí y dice : "La religión ya no era el opio del pueblo...una parte de las culturas vernáculas... que era preciso rescatar o preservar; incluso inventar...al precio que fuera...el dinero público que había empezado a fluir con tanta abundancia...también se dedicó a pagar... las celebraciones católicas. Por cobardía ideológica, por falta de verdaderas convicciones laicas, por oportunismo electoral, la izquierda se volvió cómplice de las liturgias aparatosas de la iglesia... En Granada... un concejal comunista enamorado de las pompas barrocas inventó una Ofrenda Floral a la Virgen de las Angustias...Al cabo de dos o tres años...ya se había convertido en una tradición de la ciudad".




Me estoy imaginando a a doña Juana recalcando lo de "oportunismo electoral", que los votos son los votos. Y a mi tía María aplaudiendo lo de "cobardía ideológica" y proclamando que el demonio harto de carne se hizo fraile. Y que aquí, en Burgos, la inmortal "Caput Castellae", no hace falta que vengan los comunistas a inventar ofrendas, que ya tenemos la rendida a Santa María la Mayor, en las fiestas de San Pedro, ante la Catedral, donde miles de fervorosos burgaleses, ataviados con los ancestrales trajes regionales, depositan bellísimas flores a Nuestra Señora, a la que piropeamos con un "pulchra est et decora". Tradición no tan antigua, por cierto...¿quién la inventaría?


Justina: Déjate de latines y de pitorreos. Mira, aquí, un poco más adelante, esto me convence más. "Pero quizás ese dinero no sea nada en comparación con todo el que reciben los colegios religiosos...se esconde uno de los mayores expolios y de los mayores escándalos de la democracia española: con dinero público se subvenciona al cien por cien la enseñanza religiosa; las escuelas religiosas privadas se sostienen con los impuestos de todos, no con las contribuciones de los fieles de cada confesión que quieran educar en ella a sus hijos; en financiar el privilegio y la educación religiosa se van los fondos que por ser de todos deberían sostener la enseñanza pública". Tú has ido aun colegio religioso subvencionado y lo ves normal, pero yo siempre he ido a la pública y me parece un escándalo, como dice Muñoz Molina.




Gracia: No, no lo veo normal, que en ningún país, ni siquiera en la católica Italia, ocurre lo de aquí. Pero a los papás les parece de perlas, viste más llevar al niño a un colegio religioso, aunque sea subvencionado. Y algunos llegan a creer que los profes de la privada poseen superior preparación, cuando la verdad es que para entrar a enseñar en la pública hay que aprobar una oposición nada fácil y para la privada...un buen enchufe es suficiente, tía monja a ser posible. Entre mis profes del colegio religioso había de todo, algunos muy buenos, en lo que sí coincidían era en someterse servilmente a la ideología del centro, a la fuerza ahorcan. Si alguno se desmandaba, al siguiente curso ya no lo veías.

Justina: Me quedo con la boca abierta escuchándote, por tus orígenes te corresponde ser una pija insoportable y eres una tía maja, maja y con una cultura que flipas. Hablando de pijas ¿viste a las que salieron en el programa de la Sexta, después de la entrevista a Muñoz Molina, precisamente?



Jordi Évole entrevista a Muñoz Molina

Gracia: Sí, estuvo muy bien. Antonio Muñoz Molina denunció en ‘Salvados la “incapacidad que han tenido todas las fuerzas políticas por poner en práctica la separación entre la Iglesia y el Estado” para evitar que la institución siga controlando "el negocio de la educación". El escritor cree que “no puede haber democracia plena sin acatar la Constitución y desvincular el Estado de la Iglesia”.



Justina: Sí y, a continuación, salió un colegio subvencionado de los que separan a los niños de las niñas. Jordi Évole entrevista a dos mamás jovencitas, una maestra antediluviana y a un taimado director, todos gente como de otra época, tipo opus. Para rematar, el socialista beatorro Paco Vázquez con todos sus cristos. Hay que repasarlo, en Internet, que no tiene desperdicio. Aunque a ti no te llamarán la atención, vives rodeada. 



Gracia: Sí me llaman la atención, aunque me las cruce al salir por el portal de mi casa. Vamos a ver qué más dice Muñoz Molina en el libro. He pensado que lo podemos utilizar para ese trabajo de clase que nos han puesto para enero. Va de nacionalismos. Mira:

"En algún momento de aquellos años la cultura dejó de ser algo que una persona adquiría con su esfuerzo personal y se convirtió en el ámbito colectivo en que se nacía; ya no era un proyecto, sino un destino; una vuelta a la comunidad de origen y no una solitaria emancipación; recluirse en los límites en vez de asomarse al mundo". 

Justina: Una cultura muy cómoda. Y algo cateta.

Gracia: Eso es. Y era algo que repateaba a Antonio y sus amigos, en los tiempos de la transición, lo que querían era ser universales y no andaluces. Perderse por ahí, como me pasa a mí.

 "Una cultura autóctona se posee tan sólo por nacer en ella...El orgullo de lo autóctono nos parecía una señal de estupidez, algo tan ajeno a nosotros...como aquellas pegatinas palurdas...en la ventanilla trasera del coche: "Zoi andalú, cazi ná"..."De Madrí al cielo"..."Covadonga, cuna de España".

Justina: Y aquí y ahora tenemos: "Sonríe. Es Burgos". Hasta el 2020, creo.


Gracia: Mira como pinta a todos los nacionalistas que en el mundo han sido:"...el fetichismo del origen, la obsesión por la pureza, la creencia en un pueblo intachable y heroico que se ha mantenido idéntico a sí mismo desde la prehistoria,  a pesar del acecho sin descanso de ese conveniente enemigo que tiene la culpa de todas sus desgracias, que reúne en su extranjería radical todas las formas de la inferioridad y la vileza".



El franquismo y su idea "beata y cuartelaria" de España, más el barniz fascista...pero todo viene de la manía por "la limpieza de sangre", "por una pureza paranoica que se definía por la negación no de los otros-judíos, moros, herejes-sino de una parte de uno mismo...inevitablemente contaminada por la cercanía, por el parentesco". Se podía quemar a los herejes, expulsar a los moros y judíos; pero no queda nadie libre de mezcla, se ha convivido durante demasiados siglos.



