miércoles, 21 de febrero de 2018

Presentación de "El manuscrito de fuego" de Luis García Jambrina







Ayer, por la tarde estuvimos con Pedro Ojeda Escudero y Luis García Jambrina en la presentación en Burgos de la novela de este último: El manuscrito de fuego, "una obra entre la literatura histórica y la novela de misterio".
Han hablado, como ya nos anunció Pedro Ojeda Escudero "de la novela, de sus protagonistas, de una España que fue y otra que pudo ser, de literatura y de vida. También de cómo los bufones son necesarios para los poderosos y prescindibles cuando se hacen peligrosos."
Leemos en la portada:
"Béjar, 2 de febrero de 1532, don Francés de Zúñiga, antiguo hombre de placer del emperador Carlos V, es asesinado. La emperatriz Isabel de Portugal le encarga las pesquisas al autor de La Celestina, un Fernando de Rojas ya crepuscular"
¡Con un pesquisidor así la novela promete! ¡En una época apasionante de nuestra historia! Muy recomendable para los apasionados de la historia y la literatura del Siglo de Oro. Un loco lúcido que dice verdades, Francés de Zúñiga, Francesillo, un irreverente bufón al que Valle Inclán consideraba "padre del esperpento" y al que Francisco Umbral otorgó el título de "santo patrón maldito de los periodistas españoles". ¡Y "autor" de refranes!
Fue en el Palacio de la Isla de Burgos, a las 19:30.
Mi amiga Yolanda Delgado captó muy bien el espíritu de la interesante reunión en estas fotografías que publico.

Un abrazo de María Ángeles Merino


miércoles, 14 de febrero de 2018

Introducción a la lectura de "El hombre pez" de José Antonio Abella. Encontró en el mar lo que le negaba la tierra.


Comentario como introducción a la novela El hombre pez de José Antonio Abella, para la lectura colectiva de La acequia, dirigida por Pedro Ojeda.

Este mes de febrero nos reencontramos con José Antonio Abella, el autor de la novela que recibió el Premio de la Crítica de Castilla y León en 2014: La sonrisa robada que tanto disfrutamos. Y, como escribía Edelgard, su inolvidable protagonista, personaje real y ficticio a la vez:

"Así sucede con todas las cosas hermosas: se van volando como un sueño dejando en nosotros un ardiente Schnsucht".



Aquella lectura y aquella reunión en el Museo del Libro volaron y nos dejaron un sentimiento grato y nostálgico a la vez. Con el recuerdo de un buen comunicador y un buen libro, recibimos ahora con ilusión a El hombre pez. Aunque muchos de los que me visitáis ya sabéis quién es José Antonio Abella, no estará de más presentarlo a los que se incorporan como nuevos lectores.

José Antonio Abella con Pedro Ojeda, en la presentación de El hombre pez en la Feria del Libro 2017, de Burgos (24-5-2017)

"José Antonio Abella nació en Burgos en 1956..."

En aquella reunión de 13 de enero de 2015, agradecía nuestra presencia en :"esta ciudad que es su ciudad de infancia y adolescencia. Algo suyo hay en Burgos, tal vez alguno de nosotros nos hayamos encontrado con él, en nuestros paseos juveniles de ida y vuelta por el Espolón. Ahora le cuesta reconocerla, hay una relación agridulce con la ciudad que le vio crecer. Vive en Segovia, pero tampoco Segovia…se considera apátrida. Mucho tiempo podía estar hablando de Burgos…".


Espolón (Burgos)

Como dijo Pedro Ojeda: "J.A.A. es un médico humanista de los que ya no hay, de los de antes, siguiendo la tradición de grandes escritores como Baroja o Marañón"

Sabemos que "durante muchos años compaginó su trabajo como médico de familia con la literatura y la escultura en hierro y bronce, aunque en la actualidad se dedica por completo a la creación literaria..."

Estábamos, estamos ante "un escritor de largo recorrido":

"En 1992 fue publicada su primera novela Yuda, reeditada en 2006 y en 2014, así como un breve ensayo: La realidad posible (hacia un compromiso del arte). Fue coordinador y coautor de la obra Segovia, ecología y paisaje (1993). Siguieron las novelas La esfera de humo (1995) y Crónicas de Umbroso (2001, y reeditada en México al año siguiente). En 2003 se publicó su guía segoviana Balcón de la mirada.


Una vez presentado el escritor, vamos con  El hombre pez, una novela que parte de un  hecho documentado:

"En el año 1679 unos pescadores de Cádiz capturaron en sus redes a un hombre desnudo que nadaba en alta mar con un grupo de delfines. Llevado a tierra, el hombre marino fue interrogado y sometido a exorcismo por el Santo Oficio, pero nada logró saberse de su vida. De sus labios sólo salió una palabra: Liérganes."

Vamos a conocer a  Francisco de la Vega Casar, un hombre que va a encontrar en el mar lo que le niega la tierra: 

"Y entonces, en uno de esos instantes luminosos que dan sentido a la vida de los hombres, supo que el mar era al mismo tiempo la pregunta y la respuesta...Él sería transportado por el mar, como hace con las algas...

