viernes, 26 de agosto de 2016

Hierbajo


Aquí tenéis mi hierbajo, la "crasulácea" que vive en una maceta, como si de un geranio se tratara. En una entrada anterior, dejé pendiente el contar su pequeña historia. A ello voy. 

Hace unos siete años, una alumna me obsequió con una hermosa rosa, en un humilde vaso de usar y tirar con agua, arropada por hierbas de las que crecen en cualquier parte. 

La flor vivió mucho tiempo y alegró mi mesa de trabajo.Ya no parecía rosa cuando decidí tirar a la papelera aquel obsequio hecho con cariño. Iba a arrojar también las hierbas que la rodeaban pero...

...el hierbajo había desarrollado una enorme raíz que se me quedó entre los dedos. Dije en voz alta: "esto quiero yo, echar raíces aquí". Mis alumnos me miraban divertidos.

Me lo llevé  a casa y lo planté en un tiesto. Y vivió, ya lo creo que vivió. Todos los años echa flores en verano, aunque en otoño haga la poda y vuelva a crecer. Siete cursos ya. Creo que le queda uno...

Porque yo quería echar raíces, deseaba quedarme en aquel lugar donde trabajaba feliz. Porque yo había estado...donde me habían hecho sentir como un mal hierbajo. Vencí y la humilde planta me lo recuerda cada día, en mi ventana. Ahí está, junto a las campanillas azules. 

Esta es la historia de mi hierbajo, toda una señora crasulácea. 


María Ángeles Merino



domingo, 14 de agosto de 2016

Bajel pirata y redonda luna.


Pintura de Agustín Merino

El barco pirata volvió del pasado,
 traído por la magia de la redonda gigante luna.

Sueños de ser y de no haber sido. 
Sueños de tener y un sueño han sido.

La noche profunda, la tripulación descansa.
La luna baña la cubierta y luce en los ojos del capitán.
El mar en plata acuña los sueños.
Las olas son suave melodía.

Al timón el pirata con brazo de hierro,
vuelve a la isla de las tortugas,
camino de las negras arenas de su playa,
guardada por gigantes quietos,
donde rompen las espumas  y el mar se hace alma.

Fundirá los cañones 
y el latido de bronce será campana.
Para dar voz a la señora de la noche,
y anunciar que llega con su mágico vestido
de dama del gran cielo.
Del gran tablero de lejanos astros.
De la gran bóveda estrellada.

Al tañido de la campana,
diamante serán las arenas.
Eternos arenales de luna.

(Agustín Merino)

El niño se hizo viejo. Pero siguió soñando:

(José de Espronceda, La canción del pirata)

¿Quién no soñó con un bajel pirata?

miércoles, 3 de agosto de 2016

Rojo




Fotos de Agustín Merino.

Sobre tu verde atalaya de rojo te ofreces al viento
El aire voltea tu roja boca, besando los sedientos cielos
Cumple tu promesa de amor y vísteme de azul con cintas de nubes blancas


No sueña con flores azules.
Sueña con la gran flor del cielo.
Siente su húmedo rocío cada mañana.
Le abre su boca  roja

para que el cielo le lleve sus besos.

Sueña con la azul rosa del cielo.


Existe una flor que se hace cristal
cuando la lluvia la dibuja.
Es la flor menos flor,
sólo quiso ser agua
sobre las verdes atalayas
que al cielo miran.
Ser  sólo ser agua.

(Agustín Merino)

¿La amapola?








Pintura de Agustín Merino.

En los campos de silencio,
trigales y amapolas
cuando el viento calma.
Esperan la impiedad del hombre
que los arrase sin importarle romper su belleza.
Alimentar al hombre que desprecia
las rojas bocas.
Avaricia el oro de las mieses.
Alimentar al hombre que desprecia.
(Agustín Merino)


Pintura de Agustín Merino.

lunes, 1 de agosto de 2016

sueña flores azules


Haiku

Esta amapola
sueña flores azules
y no está sola.

(Luz del Olmo)


Ahí siguen, junto a la maceta con el "hierbajo". Lo del "hierbajo", me han dicho que es una crasulácea, es otra historia...

Gracias, amiga.

martes, 26 de julio de 2016

río


Foto Agustín Merino (Sauces y río Arlanzón)

Recuerdo el río que nos lleva y mi hermano Agustín me envía :


Naces del más puro blanco frío.
Desciendes rápido,
aún sin saber hablar 
llevas melodía.

Tu frente se va serenando,
para unirte humilde al trabajo del hombre.

Te hundes en la negra tierra
para renacer como primavera
de verdor alado.

En el estío pagas tributo
a los alambiques del cielo.

Libre de barro hojarasca 
vuelves a vestirte de blanco.

Mides mi tiempo en fulgores
que brillan, cantan y se alejan,
soñando con ser sal
que encienda la sed
de tus dulces aguas.

Dame tu boca de río,
yo te daré mi vientre
de inmenso mar fecundo.

(Agustín Merino)



lunes, 25 de julio de 2016

Recuerdo de cuando un río nos llevaba (12 de julio de 2014).


"Los hombres contemplaban satisfechos su obra final. El último adobo en la última presa: la del molino de Aranjuez, al pie mismo del jardín real de la Isla…"

Palacio de Aranjuez y río Tajo (Wikipedia)

"... el ángulo blanco y rosa del palacio real, con su graciosa cúpula emplomada"


"Sí, desde aquel momento conducir la maderada era un jugoso paseo por la orilla del río,  a la sombra de los árboles frondosos..."


"Parece que allí florecen todavía los discretos galanes y los placeres del Real Sitio".


"Hay como un aire más denso y vivo a la vez, de pasión y de picardía..."


"...llegó el maestre con todos los cuadrilleros a ejecutar la última y tradicional ceremonia del viaje"


"Aquí olía a fresco..."


"el agua susurraba por todas partes en lugar de los secos aletazos del aire"


"Y después de recibir las felicitaciones  de todos..."


"Por encima de las frondas seguía la furia del fuego, la garra del verano..."


He aprovechado las palabras del capítulo "Real Sitio", el último de "El río que nos lleva", para confeccionar un pequeño reportaje "collage"de la última lectura colectiva de este curso, la que disfrutamos en Aranjuez, el pasado sabado, 12 de julio. 

Era "la última y tradicional ceremonia". El agua susurraba y las altas frondas nos protegían de la garra del verano. Y Pedro Ojeda nos cautivó con sus palabras, a la sombra del dios Apolo. Los lectores terminamos de tejer nuestra visión de "El río que nos lleva", de José Luis Sampedro. Los árboles de Aranjuez nos prestaron hilo verde para rematar una satisfactoria labor. Porque la novela nos había gustado a todos. Y todos aprendimos de todos, por eso es una lectura colectiva.

Gracias a todos los que lo hicieron posible.

María Ángeles Merino

Enlace interesante: este pequeño vídeo publicado en la página de la AAAAUBU. Comprobad con qué ímpetu hablo del palio que compró el cura de Viana. 

martes, 19 de julio de 2016

Lágrimas de la redonda llena.



Foto Agustín Merino

Dicen los canteros que la piedra llora.
Son gotas de luna atrapadas,
buscando las manos de un dios
que un día le dieron forma
apuntando al cielo.
Fijando un rumbo a las estrellas
de donde una vez llegamos.
Las manos de dios, las lágrimas de luna,
el rezar de olvidadas letanías de piedra.
Nos elevan a un inmerecido cielo.
Salmodias pétreas.
Mudas alabanzas
Sólo las manos de los canteros son reales.
Sólo filigrana vacía son los rezos.

(Agustín Merino)


Foto Agustín Merino