Justina: "La retórica escalofriante de la Guerra Civil...al enemigo se le atribuye una maldad biológica". Exterminio, cirugía necesaria, la España y la anti-España, no hay grados intermedios, cualquier mezcla es una amenaza, el acuerdo es una traición. Les ocurre a nacionalistas españoles y a nacionalistas antiespañoles con "su negación puritana y tajante de todo lo que parezca español".

Gracia: Repiten "como en un espejo los ademanes de intransigencia simétrica de sus adversarios". Me desagradan tanto los unos como los otros, Justina.

Y con la formación de las comunidades autónomas el mimetismo nacionalista se instaló en todas partes. Se borraron rápidamente las apelaciones a los valores comunes, comenzó "una carrera tumultuosa en busca de las diferencias y las identidades tuvo como resultado la unanimidad casi perfecta entre todas ellas".

Justina: ¿Y cuál fue la unanimidad? Todas alimentaban "el mito de un paraíso original y de una comunidad primitiva que había sabido mantenerse idéntica al cabo de los siglos...Pueblos felices habitaban cada rincón privilegiado de esta tierra hasta que llegaron los brutales españoles."

Gracia: Cántabros, astures, vascones, celtas gallegos, guanches..los españoles practicaron con ellos "su habitual tendencia al genocidio". Muñoz Molina nos hace sonreír a pesar de lo sangrante de tamaños disparates histórico nacionalistas.



Justina: "No hay mérito que no quede reforzado por la comparación con los defectos de los otros...Los sultanes andaluces habitaban en palacios de mármol y se bañaban a diario con agua perfumada con jazmines mientras los reyes de León vivían en toscos castillos con estiércol y paja por los suelos". Una imagen genial esta que nos pinta Antonio, con olores incluidos.




Gracia:  "El coraje patriótico llevado hasta el sacrificio personal convierte místicamente la derrota en redención...la historia es una reiteración del presente eterno de la mitología...La Guerra Civil había sido una reiteración de las Cruzadas y la Reconquista...No hay hecho del pasado que no pueda prefigurar el presente, y el de nosotros de ahora viene de un linaje no interrumpido nunca". 



Qué fuerte. Así los moriscos de las Alpujarras eran andaluces en temprana rebeldía contra el centralismo de Madrid. Y, mucho más duro, un etarra puede ser un gudari o uno de "aquellos vascones que no se rindieron nunca a las legiones romanas". Aquí el escritor pone el dedo donde duele, ay. ¿Y qué tonterías nos inventamos los castellanos de Burgos?

Justina: Sí mujer, aquí tenemos al buen conde Fernán González, preso del rey de León.



Gracia: Aquí poco se sabe de eso, que abundan más los nacionalistas españoles que los castellanistas, leonesistas o no. Mira esto:

"Victimismo y narcisismo son los dos rasgos del nosotros intacto que las clases políticas y sus aduladores y sus sirvientes intelectuales han levantado en cada comunidad...Sin hacer más esfuerzo que el de ser de donde eres ya posees el privilegio de un origen único, que por un lado te ofrece la confortable posibilidad de contarte entre los perseguidos, las víctimas y los héroes sin necesidad de padecer personalmente ningún sufrimiento".

Justina: Leo ahora yo: "Lo que te falta es porque te lo han quitado ellos, los opresores extranjeros". Ellos hicieron todo lo malo, tu pueblo es el bueno. Quemaban herejes, exterminaban indios, expoliaban tierras como han expoliado la tuya, eran xenófobos, sexistas, esclavistas, no se cambiaban de ropa, carecían de conciencia ecológica. "Mientras tanto tu pueblo, que ha amado siempre la paz pero que no ha dudado en levantarse en armas cuando se lo agredía, que ha recibido siempre cordialmente al extranjero pero nunca ha perdido ni dejado que se diluyera su idiosincrasia..."



Gracia: Una magnífica exposición del fondo victimista tan presente en la tontería nacionalista, española, vasca, catalana, andaluza, castellana...qué más da. Y narcisismo que nos lleva a envanecernos de logros de desconocidos que llevan muertos miles de años. Un nosotros "entre publicitario y místico" que está presente, incluso, en "los arrebatos poéticos de las introducciones a los estatutos de autonomía" que dicen cosas como:

"Andalucia a lo largo de su Historia ha forjado una robusta y sólida identidad..."

"Hace mil cien años ...leoneses y castellanos ofrecieron al mundo ejemplos de respeto y convivencia..."

Justina: No puedo con "tanta pringue verbal" , lo dejamos aquí. A ver cómo enfocamos el trabajo que tenemos que presentar, esto de Muñoz Molina nos podría servir.

Gracia: ¿Sabes que doña Juana Teresa insiste en que vaya a su casa? Que su hijo Rodrigo pregunta por mí, ya te digo, esa mujer y mi tía, quieren unir a toda costa a los Castro con los Idiáquez. Con mi hermana Deme no pudieron y ahora lo intentan conmigo. 

Justina: Que a ti el que te gusta es Fernando, el hijo de doña Pilar Loaysa, el que cuidó mi madre de chiquitín, en el pueblo...que doña Pilar lo tuvo cuando era soltera y no quiso que la gente lo supiera, qué mentalidad.



Gracia: Ya sé la historia, no me seas antigua. Y marujona cotilla.

Justina: Tienes razón, hablo como doña Juan Teresa. Yo, una chica universitaria, feminista y de izquierdas.

Gracia: Se han enfriado los cafés. 

Dejamos aquí a Gracia y a Justina. Tal vez volvamos con ellas y con "Todo lo que era sólido".

Un abrazo de:

María Ángeles Merino

Feliz Navidad a todos

Nota: Algunas de las fotos pertenecen a la exposición "Plastihistoria", historia de Castilla y León en plastilina.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

"...la perfecta legalidad en la que han sucedido la inmensa mayor parte de las barbaridades y los despilfarros que se han ido acumulando..."

Foto tomada ayer, 17-12-2013, de camino a la lectura colectiva de "Todo lo que era sólido". Podéis compararla con la del mes pasado.

