jueves, 30 de julio de 2009

El trigo que ahechó Dulcinea



Trigo de Palacios de Benaver (Burgos) sobre el Quijote.

Comentario al capítulo 2.8 del Quijote, publicado en "La acequia", en la entrada titulada "Dos noches y dos días en el camino, una mentira que se enreda" y un diálogo sobre la fama", correspondiente al día 30 de julio de 2009.

¡Ay qué susto! Dejamos a don Quijote y Sancho camino del Toboso y, ahora, el ex cautivo en Argel nos sorprende con un alegre y mahometano pistoletazo de salida: ¡Bendito sea el todopoderoso Alá!

Por si hubiéramos olvidado los mimbres narrativos de esta historia, aquí tenemos, otra vez, al ficticio y arábigo Cide Hamete persuadiéndonos para que se nos “olviden las pasadas caballerías”. No, no las olvidéis, pero lo que está por venir ha de ser diferente; ahora, queridos lectores, sabéis demasiado de Don Quijote y Sancho.

En este capítulo, amo y señor van de camino, montados en sus jumentos, con poca o ninguna luz; hablan, hablan, pasa una noche y el día siguiente…

Rocinante relincha, pero muy poquito y el rucio le gana la partida con un sonoro pedo, los “sospiros” son aire y van al aire, acompañado de rebuzno. Aunque ambas sonoridades son de felicísimo agüero, la asnal es más potente, lo cual es interpretado por un Sancho, astrólogo de pacotilla, como una preeminencia de las hazañas sanchescas sobre las quijotescas. ¡Te estás subiendo a las barbas, escudero!

La oscuridad se les echa encima sin llegar al Toboso, que parecía estar tan cerca, donde don Quijote ha de recibir la licencia y bendición de Dulcinea, trámite imprescindible para el éxito de sus aventuras. El enamorado caballero cree que su dama recibió la carta .Sancho, que no entregó carta alguna, teme que se tire del hilo de sus embustes. Se ve obligado a inventar apresuradamente una nueva versión. ¡Ay, que el libro ése, del que trajo noticias el bachiller, le va a descubrir!

La bendición…tendrá que echársela desde las bardas del corral ¿Del corral? ¡Los palacios no tienen corrales ni bardas! Da igual desde dónde, “cualquier rayo que del sol de su belleza” llegue a sus ojos le dará poderes extraordinarios.

Sancho echa un jarro de agua fría: ni rayos, ni sol vio él, debió ser el polvo del trigo que estaba ahechando, el cual tapó su rostro…



Don Quijote se enfada, cómo puede pensar este majadero en su señora Dulcinea ahechando trigo, ejercicio impropio de las personas principales. Estaría bordando con hilos de oro y perlas, como las ninfas garcilasianas…Lo de siempre, algún envidioso encantador que trueca sus cosas. Y algo nuevo: ese libro impreso con sus hazañas, del cual teme que su autor sea un enemigo y haya “puesto unas cosas por otras”. ¡Ay, la envidia! ¡Ay, esa “continuación de una verdadera historia”!

Sancho tampoco las tiene todas consigo respecto al dichoso libro . Su honra tal vez ande arrastrada por las calles, cual cochino cinchado, y, por si esa “leyenda” no dice la verdad, nos dedica una definición de sí mismo: malicioso, algo bellaco pero simple y natural y creyente, faltaría más. Cervantes, los personajes se te escapan del libro,


Un abrazo a todos los que me visitáis de:

María Ángeles Merino

Pedro Ojeda Escudero. dice en este blog:

Qué bien vista la trama técnica del capítulo y las idas y venidas mentales de don Quijote y Sancho (sobre todo de éste, que ya teme...).
Y las fotos, bien oportunas.


Gracias, Pedro. Sigo con la segunda parte del capítulo. Lo paso muy bien con el texto pero con las fotos...

8 comentarios:

Merche Pallarés dijo...

Preciosas las fotos y eso de "ahechar" me gusta mucho la palabra, muy descriptiva. Espero ilusionadamente tu análisis de este capítulo TAN enrevesado... Besotes, M.

Silvia dijo...

Estoy con Merche, las fotos muy bonitas, y el trigo en el libro también, te ha quedado fenomenal, pasalo bien en el pueblo, y respira mucho,mucho aire puro y coge fuerzas, besos.

Manuel de la Rosa -tuccitano- dijo...

como me ha gustado la foto de los canastos..espero tu entrada...un abrazo

pancho dijo...

Por algo la obra es un clásico: no para de sorprendernos, en cada capítulo un susto. Vamos comprobando, semana a semana, que Cervantes fue un maestro en captar la atención del lector, en no dejar indiferente al que entra en su obra con atención y lectura reposada.

Por otro lado magnífica interpretación del capítulo, con un colofón fenomenal: los personajes salieron del libro rapidamente porque los creó vivos; saltaron para hacer volar la imaginación de los lectores de muchas generaciones.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

Qué bien vista la trama técnica del capítulo y las idas y venidas mentales de don Quijote y Sancho (sobre todo de éste, que ya teme...).
Y las fotos, bien oportunas.

Kety dijo...

Hola Mª Ángeles, de nuevo en casa para seguir vuestras conjeturas quijotescas. -En Berlín tambien, pero, diferente.
Respecto a las fotos, me uno a los demás: ¡Muy acertadas!

Besos

Merche Pallarés dijo...

He leido tu análisis y ¡genial! como siempre. Besotes, M.

Abejita de la Vega dijo...

Merche: a mí también me gusta la palabra ahechar, la hice mía desde la primera vez que leí este capítulo.Cribar es mucho más feo.Me iusiona tu ilusión, nos contagiamos de ilusión.
Silvia: respiremos que luego viene septiembre, cuidado con las gélidas aguas...Pongamos ilusión en lo que ha de venir.
Manuel: los canastos son riojanos, la foto se hizo en una excursión de profes a Briones y allí habían celebrado una semana medieval.Buscaba una criba y en la foto hay dos.
Pancho:nos sorprende siempre, yo siempre digo que el Quijote siempre es nuevo, aunque lo hayas leído varias veces.Será porque es un clásico, pero otros clásicos no dan esa impresión.
Kety: vuelves en buen momento, estamos a punto de entrar en la ciudad del Toboso.La semana que viene toca eso de con la iglesia hemos dado. Me acordé de ti en uno de los comentarios porque me extrañó la palabra ciudad, pero ya le dije a Pedro que todos mis respetos por la villa tobosana y que siendo tú de allí, más todavía.Espero que lo hayas pasado muy bien en Berlín.
Un beso a todos