Y se sintió inmensamente feliz en medio de sus penurias y sus tribulaciones. Hasta ese instante todo había sido un oscuro deseo de huida, una nebulosa en la que se mezclaban los recuerdos y los sueños...Pero a partir de ese momento comprendió que el mar sería su refugio en el mundo, no un camino de paso hacia otro sitio, abierto a la rosa de los vientos, sino el destino concreto para el que había nacido, al que le habían llevado todas sus penalidades, por el que había sido marcado en la piel con el signo del agua."



El llamado "hombre pez", pobre y analfabeto calafate de origen campesino, creería entender a Juan Ramón Jiménez en aquellos versos, escritos en el viaje que hizo girar la poesía española. Olas o palabras.


En ti estás todo, mar, y sin embargo,
¡qué sin ti estás, qué solo,
qué lejos, siempre, de ti mismo!


(Juan Ramón Jiménez, Diario de un poeta recién casado, 1 de febrero)



 José Antonio Abella los eligió como lírica introducción, junto a dos líneas del Theatro Crítico Universal de Benito Jerónimo Feijoo, fraile ilustrado que dio a conocer y defendió la veracidad de la historia del hombre pez, a pesar de salirse del "regular orden de las cosas".Verso y prosa, sentimiento y racionalidad. Y en la primera primera página, la dedicatoria del escritor a su nieto Arturo "que nació mirando al mar". Sentimientos. 

¿Que si leí ya la novela? Sí, la leí en mayo del año pasado, cuando fue presentada en la Feria del Libro de Burgos,  de la mano de Pedro Ojeda. 

La había comprado ese mismo día por la mañana, 24 de mayo, y, tras escuchar a su autor, me dispuse a devorarla hasta las raspas. Era martes y, antes de pasar por la librería "Luz y Vida", pasé por la pescadería, donde compré un cabracho, el pescado de color naranja que aparece en la fotografía. De vuelta a casa, las dos bolsas se rozaban y algo de olor a mar se contagió al libro. Afortunadamente la novela salió indemne, no me apetecía leer en un libro con olor a pescado y llevárselo al autor para la dedicatoria...Bueno, pensé, tratándose de El hombre pez...Ahí queda la anécdota tontorrona. ¿El hombre pez colándose entre las páginas dejándonos su rastro? Deja en paz el realismo mágico, María Ángeles, que ahora no estamos con Juan Rulfo.

Pedro Ojeda nos lo presentó, en la Sala Polisón, aunque para muchos era ya un viejo amigo. José Antonio Abella nos abrió el apetito lector, mostrándonos un libro que cruza la leyenda, la realidad documentada y la ficción, con mucho cuidado de dar verosimilitud a lo que precisa ser inventado. ¿Cómo sobrevivir en ese largo recorrido marítimo? ¿El agua? ¿Cómo se vivía en la mísera y fría España del XVII, en Cantabria, en Liérganes, en Bilbao? ¿Cómo funcionaban las fuerzas oscuras de la Inquisición? ¿Cómo se fabricaba un barco en esa época? Una novela fruto de una minuciosa investigación: leyendas, Feijoo que defendió racionalmente su veracidad, el doctor Marañón que lo diagnosticó como cretino, diagnóstico con el que el doctor Abella no está de acuerdo...Francisco de la Vega Casar como un nuevo Lazarillo, guiños literarios, cuántos ingredientes apetitosos. Y no falta el amor, ay la Bibiñe. 



Aquella noche me puse a leer El hombre pez y el cabracho terminó convertido en pastel. Ahora a leerlo otra vez, que la segunda lectura de un buen libro es mejor que la primera. 



¡Hasta las raspas! Voy a llamar a mi amiga Austri para que me acompañe en la lectura y en los comentarios. Seguro que le gusta el relato de El hombre pez. Os animo a leerlo, amigos que pasáis por aquí.

Un abrazo de María Ángeles Merino


sábado, 10 de febrero de 2018

Pequeña crónica de la reunión del club de lectura en torno a "Pedro Páramo" de Juan Rulfo. (2)




 Recordáis que:

El pasado martes, 6 de febrero de 2018, a las cuatro y media de la tarde, los lectores del Club de Lectura presencial nos encontrábamos en la Facultad de Humanidades y Comunicación, de la Universidad de Burgos. Teníamos por delante el comentario de Pedro Páramo de Juan Rulfo. 

Tras conocer y comentar las últimas noticias del club, Pedro Ojeda (P.O.) nos presenta la obra y comienza un interesante y vivo diálogo con los lectores. 

Viene de la entrada anterior:

-(L) El término realismo mágico lo utilizó por primera vez un crítico de arte  para describir una pintura que mostraba una realidad alterada. Hoy, precisamente, en la radio han dicho: "volvamos al realismo mágico de España y Cataluña"(sonrisas y alguna risa). Se ha convertido en un término cotidiano.



