miércoles, 16 de mayo de 2018

Los refugios de la memoria: "escribir como si estuviese muerto".



--Es una tarde soleada de abril, en la terraza de una cafetería, bajo los plátanos del Espolón. Me acompañan mi amiga Austri y un libro recién comprado: Los refugios de la memoria de José Luis Cancho. 

La memoria busca refugios y los recuerdos aguardan agazapados. De pronto, se dispara un misterioso mecanismo, salen de su escondite y nos devuelven flashes de vida olvidada. 

Mientras leo las primeras páginas, Austri miga pacientemente las dos galletitas del café, para los gorriones. Al cabo de un rato, los pajarillos vuelan, me mira y me interrumpe: 

-Me parece que los recuerdos del escritor han dado un empujoncito a los tuyos. ¿A que no me equivoco? Venga, cuenta: 

--Bueno, te cuento. 

Es enero de 1974, soy una alumna de falda gris, en un instituto de enseñanza media femenino y de Burgos. Pasaron las vacaciones de Navidad, adelantadas el día del atentado de Carrero Blanco. Suena el timbre del recreo pero un grupo de chicas de la clase no parece decidido a salir del aula. Curiosa, arrimo mi silla y una de ellas comenta en voz muy baja: ha sido en la comisaria de Valladolid, la policía tiró a un estudiante por la ventana, le preguntaron y le pegaron mucho, no sé si ha muerto. Y saca de la cartera un papel arrugado, que dice : "La juventud contra la dictadura". No recuerdo qué más decía el papel. La palabra dictadura se me queda grabada, todavía no sabía qué significaba, créeme. ¿Dictadura? ¿No era eso algo que ocurrió en 1923?

-Te creo, cómo no, yo recuerdo haberla visto escrita con letra apresurada y casi ilegible en la puerta interior de un servicio del insti. ¡Tan ignorante como tú! En aquel curso 73-74, aprendimos algunas cosillas que no figuraban en los programas oficiales del COU. Y lo rematamos en mayo, con un viaje de tres días al sur de Francia. Recuerdo que había elecciones en el país vecino y, como si fuera Barrio Sésamo, lo asimilamos así: esto es una dictadura y esto es una democracia. Vamos con la memoria que sale del refugio: 

Los refugios de la memoria y fotografía del 11 mayo 1974 (San Juan de Luz)

Porque llevamos "nuestros rostros anteriores, como un árbol lleva los anillos de la edad". Nos recibe una cita de un Nobel sueco. 

--El capítulo I nos desconcierta. Arranca el narrador en primera persona que nos va a acompañar hasta el final. La primera frase contiene dos verbos demoledores: "A medida que envejezco mi lengua se empobrece." No encuentra las palabras, ha empezado a perder la memoria, ha dejado de hacer las cosas interesantes de la vida, la ha reducido a lo esencial, su única pasión es la indiferencia. ¿Por qué nos habla como un anciano?


-Porque su propósito es escribir "desde la perspectiva de un muerto", porque "al menos en una ocasión estuve muerto". 

"En la mañana del 18 de enero de 1974, desde una de las ventanas del tercer piso de la comisaría de Valladolid...caí al vacío". Todos dijeron, como aquella niña de tu clase, que la policía lo había tirado; pero Cancho escribe "caí" porque no recuerda que alguien lo agarrara y lo arrojase por la ventana. 

--Lo que sí recuerda es que pasó "de estar toda una tarde con su correspondiente noche siendo golpeado por cuatro miembros de la denominada brigada político social, a estar ingresado en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Valladolid". Se pregunta si se tiró él "en un intento desesperado de escapar de aquella situación" o lo tiraron ellos "porque pensaron que se les había ido la mano y me habían matado". 

-Sabe que se desmayó varias veces a causa de los golpes. Los mismos que lo maltrataban se encargaban de recuperarlo y en cuanto se recuperaba "arreciaban de nuevo los golpes". La secreta, los "policias secretas", eran siniestros, sólo el nombre, lo recuerdo. Solían llevar gabardina...

--En medio de aquel terrible nublado de golpes, cree recordar que "alguien abrió una ventana, que la primera luz del día inundó la habitación y que una brisa acarició mi rostro".  

De pronto, entran la luz y la brisa. Son una caricia, un alivio, podrían ser algo más, aunque no parezca lo más lógico. 

"¿Y fueron la luz y la brisa de la mañana las que, como signos de libertad y de vida, me atrajeron y me impulsaron de forma inconsciente...a acercarme a la ventana, encaramarme sobre el alféizar y arrojarme al vacío?"

-Ni la lógica, ni la poesía, ni la libertad tenían nada que hacer en la sórdida comisaria. 

Pasó una semana inconsciente, seis meses sin moverse de la cama, un año caminando con muletas y dos años en prisión. Sabe lo que implica estar muerto y lo que esa experiencia ha significado en su escritura y en su vida. 


--Al final del segundo capítulo, insiste en su proyecto de "escribir como si estuviese muerto".
Lo tiraron porque pensaban que lo habían matado, no sólo no lo habían matado sino que tampoco lo mataron cuando lo tiraron. Era lo que declaró años después a la prensa.

En su momento, interpuso una querella contra cuatro de la brigada político social "por torturas y homicidio frustrado". En el libro figuran sus nombres. Los vio en la rueda de reconocimiento, jamás volvió a verlos, ahora no los reconocería, estarán jubilados o muertos, no tiene ninguna curiosidad. Ellos sostenían que fue trasladado la misma mañana de los hechos y que, aprovechando que una ventana estaba abierta, saltó por la ventana con la intención de alcanzar un tejadillo, pero  calculó mal el salto y cayó al vacío.

