viernes, 12 de marzo de 2010

De semínimas, parches pegajosos y caballos de madera (3)


Ana Queral pinta al Quijote.
Tercera parte del comentario al capítulo 2,40 del Quijote, publicado en "La acequia".

Al destripaterrones le pica la curiosidad, le gustaría ver a Clavileño; pero le tiemblan las carnes sólo de pensar en subirse a un veloz leño volador. Reconoce que apenas puede subir sobre su rucio, aún con esa albarda tan mullida. No sé si el impedimento es la gordura o su vieja osamenta. De molerse, ni hablar; aunque las dueñas usen las barbas como mantón. Con la navaja del barbero o con los ungüentos pegajosos, pueden elegir.

Y ni hablar de recorrer, con su señor, las tres mil doscientas veintisiete leguas. Pase por lo del desencanto de Dulcinea, pero ni hablar de barbas ni de viajecitos a tierras incógnitas.

Le suplico, le necesitamos para el rapamiento, no hacemos nada sin su presencia.
¡Aquí del rey! Dice Sancho, como si pidiera socorro. Y, maguer tonto, se da cuenta de un detalle. La fama se la llevan los señores, nunca se escribe que el tal caballero acabó la aventura, con la imprescindible ayuda de su escudero. Me pone un ejemplo: «Don Paralipomenón de las Tres Estrellas acabó la aventura de los seis vestiglos». No le creía capaz de pronunciar tales vocablos, todo de un tirón, a este labriego analfabeto. Algo se le ha debido pegar de su andante y leído amo.

Pretende quedarse amparado en las faldas de mi señora la duquesa. Sí, por supuesto, mirándola embobado ¿verdad, bellaco? Y se dará unos azotes tales que no volverá a crecer pelo en la zona dolorida. Que no, majadero, que no me chupo el dedo. Ya nos informaste de lo tiernas que eran tus rústicas carnes, unas palmaditas de mosqueo en tu no pequeño trasero y que Dulcinea lleve la cuenta hasta la senectud.

Le insisto, ha de acompañar a su amo, que no nos quedemos barbadas por culpa de sus temores. Y, otra vez, con lo del rey.

Que, si fuéramos recogidas doncellas o huérfanitas, nos hiciera la caridad, pero las dueñas no merecemos amparo. Desde la mayor hasta la menor, todas con barbas y, a este escudero con ínfulas de gobernador, le importa una higa.

Gracias sean dadas a los cielos, que interviene mi señora, la duquesa, para defenderlas, para defendernos. Le señala su sinrazón, que en esta casa hay dueñas tan ejemplares como la doña Rodríguez. Esa que Sancho pretendió convertir en moza de cuadra, en exclusiva para su sucio rucio.

Doña Rodríguez asiente a las palabras de la excelentísima y nos recuerda la sabiduría divina. Buenas o malas, barbadas o lampiñas, todas son hijas de la madre que las parió y, si Dios las puso en este mundo, Él sabrá para qué.

Don Quijote toma su papel de indómito caballero andante y nos asegura que Sancho hará lo que él le mandare, a callar escudero. Venga Clavileño, venga Malambruno; que la quijotesca espada hará las veces de navaja barbera, con ella rapará la cabeza de Malambruno y las pilosidades desaparecerán. ¡Este es mi don Quijote! ¡El del famoso libro!

Lanzo un ¡ay! y me dirijo al valeroso para desear que las estrellas le infundan valentía para amparar al gremio dueñesco, tan mal tratado por boticarios, escuderos, pajes y …por nuestras señoras que nos tratan con un humillante “vos”, a pesar de nuestro rancio linaje . ¡Cuánto mejor meterse a monja!

Pido, a voces, al gigante Malambruno que nos envíe ya a Clavileño, para que se acabe nuestra desdicha. Que si el calor nos pilla con estas barbas…

Lloro yo y lloran todos. He hablado con tanto sentimiento que arraso los ojos de Sancho y su duro corazón. Acompañará a su señor hasta las últimas partes del mundo para esquilarnos los venerables, ay venerables, rostros.


Este comentario se ha retrasado un poco porque ayer estuve ocupada en el homenaje a otro gran Miguel, nuestro Miguel Delibes, recientemente fallecido. ¿Os imagináis juntos a los dos?