Comentario, en forma de diálogo entre personajes de ficción, a las páginas 34-53 del ensayo "Todo lo que era sólido", de Antonio Muñoz Molina, editorial Seix Barral. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

Ya las conocéis de la entrada anterior y de la anterior. Juana Teresa Idiáquez y María Tirgo, descendientes soñadas de aquellas de "La estafeta romántica" galdosiana, y burgalesas de pro, entran en la cafetería habitual a merendar su ración habitual de chocolate churros y cotilleo. 




Doña Juana Teresa lee y comenta algunos fragmentos de "Todo lo que era sólido":

J.T: “Cuanto más parece que se acelera el tiempo más rápido actúa el olvido”. Pelotazos, habla de pelotazos.

M: ¿De fútbol?

J.T: No, sino “negocio de dudosa legalidad con el que se gana dinero de una manera rápida”. Y se pregunta: “quién se acuerda ahora de los años en los que irrumpió esa palabra en el idioma con un significado que no había tenido antes”.  Y nos lleva a 1988 cuando el ministro socialista Solchaga  decía que España era “el país donde uno se puede hacer rico más rápidamente”


M: Solchaga, Solchaga, quién se acuerda ahora de ése, fue cuando Felipe González ¿no?



J.T: Sí, que a ti los ministros de Hacienda no se te despintan nunca, Mariquita, que te conozco. Y si son sociatas, con más motivo.

Sigo “hacia la mitad de los años ochenta empezó a haber dinero en la política y en la vida cotidiana…Por primera vez vimos a gente que se enriquecía: no los ricos habituales y casi siempre rancios, y desde luego remotos, sino gente que se parecía a nosotros, que compraba un coche espectacular…casa con jardín…hábitos y vicios caros, que a veces tenían un pasado de…ascetismo militante…que había entrado en la política por convicción o por azar…y la convertían en una profesión…"

M: Sí, que hasta los gatos quieren zapatos, no hay color; los ricos de toda la vida y a los recién llegados que se les ve el pelo de la dehesa. Me quedo con los rancios, gente con clase, con principios, que no gasta sino que invierte. ¿Ascetismo dices?  Por necesidad cabalgo, sería cuando estaban caninos, que luego ya le cogieron gusto a los despachos elegantes y al mando, que no les cabía una paja en el cu…salva sea la parte. Inflados como pavos.

J.T: Vaya, me estás diciendo lo que dice aquí, mira por donde Molina y tú coincidís en algo: “un poco antes, en 1977, en 1979, recién elegidos diputados o concejales…reaccionaban con indignación igualitaria ante las pompas del poder…al poco tiempo no sólo las aceptaban sin ningún embarazo sino que se les veía interiormente crecidos cuando se sentaban en el sillón forrado de terciopelo viejo de un despacho o asistían a una ceremonia pública...desfile…procesión…”.

Te leo por encima, cuenta que algunos tenían una profesión y volvieron a ella, conocemos algunos, sí. Pero que muchos convirtieron la política en una profesión de por vida y se  apoderaron  de la administración a la que habían llegado como intrusos.  Y, enquistados en ella, sorprende su conformidad, su escaso sentido crítico. Escucha: “Los dirigentes de cada partido son reelegidos una y otra vez con unanimidades norcoreanas. En los salones de actos en los que celebran sus congresos…aplauden con devoción, levantan la mano…no hay probablemente nadie a estas alturas…que no viva desde hace muchos años del dinero público”. Algunos veteranos siguen ganando elecciones o presiden “empresas públicas o privadas o privatizadas en las que cobran sueldos de plutócratas, cajas de ahorro a las que han llevado impávidamente a la ruina…Y también hay una segunda y hasta una tercera generación de cargos que…no han respirado otro aire ni estudiado otra carrera que la del medro político”

M: Intrusos, esa es la palabra. Dice que son elegidos con unanimidades norcoreanas. ¿Norcoreano es ese chino que ejecutó a su tío el otro día?



J.T: Bueno, como el chino que tú dices, no creo, qué exagerado don Antoñito. Pero los eligen con gran unanimidad, es cierto. Y que los más viejos siguen chupando de la política, pase lo que pase, con sueldazos de…

M: De plutócratas, me apunto la palabra, aunque me supongo que serán sueldos con muchos ceros. Cajas de ahorro a la ruina, ya ves lo que pasó con la caja de Madrid, con lo solvente que parecía, y lo formal que parecía Rato en su balcón de Carabaña, todo un señor cuadrando cuentas. 



J.T: Y esos jovenzuelos que no se han dedicado a otra cosa que a la política desde que salieron del parvulario; porque carreras, lo que se dice carreras, algunos deberían incluir en su currículum la del galgo. ¿A que se te ocurre algún nombre de por aquí cerca? Y no tan jovenzuelos, ahora que lo pienso, no digo nombres, que las paredes oyen y no quiero líos con los vecinos, ya sabes, "los nuestros". Que en las páginas de Internet, que mi Rodrigo ha indagado, pone que tienen "estudios de", pero no consta que los hayan acabado alguna vez.

Más páginas, da vueltas a lo mismo...Te leo esto:"Hacia mediados de los ochenta ya había mucho dinero...en los ayuntamientos y en el gobierno central...cuando la reforma fiscal modernizó la recaudación. Y lo hubo de verdad cuando llegaron los fondos de la Comunidad Europea...los políticos tenían mucho más poder, gracias a la aprobación de leyes oportunas, que los liberaban de la sujeción...los alcaldes..."

M: Los alcaldes, "ancha es Castilla". Y "a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga".

J.T: Así es, María. Veo que me sigues. "...y podían gastarlo sin rendir cuentas a los altos funcionarios que al principio habían vigilado la legalidad de los acuerdos municipales...más grave que la legalidad dudosa...es la perfecta legalidad en la que han sucedido la inmensa mayor parte de las barbaridades y los despilfarros que se han ido acumulando...hasta llegar a este presente...en el que no sabemos si mañana habrá un médico en el hospital...o un equipo de bomberos...o un camión municipal que pase a recoger la basura..."



M: ¿Y el secretario? ¿No pinta nada el secretario del Ayuntamiento? 