-Era la palabra de "unos esforzados funcionarios del Estado" contra la de un "peligroso y recalcitrante comunista". La querella prosperó porque el policía nacional de guardia en los calabozos, el "gris", declaró que lo había trasladado por la tarde hasta las dependencias superiores de la comisaría, para ser interrogado por los miembros de la brigada política y social y que no había vuelto a salir de allí. Su declaración coincidía con la del estudiante comunista y eso provocó que los policías fueran procesados por malos tratos.

--"El juicio no llegó a celebrarse, quedó anulado a raíz de la amnistía de 1977". 

Nunca supo el nombre de aquel gris que declaró a su favor, en contra de los intocables inspectores de la brigada político social. Era algo inimaginable que un policía contradijera a otro policía. Se pregunta quién era aquel "humilde policía uniformado", el que cumplía labores rutinarias, el que tuvo la osadía de enfrentarse a un grupo de poderosos inspectores.

-Se pregunta si pudo sobrevivir, si sería relegado a las funciones más degradantes, si le retiraron la palabra por traidor, si acabaron expulsándolo del cuerpo. 

Aunque la vida no sea noble, ni buena, ni sagrada, como reza la cita de  García Lorca, conocemos la nobleza individual donde menos lo pensamos. Nunca olvidará al "gris" aquel. 

--La primera vez que lo detuvieron, "era un joven estudiante de secundaria con diecisiete años recién cumplidos". Fue por unos panfletos que aparecieron en el instituto, firmados por un desconocido "sindicato democrático de estudiantes". El director no lo dudó, era José Luis y la razón que alegó: "había estado en el extranjero". Viajar fuera del país "lo volvía  a uno sospechoso de subversivo". 

-Vamos a nuestros recuerdos personales. El director de nuestro instituto también habría tenido a quién señalar. Lo recordamos, el profesor Luis Martín Santos y él, se llevaban como el perro y el gato. Don Pedro, el director, era muy de derechas y no tragaba a los "rojazos" como don Luis que, por cierto, sabía nadar y guardar la ropa. ¡Y abrir un poco la mente de las pardillas discípulas! En cuanto a éstas, había gente "metida en política" como se decía entonces. ¡Si el señor director levantara la cabeza y viera  que la plaza del doctor Albiñana se llama ahora"Plaza de Luis Martín Santos..."! ¡Y el Jardín Botánico del instituto


--No sé en tu casa, pero en la mía la consigna era "no te metas en jaleos". Recuerdo cuando detuvieron en Bilbao a una estudiante, hija de un sastre burgalés. En el piso que compartía con otras estudiantes, encontraron unas octavillas. Había quien clamaba: "ves, eso le pasa al sastre por tener a su hija estudiando en Bilbao como una señorita, si la hubiera tenido en casa cosiendo no habría pasado nada". 

-Como leemos en la cita de Ósip Mandelstam, al comienzo del capítulo IV:

"Animal mío, época mía, ¿quién podrá mirarte a los ojos?..."

--Dedico esta entrada a aquellos que, como José Luis Cancho, se "metieron en jaleos". Aunque luego salieran decepcionados, como el escritor, e iniciaran una vida nómada y de soledad en busca de ellos mismos. ¡Gracias!

-Seguiremos con Los refugios de la memoria.

--Un abrazo para los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino

Y su compañera de lecturas, Austri. 

miércoles, 9 de mayo de 2018

Akúside: El sacrificio de Aitor curará a los ciegos.


Akúside entre la maleza. ¿Dónde está el machete? 
--Buenos días, amiga Austri, compañera de lecturas. 

¿Seguimos con Akúside, a pesar de ser una literatura poco amable?

-Sí, aunque, "con la estructura disparatada de Akúside", tengamos "esa sensación de hacer avanzar el libro en vez de con un remo con un machete".

--¡Lo que dice el mismo Ángel Vallecillo en los comentarios de La acequia! Incluso su editor, César de Difácil, "cuando le decía que iba a suavizar una parte o a facilitar otra", unas veces le decía "sí, afloja un poco", pero otras le amenazaba con un "¡ni lo toques!". Porque "esa duda sobre lo que haces y las críticas constructivas que recibes son partes del misterio que hace avanzar la literatura hacia nuevas técnicas".

--¡Y eso que es de Difácil!

-Como lector, le han gustado los escritores difíciles, duros: Faulkner, Bernhard, William Gaddis; los que escriben "seco, sin concesiones".

--Tengo pendiente ponerme con Faulkner del que conozco Un largo y cálido verano...en el cine. De Bernhard, leí Trastorno con un protagonista médico que visita, con su hijo, la miseria física y moral de los habitantes de un cerrado valle austriaco. De Gaddis no sé nada, salvó que la Wikipedia señala "que si bien tiene un número de lectores muy reducido, se le sitúa generalmente entre los más geniales escritores estadounidenses". ¡Vaya tres!

-Y a veces escribe como lee. Y se queda por aquí un tiempo, al lado de los lectores "para leer sus críticas y opiniones y aprender de su forma de leer"




--Estás en tu casa, Ángel Vallecillo. Vamos con el machete.