Un abrazo de María Ángeles Merino

Pedro Ojeda dijo en "La acequia":

Abejita de la Vega comenta primero la cuestión del narrador, para ser interrumpida en seguida por el mayordomo que cuenta las cuestiones fundamentales del capítulo y que ya se gana una colleja por tomarse tan en serio la broma. No os perdáis la divertidísima ilustración de la primera parte del comentario ni de la segunda. En la tercera, también hay una bella ilustración, pero con el texto, el mayordomo no dejará de picar al Sanchico, que le responde en seguida, gracias a Ele Bergón, como corresponde a un buen hijo."

Leer más: http://laacequia.blogspot.com/#ixzz0iLk6iQ3O
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"Abejita de la Vega" dice:

Mi mayordomo está muy dolido, el hombre. Si él hace un trabajo para sus señoritos, lo hace bien. La colleja para ese mentecato que se ha creído lo de la ínsula. A ver cómo asoma esta semana.
Sigamos con los comentarios, a ver cuándo me puedo quitar de encima al mayordomo Trifaldi, aunque igual cargo con otro más pelma.
Un abrazo, superprofe, como diría Sanchico, que tiene más sal en la mollera que su padre. Uy...

María Ángeles Merino Moya

5 comentarios:

Paco Cuesta dijo...

Clavileño, no sabemos si vendrá en vuelo rasante, o aparecerá de pronto, pero traerá la solución a tan largo prólogo.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Ya verás cuando se enter el Sanchico de cómo pones a su padre...

Antonio Aguilera dijo...

El pobre Sancho..., si el no habia montado en equino grande, solo en su rucio de blanda albarda. Eso de volar por los aires con un bichejo de madera no le hace gracia.

Lo del XL, como dices, no se cumplio en longevidad del capitulo.
Aunque si en tu comentario, que casi todos lo son jajaja. Pero bueno, cumplen las tres B: buenos, bonitos y baratos.

El narrador nos mete con un panegirico, como bien dices, en el cap de hoy. Alabanzas generales para todos los personajes, incluido el presunto autor Cide Hamete.

Me ha extrañado que el maestro Ojeda lo considere como una satira o burla a Cide Hamete y Cia. Si el lo dice sera verdad para eso esta en la Uni dando clases.
Aunque yo pienso que el libro es bastante ambiguo y puede tener tantas lecturas como lectores.

Mañana te digo mas cosas si puedo.
Adios

pancho dijo...

Acabo de leer cómo preparas los comentarios, muy interesante método de trabajo. Así no te dejas nada por comentar, ya hasta utilizas las palabras y expresiones del XVII.

Nuestro escudero propone ir dándose unos cuantos azotes, de los miles que aún le quedan, si con ello se libra del vuelo. Con la propuesta, Sancho busca el apoyo de su amo, pero no se le arregla. Dulcinea bien puede esperar otro poco más encantada.

Triple entrega que se leen de un tirón.

Abejita de la Vega dijo...

Paco: traerá la solución, ruidosa solución,uy, silencio.

Pedro: ya, ya me han dicho que como agarre al mayordomo...

Antonio: Sancho en su rucio, con su mullidita albarda de paja bien ahuecadita. Sobre un leño y por los aires, como que no.
Mis comentarios son XL,me salen así, baratos si son, a no ser que Google decida cobrarnos, je, je.
El narrador hace una parodia de algunas parrafadas de los libros de caballería,con alabanzas propias...Es un panegírico que puede servir para echar el alto a los críticos que le echen en cara las minucias de la Trifaldi. Esa semínimas son una virtud, no un defecto, parece decir a los que lo critiquen...Vete a saber, admite tantas lecturas.
Mañana me dices más, si es posible...

Pancho: el método copipega, no podría haberlo hecho hace poco tiempo, cuando no sabía usar el ordenador.Es una consecuencia del uso de estos cacharrejos, que antes nos parecáin cosa de la NASA.
Me salen largos, pero procuro que se lean bien, de un tirón, como tú dices. Soy maestra de escuela...

Gracias amigos y un abrazo a todos.