J.T: Precisamente: "secretarios, depositarios e interventores". "Esos cuerpos nacionales venían de mucho antes de la Guerra Civil y habían sido fundados con el propósito de limitar el poder arbitrario de los caciques territoriales sobre...ayuntamientos y diputaciones provinciales...los alcaldes no podían nombrarlos ni destituirlos".

Lo que hicieron fue cambiar las leyes para asegurarse de poder actuar al margen de ellas y crearon nuevos puestos de "comisarios políticos descarados o encubiertos", volcados en el partido y no en la ciudadanía.

M: Pero los ciudadanos votamos al partido, les dimos nuestra confianza. ¡Qué mitin tan bonito dio aquí Rajoy!

J.T: Sí, pero no les dimos carta blanca para que hicieran y deshicieran a su antojo. Los nuestros y los otros, todos haciendo lo que les sale de...Bueno, rectifico que en la cabeza de Castilla todo pasa por la misma cabeza. Y no digo más.


Plaza Mayor y Excmo. Ayuntamiento de Burgos

M: No me seas vulgar, Juanita, si te oyeran las monjitas de las Damas Negras. 

J.T: Es igual porque ya están todas criando malvas, María. Y lo de la cabeza es "vox populi". 



A lo que vamos, el escritor ocupó un puesto de modesto funcionario en el Ayuntamiento de Granada, sacó por oposición una plaza de auxiliar administrativo. Le hubiera gustado ser profesor de instituto, es licenciado en Historia del Arte, pero sacaban muy pocas plazas. Se ganaba la vida por las mañanas y por las tardes escribía, su verdadera vocación. Pensaba ascender pero la prometida promesa de "carrera administrativa"desapareció. Los muebles de diseño sustituían a los sillones isabelinos desfondados, los ordenadores a las olivettis grises, los alcaldes recibían sueldazos nunca vistos; pero de dar a los funcionarios la posibilidad de ascender por su méritos... nada de nada. Eso sí, aparecieron nuevos cargos con nombres fantasiosos: gerentes, gestores, animadores, asesores, directores de gabinete, de área, de comunicación. ¿Te suenan? Todo a dedo. 



M: Ahora que lo dices, yo me he preguntado qué gestionan,  a qué animan y qué asesoran...soy de otra época. Porque...sí... conozco alguno y aparte de cobrar su sustancioso sueldo...Buenoooo, son gente de confianza, mujer, hay que entenderlo, el partido..., no vas a poner a un rojazo cualquiera en puestos tan delicados. La zorra a cuidar las gallinas, a quién se le va a ocurrir.

J.T: Otro día hablamos del partido, sí, lo confieso, he pensado que mi Rodriguito bien podría apañar algún cargo...no ha acabado la carrera...no importa me han dicho, mas mi criatura no quiere ni oír hablar de gaviotas...ni de puños con rosas, es una cabeza libre. Mira por ahí viene tu sobrina Gracia, esta sí podía ser una buena proporción para mi chico, el humanista. Ya que lo de Demetria lo dejo por imposible. Los Castro y los Idiáquez, ay.

Gracia: ¡Hola tía! ¿Qué tal está usted, doña Juana? ¿Qué hacéis con el libro de Muñoz Molina? ¿Os gusta? ¡Vaya sorpresa!
M: Ya ves, cariño. Juana y yo leyendo un libro de uno de izquierdas, más rojo que el pimentón. Hay que saber los planes del enemigo. Aunque...me parece que tú llevas tiempo en el otro lado. La Universidad te está cambiando. Ya no sales con las niñas que iban contigo a los maristas, ahora te juntas con Justinita, la hija de la asistenta. Y los de la oenegé que vaya pelánganos que se gastan, hijos de maestrillos, tenderos y chupatintas.

Gracia: Mira tiíta, yo no pregunto a mis amigos por lo que hacen sus padres. Ni me importa si van o no van al peluquero. Tengamos la fiesta en paz. Veo que os levantáis, ocupo vuestra mesa, que he quedado aquí con una amiga. ¿Habéis pagado ya los chocolates y los churros? Viva la vida light.

J.T: Déjanos, que ya nos regañará el médico, nena.  Mira, por ahí viene Justinita. Hablando del rey de Roma, por la puerta asoma.

M: Lo dicho, este ya no es nuestro mundo, Juana Teresa. Si papá, que en paz descanse, levantara la cabeza...

J.T: Te dejo el libro, así llevo las manos libres para las compras de Navidad. Ya me lo devolverás.

Gracia: Mira sí, me apetece leerlo. Hoy ha dicho mi profesor de Literatura que hacía falta un libro como el de Muñoz Molina, que "los moderados no tienen cancha hoy en día".

M: ¿Moderado ese señor? Vaya con los profesores de la Uuuubuuuu.

Gracia: Pues sí, sorprende por su sensatez. Y supongo que habéis comprobado como arrea estacazos a un lado y a otro. Y los que da a los suyos, por decirlo de alguna manera, resultan más duros y llaman más la atención.

M: ¡Hola Justina! ¿Qué tal está tu madre?

Justina: Bien señora, gracias. Mira Gracia, aquí tienes los apuntes que me pediste. Tengo cosas que contarte. ¿Se van ustedes ya?

J.T: Os dejamos, no estudiéis demasiado, chicas. Cuídame el libro, Gracita. A ver si te pasas por casa, que Rodrigo pregunta mucho por ti.

Dejamos a María y Juana Teresa saliendo de la cafetería. Y a Gracia y Justina sentadas, pidiendo unos cafés. En la próxima entrada hablarán ellas. Antes de despedirme, no me resisto a destacar estas palabras de Antonio Muñoz Molina. Las hago mías con su permiso:

"Había un país real, más bien austero, habitado por gente dedicada a trabajar lo mejor que podía, a cuidar enfermos, a criar niños y educarlos, a construir cosas sólidas, a perseguir delincuentes, a juzgar delitos, a investigar en laboratorios, a cultivar la tierra, a ordenar libros en las bibliotecas, a ganar dinero ideando o vendiendo bienes necesarios. Pero por encima de este país y mucho más visible estuvo desde muy pronto el otro país de los simulacros y los espejismos..."



Trabajemos lo mejor que podamos, tiremos de la cuerda. Cada uno en lo suyo, no se me ocurre otra cosa.