Después de El Sílex, libro sagrado compuesto de míticos y salvajes cuentos, más falsos que Judas, vienen los "Cantos a la independencia de Akúside". Siete mil años de conciencia colectiva, mucho más que un Estado, un ser en sí mismo que palpita, perfecto e inmortal, más allá de la muerte del último akusara. Si cierran los ojos, allá estará:

"Soy vosotros como la hoja es árbol, la gota río o la huella arena. Yo soy el árate y el cibo, el corazón y la cabeza."

- "¡La religión Patria!" 


Akúside es un todo, está en todas partes, Akúside es dios y cada akusara forma parte del gran Akúside. Los corazones unidos, los akusaras alimentaron la tierra sagrada desde el nacimiento del tiempo. La tierra, la sangre, la raza, para toda la eternidad. "Paisaje sacralizado, convertido en mitología" como lo definía Fernando Aramburu en una entrevista a Iñaki Gabilondo. Hay que eliminar a los que no armonizan con él, por el filtro "sólo pasan los puros, los genuinos"

"Astures...Apesta a aliento de perro muerto.
Los mismos basuras que profanaron el cromlech."

--Las más atroces páginas de la historia se escribieron así, desde los tiempos más remotos. Pasaron, nada humano es eterno. La ceguera fue larga, siempre. Y dolorosa.

-Ya me doy cuenta, María Ángeles, que prefieres entender Akúside como una crítica a cualquier nacionalismo excluyente y criminal, a pesar de las evidentes alusiones a Euzkadi y a ETA.

--Mira, Austri, viví y trabajé como maestra, doce años, en pueblos del interior de Guipúzcoa. Eran los años ochenta. Amé y sufrí, ya salieron fuera mis sentimientos en la lectura de Patria, una novela realista sobre el impacto de la lucha armada en la gente corriente. Akúside se aleja totalmente de la realidad y , al menos en mi caso, el calado es muy diferente. Es una distopía en la que se pueden identificar claves universales del nacionalismo extremo. Tú lo has dicho, prefiero entenderlo así. 


¿Quién cura la ceguera de la violencia? ¿Se curan de verdad los ciegos o simplemente los retira el cansancio y la vejez? ¿O puede haber un empuje de los jóvenes educados "en la utilidad de la violencia" que, sin embargo, se niegan a ser ciegos? ¿O el paso del tiempo provoca nausea y hartazgo?  ¿O la sangre llega a un límite insoportable? 

-O la guerra los arrasó, basta leer los libros de Historia. 

 En  Akúside, Aitor, el hijo del general Axiámaco, encuentra a un niño asesinado por los enemigos y acepta morir lapidado para cumplir la Nabula,  ley absurda y cruel que ordena:

"Si akusaras infértiles (nabulas) son asesinados sin hallarse a los culpables, quienes hallaren sus restos (beljim) sean ejecutados como culpables. Los beljim no se apartarán de los cadáveres hasta ser ajusticiados por las madres de los nabulas...Akúside es. "

--El sacrificio de Abraham dado la vuelta, con un Isaac-Aitor, que toma dimensiones de héroe de la tragedia griega o de filósofo platónico que sale de la caverna. Incluso podemos pensar en Jesús: "Padre, ¿por qué me has abandonado?"



"Nos educasteis en la utilidad de la violencia. En el todo vale por la independencia de la patria. Sin más explicaciones. Pero nunca has querido escucharme...

-Tienes miedo porque tu poder se desvanece, padre. Pero créeme . Estáis ciegos, ensoberbecidos en vuestro mundo de patria y parabellum. Cegados por la violencia, la lucha armada, la libertad de la patria. Eso ha terminado. Ya no es tu tiempo, es el mío...Mi muerte os iluminará, padre. Iluminará a muchos que han estado ciegos. Toda esta barbarie de sangre y sacrificios humanos ha terminado. Ésa es la conclusión de este absurdo. "




-El general Axiámaco está empezando a comprender: su hermano el presidente Carlos Rebai es un corrupto que vive una fiesta sin fin y aprueba leyes bárbaras para contentar a los más radicales, los petrificados "cíos líticas", y alargar la presidencia. 

Es muy curioso que el entorno del presidente sea lujoso, un poco hortera, con todos los avances tecnológicos, mientras Axiámaco y sus guerreros vivan en un ambiente peseudomedieval, con arcos y flechas, como héroes de cómic, el Capitán Trueno o similares.

--Sí, esa impresión da. Sigamos.


Aitor ve ahora la oportunidad. Su padre da síntomas de empezar a comprender que han estado enfermos, ya se está curando, aunque rechace con horror la idea. Hay que salvarlo. El hijo morirá y se reencarnará en el padre. Todo cambiará en Akúside el día en que "el gran libertador, el gran héroe de la lucha armada, grite en voz alta nos equivocamos."

"Todo esto te curará, padre. A ti y a este país."




-Aitor y sus dos compañeros soldados, acuden mansamente a su ejecución. Hay un cuarto "beljim" que escapa, mujer y embarazada. 

"Aitor, Jon y Eulenne preguntan por el lapidario...los escoltan en silencio hasta el frontón...Y cuando las cuatro madres dan su consentimiento , la lluvia de piedras cae sobre ellos y los tres mueren lapidados en nombre de la ley Nabula...".

--Mientras tanto, hay crisis económica, el pueblo está descontento. El dinero da para muy poco y la ley del Regreso obliga a algunos a marchar al campo, a vivir como los antiguos akusaras, puros, no contaminados por la industrialización. Caseros a la fuerza. Una idealización del pasado, algo muy del gusto nacionalista. 