-(P.O.) ¿Por qué es tan difícil de entender?

-(L) Un hijo va a ver a su padre, en cuanto da dos vueltas, dices: esto es de locos. Lee: "La cama era de otate cubierta con costales que olían a orines, como si nunca los hubieran oreado al sol; y la almohada era una jerga que envolvía pochote...".

-(L) Es un libro que necesitas una introducción, a pelo lo tienes que leer dos veces...por lo menos.

-(P.O.) El problema no es el vocabulario.

¿Por qué lo hace Juan Rulfo? La literatura anterior no utilizaba palabras hispanoamericanas. Es una forma de escribir como hablan. ¿Por qué los narradores hispanoamericanos deciden abandonar ese lenguaje comprensible, canon de escritura culto que se podía escribir en España y en América? Deciden construir su propia identidad. ¿Como americanos, qué somos? Se empieza a notar la presencia de lo norteamericano y la reacción no es tanto ante lo español como ante lo norteamericano. Autores como Rulfo, García Márquez, o Vargas Llosa empiezan a descubrirse a sí mismos, a escribir novelas sobre la  identidad americana: qué somos, cuál va a ser nuestro futuro. La de Rulfo es una forma de reinterpretar lo mexicano.

-(L) El cura es muy interesante, se confiesa con su superior, no está dispuesto a perdonar. El papel de la religión...



-(P.O.) Es difícil de entender desde nuestra mentalidad. Su culto a los muertos es propio de su cultura sincrética. El cura no nos debería extrañar , es como los curas carlistas de nuestras novelas realistas.

Es la estructura. No nos cuenta la historia de una forma lineal. Cuenta la historia después de su muerte.

-(L) Por muy irreal que sea...¿Quién habla aquí?

-(P.O.) Una novela en la que se exige esfuerzo, es magnífico. Novela que está dialogando contigo.

-(L) He estado esta noche pensando en el hijo imaginario de Dorotea. ¿O no era tan imaginario? Me están calando estas historias tan fúnebres, qué locura. 



-(L) Aquí en la universidad, en un club de lectura como este, sí...Pero el lector "normal"...

-(P.O.) Para leer novelas de éxitos, "best sellers", ya hay otros clubs de lectura.

-(L) O no hace falta ninguno.

-(L) Leerse la novela, dice el autor de la edición de Cátedra, precisa varias lecturas.



-(L) Ves cuadros realistas.

(P.O) ¿Por qué decide contarlo así , a través de voces de muertos? ¿Por capricho? ¿Por qué cambia las normas del juego?

-(L) Para complicar un poco. Un pueblo mexicano en decadencia.



(P.O) En la sierra de Burgos hay pueblos así.

-(L) El pueblo no respeta su dolor y el que manda va a destruir el pueblo, en venganza, como una imagen bíblica.

-(L) Leemos por el tratamiento, no por las historias.

(P.O.) ¿Por qué lo hace así? Llega un momento en que hay que contar una historia diferente. Llevamos siglos contando historias así. La historia es la de siempre, la historia del hijo es una historia mil veces contada. 

El mundo ha cambiado, en el siglo XX se produce un cambio de pensamiento. Cómo reconstruimos una identidad destruida, se elabora el concepto de búsqueda de identidad perdida, la de la tragedia clásica con un formato moderno. Es Juan Preciado pero es Comala y Comala es México. 
¿Qué somos? ¿Cómo nos contamos? 

En el pasado hubo otras formas, recordamos al Lazarillo que era una forma de contar la propia biografía. El mundo ha cambiado, ha venido el psicoanálisis. Una novela realista no puede servir para contar los problemas de identidad del yo. Hay que buscar una forma apta para nuestra época. Recordáis como nos contó José Antonio Abella la historia de La sonrisa robada, es una novela de ficción a través de la investigación. 

En el fondo hay cuatro historias ¿cómo las contamos?

(L) Mira que la que contó Don Quijote en Manhattan...

(P.O) Esa era una alegoría.

(L) ¿Hay influencia de otros escritores? 

(P.O) Mezcla novela de tipo anglosajón, novela mítica desde Miguel Ángel Asturias, novela psicoanalítica, novela de vanguardias. Anterior a esto es Wenceslao Fernández Flórez  con "El bosque animado" en el que un bandido se encuentra con un alma en pena. En el folklore español abundaban las historias de animas.

Coger todo eso y aplicarlo a la identidad americana. Ya han fusionado lo precolombino con lo español y lo francés, ahora con lo anglosajón. ¿Qué somos? Aplicar esto para decir qué es América, contarlo de una forma diferente, reflexionando con herramientas modernas sobre su propia identidad. García Márquez, Vargas Llosa, Isabel Allende...Juan Rulfo. 




(L) Recomiendo El llano en llamas.

(L) En cuanto acabe la segunda lectura de Pedro Páramo.