Un abrazo de:

María Ángeles Merino

miércoles, 11 de diciembre de 2013

“Hay dinero. Y va a haber todavía más”.


Comentario, en forma de diálogo entre personajes de ficción, a las páginas 17-32 del ensayo "Todo lo que era sólido", de Antonio Muñoz Molina, editorial Seix Barral. Para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda.

Ya las conocéis de la entrada anterior. Juana Teresa Idiáquez y María Tirgo, descendientes soñadas de aquellas de "La estafeta romántica" galdosiana, y burgalesas de pro, entran en la cafetería habitual a merendar su ración habitual de chocolate churros y cotilleo.

 El bolso úrsido de Juana Teresa  contiene un elemento poco habitual: el libro "Todo lo que era sólido". No reproduzco aquí su repaso a las noticias del día que van desde los rumores de separación de una antigua compañera de colegio al entierro de Mandela:  fíjate, han estado todos y Obama ha saludado al hermano de Fidel Castro, inaudito.



Lehman Brothers


M: Me decías que me ibas a contar lo de Leman Bradars, algo de Nueva York porque el tal Molina vivió allí. ¿Llevas el libro del otro día?

J.T.: Vaya, parece que le has cogido cariño a  Muñoz Molina. Le conté a Rodrigo lo del otro día y va y me dice: llévalo, llévaselo a tu amiga María y luego me cuentas su opinión. 

M: Un guasón, tu hijo. No es que me guste, ya sabes que no soy de la cáscara amarga; pero…me interesa saber lo que se cuenta por ahí, los del otro lado, ya me entiendes. Y Rodriguito te está cambiando, es lo que tiene tener hijos, eso también es interesante, Juanita.

J.T.: No te lo niego. Escucha:

“En Nueva York, entre 2004 y 2006, cada mañana laboral, yo salía del metro…y lo primero que veía era un edificio de acero y cristal que gracias a un artífice tecnológico tenía toda la fachada convertida en pantalla”

M: O sea, un edificio televisión o una televisión edificio, qué ocurrencias tienen los americanos. ¿Y qué se veía por la pantalla?

J.T.: “Se veían cifras de cotizaciones financieras…oleajes que rompían contra playas agrestes y paisajes vertiginosos…Se veía aparecer y desaparecer y agigantarse hasta cubrir varios pisos el letrero de la firma bancaria Lehman Brothers…aquellas imágenes de vana exaltación publicitaria resaltaban sobre las aceras sucias y las cabezas bajas de la gente…”.

M: Será bonito verlo, de siempre he querido ir de compras por esa ciudad tan grandota, le diré a José María que me acompañe. Las avenidas, el parque central, la estatua con la antorcha encendida y las torres tan altas, qué pena las dos gemelas. Y la Bradars de las pantallazas, lo apuntaré, tiene que estar bien. 



J.T: Para, para que mira lo que dice aquí: “Un día de 2008 salí del metro y la gran pantalla móvil…se había apagado y las hileras de ventanas tenían la opacidad de los lugares que llevan abandonados mucho tiempo. De un día para otro uno de los bancos más poderosos del mundo había dejado de existir. Lo que había valido mucho de pronto no valía nada”.

M: Ay, qué pena, y la Bolsa se vino abajo, claro. Compré unas acciones que se me quedaron en nada. Ya dice José María que cuando allí cogen un catarro, aquí pillamos una pulmonía, desde aquello del Guol Estrit, que nosotras no habíamos nacido y  los arruinados  se tiraron por las ventanas y les entró la Gran Depresión. 



J.T: Sí, ya sé... Ahora nos cuenta que, en 2006, conoció “en Nueva York a un constructor enriquecido en España en el curso de unos pocos años e impaciente por hacer negocios en Estados Unidos…Poseía una gran inmobiliaria y había creado una fundación cultural y comprado en Madrid por 24 millones de euros un palacio de la Castellana para instalar en él su sede…el día de la inauguración, chicas medio desnudas habían aparecido cargando con cajas en forma de cofres del tesoro que al abrirse resultaban estar llenas de naranjas. Naranjas de la Valencia natal del constructor…caían en cascada por las escaleras y globos en forma de naranjas flotaban hasta los techos y…”.

M: Ese naranjero valenciano. ¿No sería el de Mercadona?

J.T: Que no, que no es naranjero sino constructor, y no es del Mercadona. No dice aquí el nombre pero Rodrigo lo encontró enseguida en Internet…Aquí lo pinta como un hombre de mucho nervio, de los que se hinchan al hablar, pelo engominado, gemelos, esclava de oro y decía que acababa de terminar una promoción de chalets en Alicante, a millón de beneficio cada uno, mil millones.



M: Naranjas, chicas con poca ropa, esclava de oro, qué horterada. Habría que ver los chalets, urbanizaciones de gente en chándal, seguro.

J.T: Déjate de chándal y escucha: “tan solo en los últimos meses su empresa se había revalorizado un 456 %. En aquel momento tenía un valor en bolsa de 5100 millones de euros. Dijo que pensaba desembarcar en Nueva York construyendo un rascacielos emblemático…en San Francisco, en Shangái, en Singapur. Su fundación ya tenía sedes en cada una de esas ciudades. La palabra emblemático era una de sus preferidas”

M: Para rascacielos emblemático, en Burgos tenemos las torres Feygon. ¿Te acuerdas de lo que se decía por aquí cuando se construyó, en 1960? Quince alturas, lo nunca visto en torres em-ble-má-ti-cas.



J.T: Anda, calla Mariquita, hija, no me seas palurda. Que el  Feygon no llega ni a hacer cosquillas al cielo. Habla de torres como las Time Warner de 55 plantas. Sigo: “…el magnate valenciano presentó su fundación en Nueva York sirviendo en Central Park una paella para veinte mil personas… Hasta el agua se la hizo traer en barco…4143 litros de agua valenciana…247 litros de aceite de oliva virgen, 1520 kilos de arroz, 1000 kilos de judías, 70 kilos de sal, 5,4 de pimentón…”


M: Bueno, en Burgos tuvimos la morcilla más grande del mundo. ¿Te acuerdas de aquello que se hizo frente al museo nuevo, el de los huesos de los monos?