Escuchamos la voz de un tendero. Que al gobierno le importamos una mierda, que mucha patria, mucha raza y los poderosos enfrascados en  lujos y excesos. Que los cíos líticas nos llaman antipatriotas por negarnos al Regreso, unos chupasangres; que si me toca ir al campo ya pueden llamar a los antidisturbios, que yo no me voy. 

-Que la  única diferencia entre la Akúside del Sur y la Independiente es que uno son políticos toreros y otros políticos levantapiedras. Que dónde está ahora esa riqueza prometida, cuando sean independientes del Sur. Pamplinas, siguen en su fiesta, tan calentitos en el palacio de los Rocher, tragando champán como agua y nosotros aquí jodidos mientras ellos se divierten con nuestros impuestos. Acaso sea la hora de poner fin, nos dan a cambio un combate de boxeo, nos toman por idiotas. 



--Les dan pan y circo, para que se entretengan y no piensen. El pueblo va curando de su ceguera, va perdiendo el miedo. ¿Y Axiámaco?

-Curará, el sacrificio de Aitor curará a los ciegos. Hay que seguir con el machete. 

--Otro día seguiremos, tal vez. Afílalo bien, amiga. Aunque pienso que ahora será más fácil. Axiámaco nos contará sus batallitas y, tal vez, su arrepentimiento. 



La semana pasada fue la de la "disolución de ETA":

"Seis años y medio después de declarar el cese definitivo del terrorismo, ETA ha anunciado su desaparición como organización a través de un comunicado hecho público a las 14.06 de la tarde. La fórmula que ha utilizado para expresar su disolución ha sido “el desmantelamiento total del conjunto de sus estructuras” y “el final de su trayectoria y su actividad política. 

Euzkadi nunca será Akúside y el mar Cantábrico nunca será el mar Alado. Es una gran noticia para los que amamos esa hermosa tierra y su gente, a pesar de los desencuentros, que los hubo. 




Un abrazo para los que pasáis por aquí. Uno especial para Ángel Vallecillo. 

María Ángeles Merino 

(Funcionaria que fue del Eusko Jaularitza)

Las palabras en rojo están tomadas directamente de la novela Akúside, de Ángel Vallecillo, editorial DIFÁCIL, 2017.

miércoles, 25 de abril de 2018

Akúside: el riesgo de la literatura poco amable.

Compré el pan y me senté a tomar un café, con Akúside recién comprado y Diario de Burgos. 

Comentario en torno a El Sílex,  primera parte de Akúside de Ángel Vallecillo, novela ganadora ex aequo del Premio de la Crítica de Castilla y León 2018, para la lectura colectiva de La acequia dirigida por Pedro Ojeda.

-Akúside. ¿Qué decía yo de Akúside

Comenzaba a leerlo y comentaba en La acequia:

"Hay que tener más valor que Gerineldo para publicar un libro como Akúside. Iba leyendo...y se me antojó ir a por un clásico, una distopía que leí muy a gusto en mis tiempos de estudiante: Un mundo feliz de Huxley. Un libro lleva a otro libro, está muy bien, pero corro el riesgo de dejar plantado al de Vallecillo. 

Voy con esos cuentos bestiales y circulares del principio, más bestias que las versiones originales de los cuentos de los hermanos Grimm, que ya es decir. Ánimo a todos, empezando por mí misma. Algo tendrá el agua cuando la bendicen."

Esta distopía me llevó a aquella utopía distopía.

A la semana siguiente, en mi comentario:

"Voy con el sacrificio del hijo. Poco amable el autor. Lo dicho: más valor que Gerineldo."

Porque Pedro Ojeda había escrito: "La lectura de la novela de Vallecillo es apasionante e interroga continuamente al lector, nada amable ni en lo temático ni en la disposición estructural."

El mismo autor, Ángel Vallecillo, nos contesta, en relación al "poco amable", nacido del "nada amable" de Pedro Ojeda:

"Lo que pasa es que a veces uno se sume de tal forma en el espacio y tiempo en los que está escribiendo que prescinde o se olvida de señalizar correctamente el camino. Es lo que ustedes, tan cortésmente, describen como poco amable." 

El escritor lo reconoce. 

"Reconozco la dificultad del libro y lo considero un lastre. Me hubiera gustado que no fuera tan abstruso, por eso valoro tanto la decisión del jurado del premio, y comentarios que valoran el riesgo."



Gracias, Ángel Vallecillo. "Abstruso", dices. Desde aquí, mi aplauso amable, de verdad, pero creo que necesito ayuda. Mi amiga Austri, mi compañera de lecturas, tal vez me pueda ayudar:

-¡Eh! ¡Que aquí estoy!

-Ya estabas tardando. ¿A ti te gusta Akúside?

-Bueno, vayamos por partes. Akúside es una novela dividida en tres: El Sílex, República y Las Memorias de Axiámaco. Empezamos a leer y, tras la imagen de la terrorífica portada, nada amable, chocamos brutalmente contra unos cuentos bestiales y circulares:

"La primera, El Sílex, es un conjunto de veintinueve textos breves que narran leyendas de la prehistoria de Akúside, patria de los akusaras, un pueblo cuyo origen se pierde en el tiempo". El Sílex es el libro sagrado de los akusaras."


--Una abigarrada y cruel aleación de leyendas que han de sonar a antiquísimas, con la violencia elevada a la enésima: brahmánicas, mesopotámicas, grecorromanas, árabes, medievales, centroeuropeas...de todo. Fundida con muchas serpientes y muchas hachas, iconos harto conocidos de la banda terrorista ETA. 