(P.O) A una persona que llega a un sitio e investiga sobre su padre...se lo van contando a trozos. Como en Soldados de Salamina: uno le cuenta una cosa, otra le cuenta otra..

(L) No tiene interés que sea una cosa detrás de otra.

(P.O) Defecto de lectura tradicional.

(L) Es un pueblo fantasma, ves el pueblo, la aridez.

(P.O. ) Como un pueblo castellano, de Burgos.


(L) O de Valladolid.

(L) ¿Quién es Pedro Páramo? "Un rencor vivo"

Hay que terminar la reunión. Como dije al principio, ha sido un interesante y vivo diálogo entre lectores. Sonrientes como el perrito colimote.

Un abrazo de María Ángeles Merino a todos los que pasáis por aquí.


miércoles, 7 de febrero de 2018

Pequeña crónica de la reunión del club de lectura en torno a "Pedro Páramo" de Juan Rulfo. (1)



Ayer, martes, 6 de febrero de 2018, a las cuatro y media de la tarde, los lectores del Club de Lectura presencial nos encontrábamos en la Facultad de Humanidades y Comunicación, de la Universidad de Burgos. Teníamos por delante el comentario de Pedro Páramo de Juan Rulfo. 

Tras conocer y comentar las últimas noticias del club, Pedro Ojeda (P.O.) nos presenta la obra y comienza un interesante y vivo diálogo con los lectores (L): 

-(P.O) Pedro Páramo de Juan Rulfo es una de esas novelas clásicas que unos habréis leído, otros no, algunos sabrían que era una novela que había que leer. Era el momento. Leer libros como Pedro Páramo o Cien años de soledad...son retos de lectura o de relectura y mejor leerlos acompañado. 

Es la puerta del boom hispanoamericano, la literatura ya no vuelve a ser lo mismo, la literatura española y la literatura en general. Un formato nuevo, un salto cualitativo a la novela de vanguardia que hay que acometer. Una novela de pocas páginas, no más de ciento y pocas páginas, que ha planteado tantas formas de verla. 


¿Cuántos la habéis leído? Algunos habréis pensado: me la tengo que leer.




-(L) Paco Cuesta, en el papel de abogado del diablo, discrepa:

Es un reto si lo lee alguien que tiene interés en el realismo mágico, en caso contrario resulta áspera. Si no la entiendes, es un peñazo.

-(P.O.) Luz del Olmo dice que hay que leerla tres veces. A la tercera ya la has entendido.

-(L) En 1977, Juan Rulfo, en una entrevista a un diario de Caracas, dice que fusiló cien páginas y que ni él mismo entendía su libro. 

-(L) No es una obra lineal sino que lo cuenta con ondulaciones, es una línea quebrada, hay dos voces: una en primera persona de Juan Preciado, otra en tercera persona que cuenta la vida de Pedro Páramo. Es la historia de un cacique enamorado de una mujer, Susana, que no le acepta, y tres hijos: uno que intenta saber de su vida, uno que muere y otro que lo mata.

-(L) Paco Cuesta opina, como abogado del diablo, que en cuanto a lo de cambiar el chip, lo cambia la persona que está preparada para ese tema. El lector "normal" no cambia el chip, la mayoría piensa que es complicada. 

(L) Mi nieta, muy lectora, me está cambiando. Es el lenguaje de nuestro pueblo, causa emoción.

(L) A mí siempre me han encantado los clásicos hispanoamericanos, mi marido no los podía ni ver, ya de entrada le repelía. Vaya tristeza y vaya angustia la de esta novela, pero leyendo lo paso bien, como si estuviera recordando algo bonito. El gusto de cada uno por un determinado género.

(P.O.) Alguien la puede rechazar por la estructura, hay quien no le agrada encontrarse con un sueño  o con lo fantástico o con la peculiaridad del lenguaje, aunque algunas de esas palabras se usaban en nuestros pueblos.

(L) Pero hay palabras mexicanas que no se entenderían en Castilla.

(P.O.) Si siempre leemos lo mismo...

(L) No es tan difícil, hay saltos, mezclas...Es cuestión de hilar un poco. 

(L) Me ha gustado mucho la primera parte.

(L) Mejor al final que al principio, le coges el hilo.

(L) No me ha entusiasmado. 

(L) Yo pensaba que era una novela normal, luego habla con los muertos, lo leeré otra vez.



(L) Me ha gustado, es impresionista, va de una cosa a otra y muy bien escritas todas, escrito fabulosamente.

(L) Frases cortas muy expresivas.

(L) No es fácil de leer porque tiene saltos.

(L) Entender que todos están muertos.

(L) Me ha gustado mucho la segunda vez, el lenguaje es lo que me ha gustado.

(L) He disfrutado la ambientación, la poesía, la belleza. No me he enterado de muchas cosas, que los personajes se me escapaban. Desolación de México. 