J.T: Sí, me acuerdo, frente al Museo de a Evolución Humana. Pero nada que ver, que lo de la morcilla fue una cosa solidaria y salió muy baratita, a un euro el pincho con una sanmiguel. Tú ni te acercaste y yo porque vino mi cuñada Valvanera, la de Villarcayo y se empeñó en ver aquello, que le encantan las cosas populares.Y trajo a toda la tropa, tuve que llevarlos a Ojeda, que mi Jocelyn no tenía avío para tantos. A menudo precio me salió a mí la morcilla.




J.T: Sigo con la paella. El pollo fue lo único que era de allí, 5000 kilos, que la sanidad americana no admitía pollo español. Cincuenta cocineros valencianos, camareros de huertanos y camareras de falleras atendían a los miles de invitados. 

M: Que se pusieron las botas, seguro. Que en lo de comer, en ninguna parte como en España. Hamburguesas, qué asco. Me cae bien ese valenciano tan forrado y generoso. Ya me imagino Central Park a los sones del himno: "Valenciaaaa".

J.T: Pues, en marzo de 2007, el empresario valenciano estaba en la lista de los más ricos del mundo, la de la revista Forbes. Y, a partir de abril de 2007, el valor en bolsa de su inmobiliaria cayó hasta un 76%. Al final del año, sus acciones no valían nada, vendió su palacio de Madrid y está viviendo en Brasil.




M: Bajo una palmera, con alguna mulata. Vaya, te iba a preguntar cómo comprar acciones del de la paella. Menudo batacazo.

J.T: Por los mismos tiempos, Muñoz Molina tiene cierto trato con un ejecutivo de la Merrill Lynch, buscando patrocinio privado para el Instituto Cervantes de Nueva York, el que él dirigía. Chileno y muy católico, nos lo pinta como mucho más austero que el valenciano, en un ambiente gris y minimalista, como dicen ahora cuando ponen pocos muebles. Almuerza con él y no saca nada en limpio, solo “explicaciones nebulosas sobre los flujos económicos, una sugestión de omnisciencia alimentada a la vez por su solemnidad y por mi desconocimiento, por mi complejo de inferioridad de literato, fascinación acobardada por esas personas que a diferencia de uno sí entienden de verdad el mundo”. 

Fíjate, el escritor acomplejado, avergonzado por haber pedido vino en almuerzo de trabajo y con ganas de hacer pis, y no se atrevía, como si el chileno fuera el obispo, qué cosas. Eso le pasa por ser el enchufado, uy, si me oye mi hijo, qué bronca. Pero, qué bien dicho está eso de las nebulosas y los flujos, qué bien escribe.



M: ¿Y qué paso con el chileno y la Lynch esa?

J.T: Lo mismo que la del valenciano. “Al poco tiempo Merrill Lynch se había hundido, igual que Leman Brothers, y entre las dos habían estado a punto de arrastrar en su hundimiento la economía entera del planeta”.

M: A todos, casi nos arrastran a todos y nosotros en manos de Zapatero. ¿Qué pasó en España?

J.T: “Donde aún no pasaba nada era en España. Ni cuando empezaron a quebrar bancos en Estados Unidos, ni cuando Islandia y luego Irlanda pasaron de la riqueza a la bancarrota…Quién iba a creer que se acercaba la crisis o iba a criticar en serio al presidente por negarse siquiera a decir esa palabra si la economía estaba creciendo casi al 4%...la Bolsa de Madrid había alcanzado el nivel más largo de su historia. Entre 1997 y 2007 el suelo se había revalorizado un 500%”.

M.: El de las cejas, ni nombrar la bicha. El 500%, qué barbaridad. Aznar liberó el suelo en el 98, de eso sí me acuerdo; pero luego vinieron los sociatas y lo arruinaron todo, qué derrochones. ¿Qué dice ahí?

J.T: “Éramos la octava potencia mundial, decía el presidente…en tres años alcanzaríamos el nivel de renta de Alemania…la mayor red de líneas de alta velocidad del mundo. Estábamos en la Champions, repetía ese hombre risueño…según “The Economist” España y Suecia eran las economías más dinámicas de Europa. Habíamos superado a Italia en renta per cápita…superaríamos a Francia…”

M: Risueño, una sonrisa más falsa que Judas. Y todo eso venía de los tiempos de Aznar y hala a presumir de los triunfos ajenos.



J.T: Mira, esto te va a gustar. Habla de una visita a la Moncloa del escritor y no lo deja en buen lugar:

“Nos recibió el presidente Rodríguez Zapatero, con la gran sonrisa que entonces no perdía nunca, los ojos muy claros…el cuello de la camisa extraordinariamente blanco. Los salones de palacio estaban pintados de blanco…todo parecía tan nuevo y tan abrillantado…Todo era moderno de una manera aséptica…Las columnas pintadas de color crema…perdían gran parte de su efecto cuando se comprobaba al tacto que estaban tan huecas como columnas de un decorado.”

M: Sí, todo muy blanco pero muy hueco, como la columna. Sigue.

J.T: El presidente tiene interés en mostrar a Muñoz Molina y sus acompañantes la sala del Consejo de Ministros, se sienta en el sillón de la cabecera de la mesa y comenta: “Cuando te sientas aquí es cuando tocas de verdad el poder”. Al escritor le sorprende que no disimulara el gusto de mandar.

M: Hombre claro, a quién le amarga un dulce, pero eso hay que disimularlo.

J.T: Se sientan en unos divanes blancos y les ponen un café no muy bueno. Cuando César Antonio Molina, otro escritor, le pide un aumento de presupuesto para el Instituto Cervantes, la sonrisa del presidente se coloca de oreja a oreja y contesta: “Hay dinero…Hay mucho dinero este año. Y el año que viene habrá mucho más. La economía española va como un tiro. Tendremos superávit.”. Y se pone a hablar del pasado, de los restos de Azaña y de Machado, de traerlos a España. Muñoz Molina le expresa su desacuerdo, la memoria está en que tengamos que cruzar la frontera para visitar su tumba. Y le cita un verso de Machado: “Sólo la tierra en que se muere es nuestra”. Zapatero le mira con “impasible extrañeza”. 