Y todavía hay más, mira aquí dice: "Burkina Fasso y Mali son algunos de los países que ha visitado Ángel Vallecillo para nutrir su ficción, países de raíces milenarias y culturas ancestrales donde la sangre y la estirpe ordenan jerárquicamente la sociedad"

-¡Nos olvidábamos de África! La sangre y la estirpe, ahí está la madre del cordero. La sangre propia marcada por algún errehache exclusivo de los puros o la sangre ajena derramada en las aras del sacrificio patrio. Unos cuentos presuntamente auténticos que aparecieron escritos en la concha de una tortuga. Mira amiga, escucha y entenderás por qué tienen que ser crueles y sangrientos en grado sumo. ¡Y muy antiguos!

-- Hay leyendas muy útiles para la formación del espíritu nacional. ¡Uy! ¿En qué rincón de mi cerebro estaba guardado eso del "espíritu nacional"?



-Deja aquellos espíritus y vamos con una fábula distópica válida para cualquier nacionalismo excluyente y criminal, aunque Akúside pueda entenderse como el anagrama de Euzkadi. Un pueblo con un pasado perdido en la noche de los tiempos, con sus leyendas falsas o falseadas que destilan las más puras esencias de la nación. Algo que se repite en la historia, de aquí, de allí y de allá, siempre con trágicas consecuencias. 

"Durante la segunda parte (República) varios personajes se refieren a él como una invención creada tras la Guerra de Independencia de Akúside contra Sur, para afianzar entre los akusaras su origen legendario."

--¡Invención! Y, para esas malas pedagogías que afianzan tanto , son muy útiles las repeticiones. Todos los relatos de El Sílex comienzan:

"En el reino de Akúside, a orillas del mar Alado, en el norte..."


Este bellísimo mar no puede ser el mar Alado (Cantábrico en Donosti)

Y terminan: "...en una caja, la llenaron de plomo y la arrojaron al mar." 

-En el desenlace, siempre hay algo o alguien que se sale de los rígidos esquemas y  se impone encerrarlo y arrojarlo para que no salga nunca más a flote. El hermano envidiado, la esperanza con ecos de la caja de Pandora, el elegido que resultó ser un tirano, el guerrero sin armas que sólo traía silencio, el joven rey que "prometió acabar con la guerra" y sucumbió como "verdadero enemigo del pueblo", el niño que reivindicaba el significado auténtico de las palabras, el músico con "el arpa cuya música hacía que quien lo oyera dijera la verdad", la culebra que sabe "donde se esconde la mujer del corazón de oro", el hombre que expuso a los jueces un dilema, la cabeza vieja del niño de dos cabezas, el guerrero disfrazado de perro que susurraba al rey consignas de odio y de guerra, el roble que era el mismísimo Akúside resucitado tras 777 años..."...en una caja, la llenaron de plomo y la arrojaron al mar." 




--Ya me he perdido, los primeros fueron...

-"Los ancestros, los penantes, construyeron un enorme barco de madera y se hicieron a la mar. "

--Tenían su arca de Noé, como en la Biblia o en el Gilgamesh, sufrieron una inundación. 


Arca de Noé

-Primero fue una larga sequía, vagaron cien años por los océanos hasta que, por azar, volvieron a su tierra, pero nadie recordaba que aquella fuera la misma que abandonaron sus antepasados.  "Al reino lo llamaron Akúside, y a su mar, mar Alado". 

--¿Otra vez?

-Paciencia, escucha: 

"Levantaron una ciudad de hierro y lucharon contra los enemigos del sur. La guerra les hizo fuertes y soberbios y el reino de Akúside sufrió un diluvio..."

--Tres veces se repite la historia: catástrofe, larga navegación de cien o mil años qué más da, vuelta a su patria, no la reconocen, le ponen por nombre Akúside y al mar, mar Alado y guerrean inevitablemente contra los vecinos del sur. 

"Levantaron un país, amaron una patria y guerrearon hasta vencer a sus enemigos del sur."

Los del sur, los culpables de todo, ya se llame sequía, diluvio o plaga. Siempre hay un sur enemigo, aunque se llame norte. ¿Recuerdas a los romanos con sus bárbaros del norte? 

-Pero todavía no hemos hablado de los Atul, el origen de los ukintzas.

--¿Pero hay un origen del origen? 

-Sí y puede que explique muchas cosas. Hubo una primera tribu y una guerra que terminó con la victoria de los Atul. Escucha, esto no lo supera ni la bruja de Hansel y Gretel:

"Su apetito sólo se saciaba con fetos humanos. Conservaban óvulos fecundados en frascos de cristal que comían a cucharadas. Los fetos...eran su manjar. Abrían los vientres de las embarazadas...asaban los fetos...los comían enteros...demediándolos en vida los hervían y los comían con las manos."



--¿Qué hicieron las horrorizadas madres?

-"Las madres sabían que sus hijos serían devorados por los monstruos, y se acostumbraron y ellas también comieron, y el primer Akúside...sucumbió bajo la losa del horror, y encerraron la esperanza en una caja, la llenaron de plomo y la arrojaron al mar."

--¿Los ukintzas descienden de madres caníbales? 

¡Uy! Dejémoslo por hoy, Austri, seguiremos con algunos cuentos y pasaremos a República. 



-"Akúside es".