(P.O.) La historia no puede ser más sencilla. Juan Preciado llega a un sitio buscando a su padre, su viaje es un viaje hacia la locura, es un viaje a la manera de la tragedia griega. Todas las personas con que se encuentra son muertos, él muere a la mitad y desde la tierra escuchan las voces que componen la historia de un cacique de la época de la revolución, cruel, ladrón y asesino, un hombre infeliz porque se enamora de una niña con la que no va a poder estar. La búsqueda del padre: uno de sus hijos conocidos le asesina. Muere Pedro Páramo, muere Comala. 

Es una historia facilísima, cruda, desolada, dura, fuerte. Es una historia contada desde la antigüedad: la búsqueda de su propia identidad. Juan busca a su padre y descubre que es un asesino y un ladrón. Una historia mil veces contada, la grandeza está en la forma de contarla. 


(L) ¿En la primera parte están vivos y él muere?

(P.O.) ¿Es un viaje a su propia locura? ¿Se encuentra con todos o es producto de su propia imaginación? ¿Es producto de la locura de Juan Preciado o se encuentra realmente con muertos? ¿Ve fantasmas porque está loco? ¿O enloquece y muere porque ha visto fantasmas? 



(L) Yo creo que está loco.

(L) ¡Hemos leído catorce Pedros Páramo!

(P.O.) Es lo bueno de las obras buenas. 

(L) Lo he leído en tres tiempos distintos de mi vida.

(L) (Paco Cuesta) Desde el punto de vista del lector normal habitual esto es como un cuadro cubista. ¿Soy tonto porque no lo he entendido?

(L) Un cuadro cubista es más difícil de entender que Pedro Páramo.

(L) La diferencia en que esté o no esté loco señala el género. ¿Novela fantástica o novela verosímil?

(P.O.) Es el punto de partida. ¿Todo es producto de la alucinación de Juan Preciado? Es verosímil.
¿O es fantástica? Lo tiene que decidir el lector.

Como podéis comprobar, la reunión estuvo muy animada y se habló mucho. Y lo pasamos muy bien. ¿Catorce Pedros Páramos, uno para cada lector presente en la reunión?

Seguiré con la crónica. Hay que ver lo que pude escribir ayer, o más bien garabatear. Intento ser lo más fiel posible; pero muchas cosas se me pueden escapar. 

Un abrazo de María Ángeles Merino Moya

Mis caóticos apuntes

sábado, 3 de febrero de 2018

"Pedro Páramo": un poco de su estructura más las interpolaciones de doña Doloritas con su Comala soñada.

-Recuerdas, Austri, que dediqué  la entrada anterior a mis dificultades para entrar en la abrasadora Comala.

-Sí, entraste como lectora desprevenida y te hiciste un lío con los fragmentos. En unos, Juan Preciado habla en primera persona y pensaste que te lo estaba contando a ti, como lector cómplice. No tuviste paciencia para llegar a cuando Juan dice: 

"Es cierto, Dorotea. Me mataron los murmullos. Aunque ya traía retrasado el miedo. Se me había venido juntando, hasta que ya no pude soportarlo. Y cuando me encontré con los murmullos se me reventaron las cuerdas."

-Y a cuando la mendiga Dorotea le dice:

"Después que te encontraron a ti, se resolvieron mis huesos a quedarse quietos...Soy algo que no le estorba a nadie. Ya ves, ni siquiera le robé el espacio a la tierra. Me enterraron en tu misma sepultura..." 


Una tierra cualquiera

-Y a desvelar por ti misma que lo que Juan relata desde el principio es, en realidad, el diálogo con su compañera de tumba. 

"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo..."

Y a diferenciar ese diálogo de los fragmentos con escenas que se corresponden con el tiempo de Pedro Páramo. ¡Con el de Pedro que no con el de Juan! ¡Con el padre y no con el hijo!

"El agua que goteaba de las tejas hacía un agujero en la arena del patio...

-¿Qué tanto haces en el excusado, muchacho?
-Nada mamá.
-Si sigues allí va a salir una culebra y te va a morder.
-Sí, mamá.
"Pensaba en ti, Susana..."

 -Y pasamos a una segunda parte en que ambos personajes, bajo tierra, perciben la existencia de otros enterrados y van a ser testigos de sus monólogos. Como aquí Susana San Juan:

"Estoy aquí, boca arriba, pensando en aquel tiempo para olvidar la soledad. Porque no estoy acostada un rato. Y ni en la cama de mi madre, sino dentro de un cajón negro como el que se usa para enterrar a los muertos. Porque estoy muerta."



La estructura es un poco enrevesada, Juan Rulfo no quiso hacer una novela convencional, la historia del principio al final de un desalmado cacique mexicano, Pedro Páramo, con muchos hijos bastardos y un amor imposible. Como escribe Pedro Ojeda, "la estrategia narrativa de Juan Rulfo nos propone la indagación de Juan Preciado -el narrador-, que viene a Comala para saber de su padre, Pedro Páramo".



-¿Y ahora vamos a contar...toda la indagación? 

-No, se me ocurre que podemos comentar las interpolaciones.

-¿?