Tumba de Antonio Machado

Sigo leyéndolo, para que veas que el autor no hace la ola al presidente:

“Había mucho dinero y de repente ya no lo hubo…Había dinero para todo…nuevos centros del Instituto Cervantes, embajadas…de las comunidades autónomas…una nueva terminal gigante en…Barajas, museos…palacios…sedes universitarias, parques temáticos…auditorios…polideportivos…circuitos de Fórmula I…líneas de tren de alta velocidad…estaciones…plantas desaladoras de agua del mar” “Hay dinero. Y va a haber todavía más”.

M: Un derroche, un grandísimo derroche. Así estamos, Juanita.

J.T: Bueno, tú no te puedes quejar.

M: Toma, ni tú.


J.T:  Vaya, estoy hablando como mi hermana Pilar, la Loaysa, mi media hermana, ya sabes. Eso mismo me soltó, de mala leche, el otro día que pasó por aquí, camino de Santander, con su hijo Fernando, ya sabes, ese que tuvo de extranjis, antes de casarse con el buenazo de su marido que...Venga, otro día hablamos de Pilar y su Fernando y de cosas que yo me sé, que la muy ingenua cree que yo ignoro.


Un guiño a "La estafeta romántica"

J.T: Otro día, vámonos, que ya es muy de noche y baja la helada. Pago los chocolates que ayer te tocó a ti.

Nos despedimos de Juana Teresa y de María, al paso que van nos darán las uvas comentando "Todo lo que era sólido". Un abrazo de:

María Ángeles Merino


lunes, 9 de diciembre de 2013

"Intemperie": "La intemperie le había empujado..."


Comentario a las páginas 157 a 185 de la novela "Intemperie" de Jesús Carrasco, para la lectura colectiva de "La acequia", dirigida por Pedro Ojeda. 

Arreo al burro, aunque para qué. Por mi cabeza cruzan los justos, los pecadores, el camello que no pasa por el ojo de una aguja, los sermones del cura de mi pueblo. Sólo quiero estar lejos, muy lejos del tullido medio muerto. Arre, burro, arre, que no vamos a Belén, que vamos al castillo en ruinas donde nos espera sediento el viejo cabrero. Llevo el agua y la comida del tullido; a cambio, volqué junto a su cuerpo todo lo de mi morral. Es justo. Sueño con estar a salvo en el carromato de un viajante, entre sacos de castañas y orejones.


Todavía es de noche, veo la cara rota al castillo. Media luna y azul, mucho azul.

Me acerco, qué pena, las cabras muertas, zumban las moscas. Oigo un cencerro, qué alegría, al menos vive una cabra, espero que el pastor me aguarde con vida. Qué peste tan horrible, me tapo la boca para no vomitar, bajo del burro de un salto y voy corriendo a donde dejé al cabrero. Tengo que encontrar el cazo y poner agua a cocer para darle de beber. Encuentro el equipaje pero su lecho está vacío. Lloro, tengo miedo de morir, me espanta seguir solo mi camino. 


Pienso en volver a casa, tendré que enfrentarme a mi familia, será peor que antes, a saber qué harán conmigo. Me gustaría estar tranquilo sólo un ratito, comiendo y bebiendo tranquilamente. Soy un niño, el sol me abrasa, no sé qué puedo hacer.


Imagino el cuerpo del viejo siendo arrastrado por la moto del alguacil. Y los de los caballos riendo.

Me tapo la cara, no quiero ver siempre el llano. Miro mi manos, una está sucia y otra envuelta en una servilleta. Mi dedo con el pellejo colgando. De pronto, oigo la voz del cabrero. Me pone la mano en el hombro. Le abrazo, me hundo entre sus harapos, es mi refugio. Nunca había estado tan cerca de alguien, sin estar peleando. Mezclamos sudores, malos olores. Me recibe sin decir palabra. Le aprieto tanto que se queja, “las costillas” me dice.


Este viejo con burro del cartel institucional podría ser el de "Intemperie".

Cuezo agua, bebe el pastor, beben las cabras, nos comemos las chacinas del tullido y bebemos su vino. El viejo bebe a tragos largas y yo hago muecas…bebo porque él bebe y porque ahora soy otro, alguien que apedrea un minusválido. Le cuento mi peripecia al cabrero. Esperaba una palmadita, bien hecho, chico. Pues...no, va el cabrero y me suelta:



Y el tullido tal vez se parezca a este bufón velazqueño

-"Hay que encontrar al inválido antes de que los cuervos lo maten."

Aprieto los dientes. ¿Partir a socorrer al hombre que quiso matarme? ¿Obligarme a meter la cabeza entre las fauces del león? Pienso en sus manos hinchadas, sus ojos inflamados y las señales de la fusta. No comprendo, yo hice lo que tantas veces vi hacer y tenía derecho a que me dejaran en paz. Porque la intemperie me empujó casi hasta la muerte y aquel enano no puso el cuello sino que levantó la espada. Me sentía guerrero y esperaba que el viejo me hiciera pasar bajo el arco de la victoria, ya era un adulto.


No me sirvió de nada contarle que el lisiado me encadenó y huyó para avisar al alguacil. Me asegura que “también él es hijo de Dios”. Un hijo de Dios que quiere que muramos.

Nos ponemos en camino, antes del alba. No paro de pensar “en el montón de carne y huesos” que dejé tirado en el polvo. Si seguiría allí, “si habría podido darse la vuelta y poner las ruedas contra el suelo”.



Amanece y se dibujan las montañas al fondo. El sueño de una vida mejor.

Alcanzamos la esclusa a una hora en que el sol ya lo aplasta todo. Bebemos agua cocida, no tenemos comida. El viejo me manda a por raíces de palo dulce, tendré que cavar mucho, qué seca la tierra. Mordemos unas raíces retorcidas, el viejo tiene que parar, hasta la quijada le molesta, todo él es dolor.


Me pide que le limpie las heridas, arrastro un trapo mojado a lo largo de los latigazos, los de delante. No se queja, aprieta los dientes, cierra los ojos. El pastor no tenía por qué recorrer largas distancias con las cabras, me pregunto por qué se ha volcado en ayudarme, ha perdido la mayor parte del rebaño y casi muere, tanto mejor para él si me entrega al alguacil.