-No estoy muy segura de haber entrado en el libro, amiga mía. Gracias por tu ayuda.

Un abrazo de María Ángeles Merino para los que amablemente pasáis por aquí. 

Y de Austri. 

Las palabras en rojo, en cursiva, están tomadas directamente de la novela Akúside, de Ángel Vallecillo, editorial DIFÁCIL, 2017.

martes, 17 de abril de 2018

Pedro Ojeda nos adelanta algo sobre los ganadores ex aequo del Premio de la Crítica de Castilla y León, 2017.

Pedro Ojeda nos adelanta algo sobre los ganadores ex aequo del Premio de la Crítica de Castilla y León, 2017. 

Recordáis la crónica de la reunión lectora que tuvo lugar en el CIT de Tordesillas, el 7 de abril de 2018, en relación con la biografía de Juana I de Castilla, de Manuel Fernández Álvarez. Pedro Ojeda, antes de empezar con  Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas, nos adelantó algunas noticias sobre el Club de Lectura. Nos habló un poco de las dos obras  ganadoras, ex aequo, del Premio de la Crítica de Castilla y León, las que leeremos en la segunda mitad de abril y en mayo. 

-(P.O) El primero es muy raro: Akúside de Ángel Vallecillo. Se trata de una distopía, un género que nos descoloca. El autor quería reflejar una época dura y terminó haciendo esto. Cambió de una novela directa a una fábula distópica: ETA había ganado. Es una crítica a cualquier nacionalismo excluyente, una crítica feroz a la leyenda "esencias de un país": mentira o realidad falseada.


Akúside recién comprado.

Comienza con unos microcuentos bestiales de tono legendario ("la forja de una identidad excluyente"). La segunda parte es una crónica: Akúside se ha independizado de las tierras de Sur y gobierna con leyes aislacionistas. Al final, el héroe de la independencia entra en shock y se arrepiente.


Akúside de Ángel Vallecillo comparte el premio con Los refugios de la memoria de José Luis Cancho: 

En los años setenta un joven de Valladolid cae desde el tercer piso de la comisaría y queda paralítico durante unos meses. Trabaja de profesor  en el País Vasco y en Canarias, después lleva una vida bohemia y se decide a escribir sus memorias. Nos rechinarán a unos unas cosas y a otros otras. Crítica tanto a la época de Franco como a los partidos de extrema izquierda que "no te dejaban ser individuo". Es una crítica al autoritarismo, en una construcción a partir de la memoria personal que se lee de maravilla. 

En la tercera semana de mayo, durante la Feria del Libro de Burgos, podremos hablar con los autores.

En junio, leeremos una novela de aventuras para divertirnos. El título queda pendiente.

Río Duero en Tordesillas


Comenzamos este mes con la lectura de Akúside. Os sorprenderá. Hablaremos de la distopía.

Un abrazo de María Ángeles Merino

miércoles, 11 de abril de 2018

Crónica de un viaje lector y real real, en busca de doña Juana I de Castilla.


Plaza Mayor de Tordesillas. (Foto Yolanda Delgado)

Crónica de la reunión lectora que tuvo lugar en el CIT de Tordesillas, el 7 de abril de 2018, a las siete de la tarde, en torno a Juana I de Castilla y al libro Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas de Manuel Fernández Álvarez. Los reunidos pertenecemos al Club de Lectura de La Acequia y Alumni UBU, dirigido por el profesor Pedro Ojeda. 

¡Hola de nuevo! 

Recordáis que escribí en mi última entrada:"Mañana estaremos en Tordesillas. Tal vez encontremos a doña Juana...". ¿La encontramos? Sí, el recuerdo a la desventurada reina permanece en la villa del Duero, donde entró hace quinientos nueve años para quedarse hasta su muerte:

"Protegida por los Monteros de Espinosa, su hija Catalina, sus damas de compañía, su padre Fernando el Católico y los monjes que custodiaban el feretro de su esposo Felipe El Hermoso, la reina Juana atraviesa la Puerta de la Villa."

(Foto Yolanda Delgado)


Vamos a su encuentro. Bajo la lluvia, que no nos abandonó en todo el día, llegamos al lugar exacto del palacio donde doña Juana vivió su larga cautividad. Un jardín frente al Duero y su vega, la recuerda. Los del Centro de Iniciativas Turísticas de Tordesillas van a conseguir que la vivamos. A un lado tenemos las casas del Tratado, donde Portugal y Castilla se repartieron el mundo conocido, en 1494. El reino de doña Juana tan grande que se quedó tan pequeño. 
María Ángeles Merino, tan sonriente, con su profe y los compas del Club de Lectura. (Foto Yolanda Delgado)

Jardín de la Reina Juana. 


Nos advierte la guía que, si estamos atentos, vamos a ver a doña Juana. ¡Ahí está! Está leyendo en la ventana. La amable señora del Bar El Católico se viste ansí para ayudarnos a entrar en ambiente. Nos saluda. 


Una doña Juana en el bar El Católico (Tordesillas).(Foto Yolanda Delgado)

Entramos en las casas del tratado, donde de la mano de José Luis Sainz y Montse Rubio, contemplamos a Juana I de Castilla desde otra perspectiva, ampliando la de Manuel Fernández Álvarez. Y, por supuesto, nos explicaron, como nunca, el intríngulis de aquel meridiano que pasase a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde...¡Un lujo de guías! 