-Se refiere a los pensamientos y recuerdos de algunos personajes que se reconocen por el entrecomillado. Hay tres series de interpolaciones.  En la primera, se refieren al idílico recuerdo de Comala que Doloritas, la madre de Juan, transmite a su hijo y que contrasta con la desolación que éste observa. La segunda se centra en los recuerdos que Pedro Páramo va desgranando de su relación con Susana San Juan. En la tercera, Susana recuerda su amor por Florencio.

Comenzamos con los de Doloritas, una Comala idílica. Leemos y comentamos. 

(2-74) "Hay allí, pasando el puerto de Los Colimotes, la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche."


Pintura de Agustín Merino Moya.
Un pueblo soñado cualquiera.

-Lo que Juan pregunta a Abundio: 

"¿Y por qué se ve esto tan triste?"

-(3-78) "Allá me oirás mejor. Estaré más cerca de ti. Encontrarás más cercana la voz de mis recuerdos que la de mi muerte, si es que alguna vez la muerte ha tenido alguna voz."

-En el silencio, se oyen mejor las voces que lleva dentro de su cabeza. ¿Murmullos? Lo matarán. 

-(9-88) "Llanuras verdes. Ver subir y bajar el horizonte con el viento que mueve las espigas, el rizar de la tarde con una lluvia de triples rizos. El color de la tierra, el olor de la alfalfa y del pan. Un pueblo que huele a miel derramada."

-Rizos amarillos, marrones y verdes. Los peinados del viento. 

-Y olores que dan de comer. Sabores. Los muertos no comen. 


Unas espigas cualesquiera

(9-89) "...No sentir otro sabor sino el del azahar de los naranjos en la tibieza del tiempo."

Un naranjo cualquiera con un añadido navideño cualquiera

-Ella siempre odió a Pedro Páramo, dijo que "quisiera ser zapilote para volar adonde vive mi hermana" y él que "No faltaba más, doña Doloritas...Se fue de la Media Luna para siempre."

-Ya tenía lo que quería, no le faltaría quien le encendiera el nixtenco. Por eso:"El abandono en que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro."

(29-114) "...Todas las madrugadas el pueblo tiembla con el paso de las carretas. Llegan de todas partes, copeteadas de salitre, de mazorcas, de yerba de pará. Rechinan sus ruedas haciendo vibrar las ventanas, despertando a la gente. Es la misma hora en que se abren los hornos y huele a pan recién horneado. Y de pronto puede tronar el cielo. Caer la lluvia. Puede venir la primavera. Allá te acostumbrarás a los "derrepentes", mi hijo."

-El pueblo tiembla con las carretas, a la hora del olor a pan.

Horno .Monasterio de Rioseco (Burgos)

-Ahora las carretas están vacías y sólo se oye el eco de las sombras. 

Puede tronar y caer la lluvia de la primavera, el agua "derrepente".


Pintura de Agustín Merino Moya.
Lluvia en un sueño.

(36-125) "Allá hallarás mi querencia. El lugar que yo quise. Donde los sueños me enflaquecieron. Mi pueblo levantado sobre la llanura. Lleno de árboles y de hojas, como una alcancía donde hemos guardado nuestros recuerdos. Sentirás que allí uno quisiera vivir para la eternidad. El amanecer; la mañana; el mediodía y la noche, siempre los mismos; pero con la diferencia del aire. Allí, donde el aire cambia el color de las cosas; donde se ventila la vida como si fuera un murmullo; como si fuera un puro murmullo de la vida."

-Una hucha de sueños, un lugar verde para vivir siempre, donde el aire cambia los colores, donde los murmullos son de vida. Doña Doloritas quería que Juan siguiera su querencia, mas ya sabemos lo que pasó:

-Vio nubes espumosas haciendo remolino sobre su cabeza y se perdió en su nublazón. ¿Le mató el ahogo?

"Es cierto, Dorotea. Me mataron los murmullos."

-Seguiremos con las interpolaciones de Pedro Páramo con Susana y Susana con Felipe. Poesía. 

Entramos en Comala, Austri, no sé si podremos salir. 

-Si es la Comala idílica soñada por doña Doloritas...


Un abrazo de María Ángeles Merino y de Austri.

Palabras en rojo tomadas de Pedro Páramo de Juan Rulfo, edición de José Carlos González Boixo, Cátedra, Letras Hispánicas, 29 edición, 2017.
En las interpolaciones, indico entre paréntesis el número del fragmento y la página en dicha edición.

miércoles, 24 de enero de 2018

Así comencé a leer "Pedro Páramo" de Juan Rulfo.


¡Hola, amigos que pasáis por este "rinconcito como otro cualquiera"!

En enero, ya sabéis, vamos a leer y comentar la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo, "un mito hecho novela", "un verdadero clásico de la literatura latinoamericana". "No sin motivo, Gabriel García Márquez declaró que el autor latinoamericano que en verdad merecía el premio era el huidizo Juan Rulfo."