Le obligo a tumbarse de lado, ahora veo la espalda con cinco gruesos regueros marrones. Le  cuento lo que veo, el viejo sabe que morirá, no tenemos alcohol para las heridas. Y me dice: 
" Cuando muera, entiérrame lo mejor que puedas y ponme una cruz, aunque sea de piedras"


Le digo que no se va a morir, él insiste en que se va a morir y me pregunta si le pondré la cruz. Se me nubla la vista; veo las ondas del terreno, la acequia y las montañas como tras una cortina de agua. Otra vez me pregunta lo de la cruz y le contesto que sí. El pastor es un hombre de fe, como diría el cura de mi pueblo.


Esperamos a que el sol pierda fuerza , nos ponemos de nuevo en marcha. Le pongo mi chaqueta sobre los hombros. Dos horas después, divisamos la alberca, ni rastro del tullido. Busco el lugar exacto del camino donde fue abatido , encuentro manchas de sangre y la piedra con que le di al burro. También encontré las huellas de dos caballos , las sigo y descubro que un caballo había ido hacia el norte y otro hacia el sur. 

Pasamos la noche dentro de la alberca seca. Ayudo al viejo a entrar a través de una brecha que llega hasta el suelo. El fondo ardiente nos devuelve el calor del sol del día pero es mejor a dormir sobre piedras. Cenamos leche de cabra y raíces. Durante el día el cabrero no se había quejado pero llega la noche y no para de gemir, la luna nos ilumina y veo que llora. Me duermo solo un poco antes de amanecer y me despierta la mano del viejo sobre mi hombro, tenemos que irnos.
Reunimos a las cabras y volvemos al camino. Tomamos la dirección norte y llegamos al encinar cuatro horas después. Me manda construir un redil entre coscojas, guardo las cabras y me siento con él, a la espera...no aguanto más y le digo que nos tenemos que ir, que él puede quedarse, que el alguacil me busca solo a mí. 
El pastor abre su chaqueta y me muestra las señales, él también tiene cuentas pendientes con el alguacil. No sé si se refiere a la paliza o a algo de antes, tal vez se cruzaron los dos en el pasado. Me dice que huiremos a los montes del norte, allí nos esconderemos y el alguacil no nos buscará tan lejos de su jurisdicción, se salió la palabra de un tirón. Ju-ris-dic-ción, cómo odio esa palabra. Como el viaje es peligroso, viajaremos de noche. 
Acordamos que yo seré el que vaya a la posada. Si el tullido no está, iré a buscarle, cogeremos los víveres y nos pondremos de camino. Si el tullido está dentro, volveré con el cabrero y pensaremos otro plan.

Y el tullido tal vez se parezca a este bufón velazqueño
La suela de mi bota descolgada va barriendo el suelo y forma un pasillo sin hojas. Ni el viejo ni yo nos imaginamos la brutalidad de lo que va a ocurrir un poco después. Ya veo el pueblo, corro, me escondo, doy un rodeo. Me duele el cuello, apoyo la espalda contra la tapia de la iglesia, me dejo caer. Desde allí veo el encinar y pienso en el viejo recostado en el tronco, tal y como lo dejé;  quisiera volver allí y cuidarlo. No puede ser, nuestra salvación está en las pancetas del tullido. El hambre en la intemperie puede más que los sentimientos.

Me voy acercando a la posada y siento un ronroneo en las tripas. Me refriego la cara, me estrujo la frente y los ojos. Mis heridas están resecadas por la sal y el miedo. Avanzo pegado a las paredes, como una sombra. Me juego mucho enfrentándome a alguien como el tullido. No solo por él sino por el odioso alguacil y los de a caballo.
Llego junto a la puerta , aguardo bajo el dintel, tal vez oiga al tullido, no, nada. Doy la vuelta a la casa y entreabro las hojas de una contraventana, huele a cal y a humedad. Miro a través del hueco que dejan los vidrios rotos: la mesa, la alacena y la barra con las chacinas colgando. La boca se me hace agua y ya no me contengo más, un empujón y adentro. "Los chorizos perlados de aceite", "el jamón goteando grasa como un alambique porcino"; demasiado para un niño hambriento. Tiro de un chorizo, me lleno la boca de la carne enrojecida, pica, no importa. Me lo como como un animal hambriento, tragando trozos enteros, luego me dolerá...Me paso la manga por la boca, la mancho de grasa y pimentón. 


Busco golosamente otro sabor, un salchichón, huele rancio. Una morcilla, un mordisco y un ruido que parece de muela rota. Me palpo la mejilla, no duele, me dio la vuelta, tal vez me estén observando, alerto las orejas; por fin lo veo, hay un cuerpo en la alacena, oculto tras la cortina de las baldas.
 Asoma un trozo de brazo, ni se mueve ni hace ruido. Veo una barra larga con pinza, de las que usan los tenderos para alcanzar los estantes altos. Pesa más de lo que yo pensaba, sin querer golpeo la cabeza del hombre que está tras la cortina. 
No hay respuesta, la abro  y reconozco al tullido, con la herida en la frente, marcado como un animal. Su cuerpo desnudo me recuerda a "un odre repleto", sin pelo, las cicatrices de sus piernas como las costuras de los pellejos cargados de vino. Lo tanteo con la punta de la bota, no hay respuesta. Me agacho, zarandeo su cara, le abro los párpados, son los ojos de un muerto. 

Odre

Miro el cuerpo mucho rato y me pregunto si soy yo el que le ha matado. No respira, esta no es la muerte de los sermones del cura,  es otra cosa diferente y no sé qué hacer. La luz de la tarde se hace más suave, miro el extraño cuerpo pero no se me ocurre  preguntarme por qué está desnudo. Y ni siquiera veo la línea amoratada de una soga, bajo su papada, estoy tonto. Lo ahorcaron los que con tanta generosidad iban a pagarle...
Oigo rascar la puerta de la posada, me levanto rápidamente y...
Dejamos aquí al muchacho de "Intemperie", no entiende que está en peligro. Terminaré esta historia, aunque sea la lectura de octubre.
Un abrazo de:
María Ángeles Merino