jueves, 27 de mayo de 2010

"...que el mismo Licurgo, no pudiera dar mejor sentencia que la que el gran Panza ha dado"(1)


http://hugoherci.wordpress.com/2009/04/15/reforma-educativa/

Primera parte del comentario al capítulo 2,51 del Quijote, publicado en "La acequia":

Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos.

En el capítulo anterior viajamos con el paje hasta la aldea, a la humilde casa donde vive Teresa Panza con sus dos hijos. La burla se translada y, a la vuelta, el fiel mensajero ha de contar, con pelos y señales, como Teresa y Sanchica han mordido el anzuelo. Qué gusto tan amargo nos han dejado las fantasías imposibles de madre e hija.

Este capítulo enlaza con el anterior al anterior, el de la ronda nocturna por Barataria. Amanece y amanece de verdad, esta vez sin paródicas imágenes mitológicas, sin rubicundos Apolos , ni rosadas auroras, ni pintados pajarillos con sus arpadas lenguas.

El maestresala, aquel que acompañó a Sancho, no ha podido pegar ojo , enamoradísimo de la jovencita enclaustrada, la vestidita de varón.

Y el mayordomo, tecleo despacio no vaya a aparecer por aquí, ha de pasar la noche escribe que te escribe, para que sus señores no pierdan ripio del gobierno sanchesco. Admirado queda de sus hechos, aunque haya algún asomo tanto. ¡Cómo has cambiado, mayordomo-director de escena!

Se levanta Sancho y desayuna una mínima ración de fruta confitada y unos tragos de agua enfriada. Tal es la dieta prescrita por el Tirteafuera, para los mandamases, con el fin de avivar su ingenio, dice. Poco y delicado… Pan y uvas comería muy a gusto, que con tanta palabrería, el gobernador pasa hambre canina y maldice, en secreto, el gobierno y quien se lo dio.

Con la conserva y el agua helada bailando en su estómago, ha de resolver lo que le propone un forastero, un acertijo paradójico, para que se devane bien los sesos y diga alguna tontería. El mayordomo y los demás acólitos están presentes.

Le cuenta que un río dividía dos términos de un mismo señorío. Sobre el río, un puente y, al final del mismo, una horca y una casa de audiencia. Cuatro jueces velaban por el cumplimiento de la ley que puso el dueño del señorío, la cual obligaba, al que pasare de una parte a otra, a jurar a dónde iba. Si en lo que juraba se echaba de ver que decía verdad, los jueces lo dejaban pasar. Si decía mentira, moría en la horca.

Pero hubo uno que juró que iba a morir en aquella horca. Los jueces no saben cómo resolver el dilema, si lo dejan pasar, mintió y debe morir. Si lo ahorcan, él juró que iba a morir en la horca, luego dijo verdad.

Los jueces no saben qué hacer, mas conociendo el “elevado entendimiento” de Sancho, enviaron al forastero preguntador, para solicitar su parecer. Eso del elevado entendimiento deja perplejo a Sancho, que afirma tener “más de mostrenco que de agudo”. Pero si se lo repiten, tal vez dé con la respuesta.

Le refieren otra y otra vez el caso. Propone una solución salomónica, la parte que juró verdad la dejen pasar y la que dijo mentira la ahorquen. No es válida, si lo dividen, por fuerza morirá. Así que sigue dando vueltas, hasta que recuerda lo que le aconsejó don Quijote, en vísperas de ser gobernador. Fue aquello de que, cuando la justicia esté en dudas, lo mejor es acogerse a la misericordia: no se le ahorcará.

El mayordomo considera que Licurgo no pudiera dar mejor sentencia que la del “gran Panza”. Fijaos en ese “gran”, que ahora es sincero. Él dará orden para que le den de comer a su gusto, olvidando esas parcas raciones, las prescritas por el falso galeno. No más audiencias por hoy, el asesor de farsas no aguanta más. Es un cargo de conciencia matar de hambre a tan discreto gobernador. Esta noche piensa hacer la última burla del guión, espera que de verdad lo sea.

La promesa de la comida renueva las fuerzas del debilitado Sancho. Denle de comer y vengan casos y dudas. Con el estómago lleno, todo lo despabilará.
(Sigue)

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8 comentarios:

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

A Sancho parece que el ayuno le ayuda.... intenta ser justo ante la duda...y elegir lo menos malo...un abrazo

Cornelivs dijo...

Sancho tiene hambre, pero le gusta tanto gobernar que...esta dispuesto a todo.

Besos...!

Paco Cuesta dijo...

Cuatro jueces superados por un humilde escudero. Increible.

pancho dijo...

Sancho sólo pide que le den de comer como Dios manda, ya le ha cogido el tranquillo a las dudas que tienen los allegados sobre su ingenio y se siente competente para juzgar lo que le echen.

Dq está presente en la resolución del enigma, la humildad del poderoso que le aconsejaba le sirve para resolver el lío.
Un abrazo

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Pobre Sancho: no sólo se burlan de él, que demuestra tanto tino en el gobierno, sino que lo matan de hambre...

Merche Pallarés dijo...

Esperaré a que termines la historia para opinar, la primera parte, excelente como siempre. Besotes, M.

Myriam dijo...

Licurgo con seguridad estaría orgulloso de Sancho como Gobernador, por la sentatez con la que éste Gobierna y supedita el interés particular al bien común.

Un abrazo

Abejita de la Vega dijo...

Manuel: sí, aunque parezca mentira, el ayuno le ayuda.

Cornelivs: será eso de la pasión del poder.

Paco: el sentido común no siempre lo tienen los jueces.

Pancho: qué buen alumno de DQ es Sancho.

Pedro: qué mala leche la de los burladores.

Merche: gracias, terminé...

Myriam: supedita el interés particular al bien común, un punto importante y que revela el sentido común de Sancho.

Un abrazo a todos y gracias por opinar.