Documentos oficiales del Tratado de Tordesillas. (Foto Yolanda Delgado)

Después, comida en el Restaurante Don Pancho, café en el bar El Católico y visita al monasterio de Santa Clara. ¡Todo estupendo y emotivo! Ya os contaré con más detalle. Me recuerdan que mi amiga Austri se emocionó demasiado...nos dio un pequeño susto, una lipotimia. Desde aquí, quiere agradeceros vuestro cariño y atenciones. 


Monasterio de Santa Clara(Foto Yolanda Delgado)

Y llegamos al broche final, la reunión lectora en torno a Juana la Loca y la biografía de Manuel Fernández Álvarez: Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas. Por cortesía del CIT, tuvo lugar en sus dependencias. 


Pedro Ojeda comenzó con algunas noticias del Club de Lectura. Nos habló de las dos obras  ganadoras, ex aequo, del Premio de la Crítica de Castilla y León, las que leeremos en la segunda mitad de abril y en mayo. Lo incluiré en una pequeña entrada aparte, como introducción a su lectura. Vamos con Juana la Loca. La cautiva de Tordesillas. 

-(P.O.) Es nuestra primera experiencia con una biografía y no va a ser la última. Como ha sido interesante, leeremos otras biografías.

Manuel Fernández Álvarez es un profesor universitario que empezó a hacer este tipo de biografías que intentaban llegar a un gran público. No es una monografía universitaria. Muchas cosas las deja en abierto, no quiere demostrar nada. Construye una biografía sin cerrar, para obligarnos a pensar.


(Foto Yolanda Delgado)

Después de lo que hemos escuchado esta mañana, podemos hablar mejor del personaje.
¿Os ha gustado el libro?

-(L) Es un viejo amigo, desde 2001.

-(L) La facilidad con la que te lo lees y con la que te metes en él. Es sencillísimo de leer y te termina gustando. Muy ameno, deberíamos leer alguna más.

-(P.O.) Están en una época convulsa que cambia el mundo, la época en que Castilla se pierde y se pasa de una corona basada en Cortes a un poder absoluto.

Casas del tratado. 

¿Qué es lo que más os ha llamado la atención?



-(L) La sumisión, la falta de recursos que ella tenía, esa gente de la Corte no hace nada, no tiene influencia. Ella lleva su Corte pero es más de acompañamiento que de política.

-(L) Venía del extranjero, desconectada de la realidad en Castilla.

-(L) Aquí no tenía partidarios, una voz que dijera algo.

-(L) ¿Los Comuneros?

-(L) Como mujer es utilizada.

-(L) ¿No tenía bando que la apoyase?

-(P.O.) No había sido educada para reinar. Pensaban que no iba a hacerlo. ¿El marido? Sí, él tenía su bando. El azar de la muerte la lleva a primera línea.

-(L) Estamos juzgando a un personaje desde una novela, es una biografía; pero hay que contar con más historiadores. Es la visión de Fernández Álvarez.

-(L) No estaba preparada para reinar, era una persona lectora, pudo escribir.

-(P.O.) Hubo mucho cuidado de que nada saliera.

Por esas cosas de la vida, tenemos, en el XV y XVI,  tres nombres de mujer: Juana, Isabel y Juana. Contra Juana la Beltraneja, Isabel gana la guerra civil y se legitima; pero es la versión del vencedor, la usurpadora pudo ser Isabel. Juana la Beltraneja tuvo en su mano cambiar la historia: se decidía si Castilla se unía a Portugal o a Aragón. Isabel no iba a ser reina, de repente nos encontramos con dos mujeres enfrentadas, dos bandos. Podríamos reinterpretar la historia, no tendríamos que decir la Beltraneja, no tenemos su ADN.




Tres nombres de mujer con título de reina. Juana I sería Juana II, hija de Isabel, otra persona con su tragedia personal. Llegamos a esta Juana, todos pensaban que moriría pronto pero vive cuarenta y tantos años más con el título de reina. Isabel pudo ser una usurpadora, Juana vive encerrada y la roban todo. ¿Hay más perspectivas? ¿Qué os provoca el personaje?

-(L) No he conocido a ningún rey, hombre, sometido a un cautiverio como el de Juana.

Río Duero a su paso por Tordesillas

-(P.O.) Sí los hubo, un rey inglés...

-(L) ...el de la máscara de hierro...

-(P.O.) La mujer ha sido marginada en la historia. Pero las Cortes castellanas nunca quitan la corona a Juana. Si hubo una visión contra la mujer no fue castellana, Castilla nunca negó que una mujer pudiera reinar. Fernando, Felipe y Carlos no son castellanos. Sin embargo, había países en que no se permitía a la mujer reinar.

-(L) El de Flandes no cumplió las condiciones, sólo una. Hubo una guerra, los Comuneros.

-(L) Desde entonces ya Castilla no se ha vuelto a levantar.

-(P.O.) Podemos hacer una revisión desde el punto de vista feminista. El hombre por encima: ya sea marido, padre o hijo. El padre quiso hacer con Juana lo que no pudo con su mujer.

-(L) Fernando no tiene inconveniente en dejar reinar a su mujer. El problema es Felipe el Hermoso.

-(P.O.) Felipe alteraba la política a favor de Francia.

-(L) Utilizaba a Juana...


María Ángeles vestida de Juana I, con una divertida silueta en el CIT. (Foto Yolanda Delgado)

-(L) Porque tenía a Juana.

-(P.O.) Está demostradísimo que tenía crisis, inestabilidades. La forma de tratar eso, aislándola, hace que termine loca de verdad. El  palacio fue su cárcel.