Pensé que, dada la condición no lineal de la novela, y lo de los muertos todo hay que decirlo, no sería del agrado de Austri, mi amiga compañera de lecturas;  mas no, que por ahí llega. 

-¡Hola María Ángeles! ¡Aquí me tienes! Tú ponías en duda que yo quisiera acompañarte por el México desolado de Pedro Páramo, de Juan Rulfo. 

-Te lo agradezco, Austri, pero no sé por dónde empezar, necesito unas pautas para contar mi viaje lector, el nuestro. 

-Yo te entiendo, es tu lectura de Pedro Páramo lo que quieres contar por escrito, que sobre la novela hay ríos de tinta. ¿Dices que quieres pautas? Ya las tienes y nos pueden servir. 

-¿A qué te refieres? 

-Al comentario que pusiste el jueves 18 de enero en la entrada de La acequia: "Pedro Páramo de Juan Rulfo y noticias de nuestras lecturas.":

"Comencé Pedro Páramo con inocencia en una edición sin explicaciones. "Vine a Comala..." Entré con Juan y el arriero, qué mal olían las saponarias, cómo jugaba el agua de la lluvia sobre una hoja de laurel, poesía, fragmentos en primera persona, fragmentos en tercera persona, una tierra pobre y desolada, juguete de Pedro Páramo, "un rencor vivo", padre de tantos, un infierno más abrasador que el mismo infierno, personajes fantasmales...Dante pasó por allí. Hasta que no pude más, solté el libro y me hice con la edición de Cátedra. Y leí ávidamente la explicación del galimatías. Los añicos del espejo roto recomponían el espejo entero. Ahora acabo de leer de un tirón unas cuantas páginas, oigo a Dorotea, ahora el borrico corre ligero. Entré en la novela del escritor más triste del mundo, hay que escucharlo en la entrevista que le hizo Soler Serrano, para televisión española, nunca vi algo así. Casi no escribió más. Le dolía demasiado.
Voy para Comala, con Austri."


-Tienes razón, vamos a Comala por ese sendero, no sé si bueno pero sí espontáneo, como Pulgarcito seguía las migas de pan. 

Comencé Pedro Páramo con inocencia, en una edición sin explicaciones. "Lector desprevenido", como escribe Pedro Ojeda:

" Entrar como lector desprevenido para dejar que te cambie desde la primera línea y te vaya situando en un territorio que se va adensando en su significado párrafo a párrafo."

-Más tarde, echaste mano del truco del almendruco, no pudiste más, soltaste la de RM  y te hiciste con la edición de Cátedra, la de José Carlos González Boixo, en la que se nos aconseja, antes del análisis:

"Sería conveniente, para un mejor acercamiento crítico, que el lector hubiese leído previamente la novela. "


-Sí, Austri, y añade que las dificultades deben ser un acicate y que, al anticipar soluciones, se pierde la frescura y la intriga. Bueno...he de decir en mi defensa que leí, a pelo, una buena parte de la novela, el comentario lo demuestra. Y que intrigada estaba, y acicateada, ya lo ves. 

-Por "una novela que por su complejidad y nivel de simbolismo necesita de varias lecturas".

-¡Y tantas! Es una obra cortita pero de las que nunca se terminan de leer. Mira lo que he encontrado por aquí, para no perderse con los personajes. Lo dicho, vamos a Comala todas las veces que haga falta, con un Juan Preciado que busca a un  padre desconocido:

"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera...Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio..."

Juan Preciado no pensaba cumplir su promesa hasta que comenzó a llenarse de "sueños"de "ilusiones"Vino a Comala "por un mundo alrededor de la esperanza", en "ese tiempo de la canícula, cuando el aire de agosto sopla caliente, envenenado por el olor podrido de las saponarias."

-La flor más delicada huele mal cuando está muerta. Aquí hasta las flores...



¿He dicho muerta? 

-No te adelantes. Escribí que "iba con Juan y el arriero"

-¿El arriero y cartero Abundio no estaba muerto? Porque Eduviges dirá que "fue un buen hombre y muy cumplido". 

-¡Calla! No te fíes de Eduviges. Como lectora, estuve esperando con él, en el cruce de caminos, "hasta que al fin apareció este hombre". Caminábamos cuesta abajo, "oyendo el trote rebotado de los burros". Comala se veía allá abajo. Juan preguntaba "por qué se ve esto tan triste" y el hombre respondía que eran "los tiempos". 


Foto de Juan Rulfo. El País.

-Juan imaginaba ver aquello con los ojos nostálgicos de su madre, la que pasó su vida "suspirando por Comala, por el retorno, pero jamás volvió":

 "...la vista muy hermosa de una llanura verde, algo amarilla por el maíz maduro. Desde ese lugar se ve Comala, blanqueando la tierra, iluminándola durante la noche."


-Pero en la Comala de después de "los tiempos" no hay verde ni amarillo, ni maíz, ni blanco de cal, sino mimetizada con la tierra. 

"En la reverberación del sol, la llanura parecía una laguna transparente, deshecha en vapores por donde se traslucía un horizonte gris. "

-Un espejismo para los que sueñan con agua.

-Leemos. Y a qué va usted a Comala, voy a ver a mi padre, silencio, bonita fiesta le va a armar, después de tantos años que nadie viene por aquí, qué trazas tiene su padre, no lo conozco, se llama Pedro Páramo, ¡ah! vaya, ¡ah!, yo también soy hijo de Pedro Páramo, Comala...sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno, Pedro Páramo es "un rencor vivo", la Media Luna, toda la tierra que se puede abarcar con la mirada, es de él todo ese terrenal, tal vez encuentre algún vecino viviente, ¿alojamiento?, busque a doña Eduviges, si es que todavía vive.



-Ahí está todo, vamos de cabeza al infierno de Pedro Páramo. Eduviges le ofrece su casa entilichada, un cuarto vacío y le habla de su madre, de Doloritas que le avisó de que vendría. Pero si su  madre ya murió, hace siete días...

-Juan Preciado ya no cree nada, se deja arrastrar a un mundo lejano, su cuerpo se afloja, se dobla, suelta amarras, "como si fuera un trapo". Está cansado, irá después a tomar un bocado. 

El fragmento siguiente está en tercera persona y desconcierta, de quién está hablando. Hasta ese momento, Juan narra su propia historia y seguirá haciéndolo, intermitentemente, en otros fragmentos. Pensamos que habla a la complicidad de los lectores pero, más adelante, descubrimos a quién se dirige en realidad y dónde está realmente. Mi amiga Luz dice que "la sorpresa está asegurada". 

-Un personaje que no vamos a destapar ahora, una mujer, en un lugar donde se siente el golpear de la lluvia...y las pisadas. Y allí ya no puede haber miedo...o sí. 



Exposición "De hombres y mitos"Colección Pérez Trespalacios.

-Calla, Austri. En los fragmentos en tercera persona, las escenas  se corresponden con el tiempo de Pedro Páramo, sin orden cronológico. ¡Qué lío! Se establecen así fragmentos de dos niveles, en la novela. 

-Sí, pero tú te adelantaste a destaparlo y leíste ávidamente la explicación del galimatías. Recompusiste el espejo entero con el espejo roto que te ofrecía el escritor. Está claro que te cuesta asimilar las vanguardias, aunque luego te hagas con ellas y...a leer de un tirón. 

Decías que cómo jugaba el agua de la lluvia sobre una hoja de laurel. Te gustan especialmente algunas imágenes. 

"El agua que goteaba de las tejas hacía un agujero en la arena del patio. Sonaba plas plas y luego otra vez plas, en mitad de una hoja de laurel que daba vueltas y rebotes metida en la hendidura de los ladrillos. "

-La lluvia es la música de la novela de Juan Rulfo. Es un alivio y una condena.

"Por la noche volvió a llover. Se estuvo oyendo el borbotear del agua durante largo rato; luego se ha de haber dormido porque cuando despertó sólo se oía una llovizna callada. Los vidrios de las ventanas estaban opacos, y del otro lado las gotas resbalaban en hilos gruesos como de lágrimas."


"Miraba caer las gotas iluminadas por los relámpagos, y cada vez que respiraba suspiraba, y cada vez que pensaba, pensaba en ti, Susana."

-Y el amor frustrado y enloquecido del despótico, corrupto y sanguinario cacique, Pedro Páramo, por Susana San Juan sentenciará la ruina de Comala. El "rencor vivo" del padre de tantos que podrían haber hecho suyas las palabras de Abundio:

"El caso es que nuestras madres nos malparieron en un petate aunque éramos hijos de Pedro Páramo".

-Escribiste :"una tierra pobre y desolada", "un infierno más abrasador que el mismo infierno, personajes fantasmales...Dante pasó por aquí". 

-Pero es un inframundo, no es un más allá sino un más acá, una condena colectiva, toda Comala está condenada. 

Decía que entré en la novela del escritor más triste del mundo, que había que escucharlo en la entrevista que le hizo Soler Serrano, para televisión española, que nunca había visto algo así. 

Fue en 1977, hay que escucharlo y hay que verlo, sus gestos. Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, le arracimaron los nombres como plátanos. Un hombre que dice arrastrar la misma depresión del niño huérfano de Sayula y se encerró en el silencio y en la soledad. Una novela Pedro Páramo y un libro de relatos El Llano en llamas, casi no escribió más, tal vez le dolía demasiado, temía no estar a la altura...o se murió el tío Celerino que era el que platicaba. 

-Ahora sí, puedes ir para Comala todas las veces que quieras. 


Iremos a Comala, Austri. Gracias por acompañarme.

Un abrazo para todos los que pasáis por aquí de:

María Ángeles Merino y Austri.

Palabras en rojo tomadas de Pedro Páramo de Juan Rulfo, edición de José Carlos González Boixo, Cátedra, Letras Hispánicas, 29 edición, 2017.