Maqueta del palacio de Juana I en Tordesillas (CIT) (Foto Yolanda Delgado)

-(L) No tenía problemas en casarse con un extranjero.

-(P.O.) Que el rey castellano se hiciera con los Países Bajos...

José Luis dinos algo (Pedro Ojeda se dirige a José Luis Sainz Serrano, presidente del CIT )

José Luis Sainz Serrano en Casas del Tratado de Tordesillas(Foto Yolanda Delgado)

-(José Luis) Doña Juana tuvo muy poco tiempo, pasó de ser heredera a ser reina en dos años y medio. Para tener amigos que la apoyaran tuvo poco tiempo. Desde que su madre pone esta claúsula:

"Por quanto puede acaecer que al tiempo que Dios Nuestro Señor deste presenta vida me lleva la princesa doña Juana...esté ausente de ellos...o estando en ellos no los quisiere o no los pudiere regir y governar...el dicho Rey mi señor rija y govierne y administre los dichos mis reinos y tierras y señoríos, y tenga la governación y administración de ellos, por la dicha Princesa nuestra hija, en su nombre, hasta tanto que el infante don Carlos...sea de edad lejítima... para los regir y governar..."



-(P.O.) El celo religioso...Había testimonios de la falta de devoción de Juana y la claúsula iba por la suspicacia de Isabel hacia su hija, poco religiosa desde niña.

-(José Luis) El poder de la Iglesia era fundamental. Tenían sus ejércitos, así en la batalla de Toro luchó el Cardenal Mendoza con los castellanos y el arzobispo de Toledo con los portugueses. Juana no tenía a nadie, era sospechosa de que su marido quería cambiar el orden internacional.


-(L) Es amenazada, hay una amenaza velada de lo que le puede pasar a sus hijos.


-(P.O.) Era una mujer propensa a pasajes de inestabilidad, se lo aumentaron, se lo provocaron. Lo que sucediera en Castilla tendría eco en el mundo, como ahora ocurre con los E.E.U.U.

Nace Catalina, puede sufrir una depresión postparto, un término que entonces no existía. Se crea el mito de un personaje al que nadie le quita el sambenito.


-(L) Cuarenta y seis años aislada, maltratada, con inestabilidad; llegó a los setenta y cinco años cuando cualquier mejunje la habría mandado para el otro barrio.

-(José Luis) Por inercia. Tenía que estar viva. Carlos tenía lo que quería, sólo durante nueve meses fue rey rey.

-(L) El momento útil es la Guerra de las Comunidades. A Carlos V le venía bien toda esa historia, iba a justificar su triunfo, impone un poder absoluto. Su madre no le estorbaba.

-(José Luis) Carlos primero de España y quinto de Alemania. El historiador Zalama le nombra siempre como Carlos V, dice que fue "quinto" antes que "primero".

-(L) Una mujer muy sana que paría hijos sanos. Carlos V nació en un retrete.


-(P.O.) Había que apartarla, los intereses de Fernando y de Carlos estaban más en el ejercicio del poder que en el poder. 

Carlos V y doña Juana I en Tordesillas (foto Yolanda Delgado)

-(José Luis) Castilla llega a América y es el reino más rico. Juana no estaba preparada, no tuvo tiempo, la estrategia fue muy rápida.

Casas del Tratado de Tordesillas.(Foto Yolanda Delgado)

-(P.O.) Juana posee atractivo como personaje literario en cine, en teatro. La última representación ha sido la de Concha Velasco, el monólogo "Reina Juana", de Ernesto Caballero.  ¿Con qué perspectiva?

(L) Yo la he visto. Juana recuerda toda su vida, se confiesa, no es una loca, es una mujer que ha sufrido mucho y se ha dado cuenta de lo que pasa a su alrededor. Vivió una situación que desestabiliza a cualquiera. Concha Velasco está estupenda.


-(P.O.) Todavía no se ha escrito la gran obra sobre ella.

-(José Luis) Es una marca creada que se conoce en el mundo entero. Es peligroso buscar el recurso feminista.

-(P.O.) Desde la emoción como mujer, de madre separada de sus hijos, en Flandes más libre que aquí... En Castilla ya no se podían mantener esas cosas tan secretas, con la modernidad todo salta. Ella manifiesta unas emociones muy modernas: que su marido la respete. Un pensamiento abierto a los nuevos tiempos.

-(L) Si la hubieran dado un poco de manga ancha...

-(José Luis) Le tocó una época muy complicada. Reyes locos, los ha habido: Felipe V, por ejemplo. 


Club de Lectura de La Acequia (Foto Yolanda Delgado)

El autobús nos espera y tenemos que finalizar la reunión. Nos despedimos de José Luis y de Tordesillas. Ha sido una gran viaje lector y real, real.

Pedro Ojeda, María Ángeles y Turri en el monasterio de Santa Clara. (Foto Yolanda Delgado)

Ya sabéis que redacto mis crónicas siguiendo unas notas rápidas que tomo en mi cuadernillo. Procuro ser fiel pero me puedo equivocar. 

Un abrazo de María Ángeles Merino 

Y de Austri que está muy bien de salud.

Mi agradecimiento a mi amiga Yolanda Delgado, mi reportera particular, autora de las fotos. Y al Centro de Interpretación de Tordesillas, ya citado. Y, por supuesto, a mis compañeros de lectura, al profesor Pedro Ojeda y a Alumni UBU. 





El Río Duero en Tordesillas se despide de nosotros.